En tres años, el 15% de la generación eléctrica será energía solar 

En tres años, el 15% de la generación eléctrica será energía solar

05 / MAR / 2018
Electricidad

Las subastas de la Reforma Energética colocarán a México en el año 2021 en el séptimo lugar mundial de capacidad solar, de acuerdo con estimaciones de la Asolmex y de la empresa internacional GTM, afirma Héctor Olea Hernández, Presidente de la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex), en entrevista.

En tres años, el 15% de la generación eléctrica será energía solar

¿Cómo se encuentra la industria de la energía solar en México?

Tuvimos 540 megawatts (MW) en operación al cierre de 2017, lo cual representa 150 por ciento de crecimiento en relación con el año anterior, pero lo importante es que se están echando a andar nuevos proyectos como resultado de la Reforma Energética y de las subastas de largo plazo, de tal manera que en el 2018 va a haber un crecimiento varias veces superior a lo que ya vimos.

Estos 540 MW se ha dado con la inercia que traíamos con los proyectos legados principalmente, y a partir del 2018 estamos viendo proyectos que están madurando, en construcción e incluso en operación, que estarán posicionando a México de forma que para el 2020 tengamos una participación solar de alrededor de 15 por ciento del total del portafolio de generación de México. Esto nos colocará como país en el 2020 o en el 2021 en el séptimo lugar mundial de capacidad solar, de acuerdo con estimaciones de la Asolmex y de la empresa internacional GTM.

¿Y los retos, las dificultades en este camino, cuáles son?

Yo más bien veo oportunidades que se dan como parte de un proceso de reforma. Estos procesos nunca terminan. La Reforma Energética no concluye, sino que hay que encauzarla en un camino que vaya hacia adelante, no la revisión para atrás.

En particular, para la energía solar es ir desarrollando las regulaciones que son parte de la agenda reguladora, principalmente de la CRE. Sin duda apuntaría el tema de las líneas de transmisión, que son difíciles de construir, y ligado a ello el almacenamiento de gran escala, que se va a incorporar para balancear la escasez de transmisión, porque es muy eficiente, sobre todo a nivel local. El reto es cómo abordar esta nueva tecnología en cuanto a regulación y cómo se compensarán estos servicios, porque necesariamente se tendrá que pagar de la misma forma que se hace con la transmisión.

¿Cómo será el almacenamiento de energía?

En una primera instancia, el producto principal del almacenamiento en gran escala es la regulación de frecuencia y de voltaje, esos recursos conexos que se requieren para balancear la red cuando estamos hablando de energías naturalmente intermitentes. Lo que hace el almacenamiento es amortiguar las caídas de energía.

Estamos hablando de baterías de litio. Ése es almacenamiento mediante procesos químicos de gran escala que ya se está viendo en otros países. En México es fundamental el desarrollo del almacenamiento por la escasez de la transmisión. Si viviéramos en Alemania o California, sería menos importante. En México es esencial porque hacer líneas de transmisión es costoso y complicado.  A través del almacenamiento se puede descuellar ciertos lugares donde hay una congestión puntual en la transmisión.

¿Sabemos cuánta capacidad de almacenamiento podremos instalar?

Apenas estamos en el inicio de conceptualizar este tema. Ya está en marcha el proyecto de almacenamiento vinculado a una central solar en La Paz, Baja California Sur. Es un proyecto piloto que nos servirá para entender las cuestiones técnicas y económicas que se requieren abordar. Baja California Sur es un laboratorio eléctrico donde se puede hacer este tipo de pruebas. Una vez que hayamos entendido esto, esperamos que el resto del país pueda subirse de manera muy rápida en estos proyectos.

¿Cuál es la perspectiva de las subastas eléctricas en adelante? ¿La energía solar mantendrá en ellas su competitividad?

Sin duda, la energía solar está destinada a ser la vanguardia, la punta de lanza en el crecimiento del portafolio de generación en México simplemente porque los costos de la tecnología se han reducido en más de 70 por ciento en los últimos años y porque el país cuenta naturalmente con el recurso solar abundante. El 85 por ciento del territorio tiene condiciones propicias para la generación solar. Tenemos que crecerlo de manera competitiva, no solamente por el recurso solar, sino por la tecnología.

¿Qué decir sobre la generación distribuida?

A veces lo perdemos un poco de vista, pero la generación distribuida es el sector más dinámico de la industria eléctrica en México. Desde hace ya dos años hay condiciones regulatorias para la generación distribuida. Ya hay 60 mil usuarios de techos solares en residencias, pero también hay usuarios en comercios e industrias. Lo que prevemos en la Asolmex es que el mayor dinamismo se dará en el sector residencial, mientras que el comercial e industrial lo harán a través del esquema regulatorio del suministro aislado, que ya está completo, por lo que esperamos en los siguientes años que este esquema genere oportunidades de negocio muy importantes con proyectos conocidos como “atrás del medidor”. Estamos hablando de proyectos grandes, como de medio megawatt o un megawatt, hasta 5 MW, ya sea en techos o en superficies que estén adyacentes. Creemos que viene una dinámica muy fuerte, quizá más fraccionados que los grandes proyectos solares de 500 MW, pero sí de una forma muy democrática en el sentido regional donde se va a socializar el tema de la sustentabilidad con competitividad.

¿Hay eficiencia en la industria solar o se requieren subsidios?

No en la solar. La energía fotovoltaica es competitiva y no requiere subsidios, al menos en estos sectores que comentaba. Ahora, si se le quitaran los subsidios a los combustibles convencionales en supuestos ajenos al sector, entonces se incrementaría aún más esa competitividad. Pero como están las cosas, las energías renovables son muy competitivas.

Para profundizar en el tema de los retos, hay un asunto que nos preocupa, que es la operación del mercado eléctrico mayorista. Este mercado va a ser el principal impulsor de proyectos solares en el mediano y largo plazos. Ahora son las subastas, porque apenas estamos comenzando, pero va a haber una recomposición con menos subastas y más mercado, donde los PPA (power purchase agreements) de largo plazo ya serán cosa del pasado. Ese protagonismo lo va a adoptar el mercado eléctrico mayorista, como sucede con el mercado de valores o el de los alimentos. No hay subastas de tomates, sino un mercado de tomates. Son mercados que son efi cientes en sí.  Por eso, nuestra preocupación dentro de las cinco asociaciones de energía de este país es que, para que ese mercado se desarrolle de manera eficiente, requiere que sea creíble, que los precios que se deriven de él sean precios eficientes. Entonces, aquí el reto que tenemos es que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) opere en un mercado que sea creíble, que dé certidumbre para llevar a cabo proyectos vinculados a ese mercado.

¿Cómo se reconoce a un mercado como eficiente?

Que esté monitoreado y vigilado. Un mercado que no se monitorea, no es creíble. Tenemos que avanzar hacia un mercado más transparente, que dé credibilidad a la gente y que pueda detonar proyectos de energía vinculados a esos precios marginales que se producen.

¿Cuál es el futuro de las subastas?

Yo no creo que el motor de desarrollo de nuestro país, como no lo ha sido en ningún otro, sea dar permanentemente contratos a 15 años a los proyectos. Está bien para empezar, para detonar las inversiones iniciales, pero no es sostenible en el largo plazo.

¿Cómo participa la industria nacional en este despegue de la energía solar?

La industria de la energía solar está aglutinada de manera muy prominente en Asolmex que participa hombro con hombro con las autoridades. Somos muy cercanos en el desarrollo de las reglas de juego. Cuando hay problemas, estamos en perfecta armonía.

Ahora, es un poco difícil decir cuál es una empresa “nacional” y cuál “extranjera”. Más bien, existe una cada vez mayor especialización. Habrá ciertos equipos que se tendrán que importar porque es eficiente importar y porque la tecnología no es disponible para que todo mundo fabrique esos equipos. En todo el mundo se producen páneles solares, pero quizá no en todas partes se producen de manera competitiva. La electrónica de potencia está concentrada en lugares que se especializan en eso. Entonces, la oportunidad en México está en los equipos en donde ya somos competitivos, por ejemplo, toda la parte de estructura, cables y transformadores de potencia. Ahí es donde tenemos que poner todas nuestras canicas y no pensar que “tenemos que hacer todo internamente”, eso no es eficiente.

En tres años, el 15% de la generación eléctrica será energía solar
 

Hay algunos equipos que se utilizan para el desarrollo de parques solares que son 100 por ciento mexicanos, tienen buena calidad, tienen especialización y son muy competitivos. Ese concepto de los años sesenta del “desarrollo estabilizador” donde había que producir y consumir todo en México no funciona, y más en una economía tan abierta como la de México. Tenemos que encontrar dónde están nuestros nichos competitivos y profundizar en la escala de la producción de esos equipos.

¿Se complica el financiamiento de los proyectos?

Al contrario, es muy sencillo. Abunda financiamiento para un buen proyecto. Si tienes un proyecto con una buena salida comercial, como es el de las subastas o el vinculado a un ancla de un cliente industrial de gran calidad crediticia, los financieros hacen cola en tu oficina.

El problema no es el financiamiento, ni la tecnología, ni la proveeduría, es desarrollar proyectos que generen dinero, que tengan una rentabilidad razonable. A esos proyectos se les conoce como “bancables”. Lo que son escasos en México son proyectos bancables. Muchos proyectos van bien en todo, pero muchos otros pueden estar muy desarrollados –ya se identificó el sitio, se tienen las autorizaciones, las licencias, etcétera–, nada más que no tienen una salida comercial. ¿Cómo hacemos dinero con eso? Ése es el reto, que los desarrolladores busquen rentabilidad para sus proyectos. Si no la tienen, no hay financiamiento, ni capital ni nada. En México hay mucho dinero. Los bancos mexicanos se están subiendo al tren de las energías renovables financiando proyectos que tienen sentido comercial.

¿La licencia social es un problema mayor para los proyectos solares?

Ya no es un tema que esté en la palestra, como lo estuvo probablemente hace seis meses. En el sector solar no es un problema generalizado. Puede haber algunos proyectos en donde hay todavía retrasos en la consulta social, particularmente en Yucatán, pero no en el resto del país. Se está transitando en desahogar esos trámites.

No es que se haya eliminado, simplemente es algo no está en los primeros lugares de la agenda, como sí lo estuvo probablemente hace un año o seis meses, cuando estábamos muy preocupados porque las cosas no salían. Sin duda, la Secretaría de Energía ha hecho una excelente labor en ir procesando y tramitando estos requisitos y no vemos que siga siendo un problema.

¿Algún comentario acerca de “México con Energía”, la plataforma de las asociaciones del sector energía, a la que apoya la Asolmex?

Muchas veces crees que la política pública no es tuya, sino del gobierno. Eso no es cierto. Aquí lo que estamos haciendo las asociaciones en “México con Energía” es tomar propiedad de la Reforma Energética como algo nuestro y queremos que la sociedad, a su vez, también tome esa propiedad porque se está beneficiando.  Somos la industria, el capital privado, quienes a través de una buena política pública, como es el caso, vemos una serie de beneficios de los que ahora nosotros estamos tomando la batuta y queremos comunicarlos al resto de la población. Esa es la plataforma “México con Energía” que surge en un momento muy particular, muy crítico en el sentido de que estamos en un año político de redefiniciones.

¿La Reforma Energética es protagonista de este cambio político?

Tendrá que serlo, gane quien gane. La Reforma Energética tiene un rol que jugar antes del 1 de julio, pero también tiene una importancia en la transición y en la organización del próximo gobierno. Nosotros creemos que la Reforma no se puede parar, tiene que ir adelante, revisarse y ver qué se hizo mal y qué se hizo bien. La maravilla de los sexenios es que nos marcan un tiempo para reflexionar.

(Las entrevistas en esta edición de "Energía a Debate" fueron realizadas por David Shields y Ulises Juárez).

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