El surgimiento de jugadores mexicanos en upstream

17 / AGO / 2017
petroleo

Iván Sandrea* / Colaboración especial para "Energía a Debate"

El futuro de la industria energética de México no es lo que solía ser. El sector energético de petróleo y gas ahora está completamente abierto. La autoridad reguladora, Pemex y el sector privado deben aprender a trabajar bajo un conjunto de reglas comunes en los años que están por venir. Antes de la Reforma Energética, la experiencia regulatoria en upstream era de Pemex, en un entorno cerrado, mientras que la experiencia del sector privado de México, en combinación con equipos de especialistas técnicos y gerenciales, era sin acceso a capital ni a gobernanza.

Actualmente, 63 compañías privadas, de todos tamaños y nacionalidades, incluyendo 30 mexicanas, han entrado al sector de upstream desde la Ronda 1.1, llevada a cabo en julio de 2015. Más de 90 licencias (de producción compartida y de regalías) han sido licitadas y 70 de ellas han sido adjudicadas, es decir, un índice del 75 por ciento de éxito. Las áreas licitadas han recibido en promedio 4.6 propuestas y, en algunos casos, se han requerido pagos en efectivo para desempate, resultando en primas por más de 700 millones de dólares.

En cuanto a la actividad de sísmica, las compañías privadas de servicios son responsables de más de 45 nuevos estudios 2D y 3D en la porción mexicana del Golfo de México y de estudios realizados en tierra, con un costo mayor a los 2 mil millones de dólares. Los ganadores de las áreas licitadas se han comprometido a perforar más de 100 pozos, con un programa mínimo de trabajo en el 25 por ciento de los pozos ubicados costa afuera y 75 por ciento en tierra, con un costo mayor a los mil 500 millones de dólares.

Para garantizar todo lo anterior, se estima que el gobierno mexicano ha recibido en cartas de crédito del sector privado más de mil 200 millones de dólares, de los cuáles 900 millones, aproximadamente, corresponden a áreas costa afuera y 300 millones a actividades en tierra. De acuerdo con la Secretaría de Energía (SENER), más de 60 mil millones de dólares podrían ser desplegados en los próximos años en nuestro país. Es un resultado impresionante, dado que tan sólo hace tres años México no tenía experiencia regulatoria –contratos y reglas totalmente desarrollados (y todavía sin concluir)–, los precios del petróleo han estado históricamente bajos, y no había jugadores mexicanos privados en upstream , sólo compañías de servicios y alguna compañía internacional de exploración y producción que tenía contratos de servicio, tales como Contratos Integrales de Exploración y Producción (CIEP) y Contratos de Obra Pública Financiada (COPF).

La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) ha establecido requerimientos técnicos y financieros, entre otros, a las compañías operadoras y no operadoras, para ser precalificadas y entonces poder participar. Para ser operador, el requerimiento financiero para proyectos costa afuera fluctúa entre los 600 y 2 mil millones de dólares en capital accionario, y para los proyectos en tierra inician con un mínimo de 5 millones de dólares. Adicionalmente, la precalificación técnica para operadores costa afuera incluye un exhaustivo conjunto de requisitos como historial, activos y niveles de producción en los últimos 5 años.

Para operadores en tierra, los requerimientos técnicos mínimos permiten la participación de compañías recientemente fundadas que se interesen en algunos tipos de proyectos, con sólo presentar la certificación de su equipo técnico, algunos procesos tales como HSE (Salud, Seguridad e Higiene, por sus siglas en inglés) y un sistema de manejo de riesgos.

La necesidad de tener un historial, activos y registro de producción no es un requerimiento obligatorio para cierto tipo de proyectos en tierra, representando el único camino para que los nuevos jugadores mexicanos empiecen su trayecto como operadores. En cuanto a los no operadores, los requerimientos financieros comienzan con 250 millones de dólares en proyectos costa afuera y con 2 millones en proyectos tierra y sin requerimientos técnicos.

Uno de los objetivos centrales de la Reforma Energética es desarrollar un sector privado mexicano de petróleo y gas. Dadas estas reglas, ninguna nueva compañía mexicana (o internacional) ha sido capaz de precalificar como operador en actividades costa afuera, pero en tierra 12 nuevas compañías han podido participar.

En términos de no operadores, 55 empresas privadas mexicanas han participado, incluyendo 4 en proyectos costa afuera y sólo una en aguas profundas (Sierra Oil). Sin embargo, no hay duda de que la participación de jugadores mexicanos se ha incrementado (Figura 1).

Figura 1.

Los jugadores mexicanos representan un 41.6 por ciento del total de participantes.

En términos de equipos, un primer paso lógico para los recién formados jugadores de upstream es hacer una mezcla entre la experiencia local y la internacional: selectos ex colaboradores de Pemex, consultores y profesionistas locales. Actualmente es un hecho que la mayoría entre 30 nuevos jugadores mexicanos están haciendo mucho, si no es que todo, de lo anterior. En la industria de petróleo y gas la norma es tener equipos multiculturales y multidisciplinarios, especialmente en áreas técnicas y de operaciones; inclusive ni Saudi Aramco ni Pemex están exentos de esta norma. Sin duda, el sector privado tiene mucho que hacer en cuanto a desarrollo de capital humano, pero México tiene una base importante de donde echar mano y ya se están llevando a cabo varias acciones.

Con respecto al capital, dada la apertura y el tamaño de la economía, y la nueva regulación post Reforma, México ofreció a las nuevas compañías una gama de opciones potenciales, tales como fondos de pensión vía Certificados de Capital de Desarrollo (CKD), instituciones de desarrollo, capital privado, financiamiento de empresas y conglomerados públicos y capital internacional. Sin embargo, el mercado local no tiene experiencia en proveer capital de riesgo al sector upstream y, en algunos casos, las reglas no permiten la participación de capital institucional en empresas de alto riesgo. Como nuevas opciones se han desarrollado la Fibra E (una forma de sociedad limitada o MLP, por sus siglas en inglés), pero no apta para el sector upstream, y más recientemente una SPAC (Special Acquisition Company) que podría funcionar para este sector en el futuro.

Basado en información pública, los nuevos jugadores mexicanos han levantado al menos 1,800 millones de dólares de fuentes locales e internacionales. Pero dado que hay más inversionistas privados con licencias que han decidido no revelar sus montos de capital, el máximo levantado por el sector privado mexicano hasta ahora probablemente es mayor, quizás unos 2 mil 500 millones de dólares. A pesar de este éxito, el acceso a capital para las nuevas empresas mexicanas continúa siendo un gran desafío, especialmente al capital institucional de largo plazo. Aparentemente los más fuertes financieramente son los que están invirtiendo en esta etapa inicial. Algunos aspectos de la regulación, como la rescisión administrativa, dificultades en la autorización, superar cuestiones sociales y la incertidumbre en la estimación de pasivos medioambientales están impidiendo que los inversionistas sean más activos.

Utilizando una combinación entre las inversiones públicamente anunciadas, número de rondas, cartas de crédito y programas mínimos de trabajo comprometidos, se podría decir que los más importantes nuevos jugadores mexicanos en upstream incluyen a seis compañías: Sierra Oil & Gas, CITLA, Jaguar, Diavaz, Petrobal y Carso (Tabla 1). Estas compañías representan la mayoría del capital y actividad hasta ahora. Solo Sierra, CITLA y Carso tienen información pública disponible sobre fuentes de financiamiento y composición accionaria, y Sierra Oil & Gas es la única que tiene capital institucional proveniente de dos CKD, dando la oportunidad a millones de trabajadores mexicanos de invertir indirectamente y beneficiarse directamente. Sierra Oil & Gas también está entre las más grandes compañías de petróleo y gas de Latinoamérica respaldadas por capital privado, de acuerdo con datos del mercado.

Tabla 1.

El surgimiento de jugadores mexicanos en <i>upstream</i>

En términos de actividad, estas seis compañías mexicanas han participado en 66 bloques licitados y han ganado 24 bloques, cubriendo más de 10,000 Km². Hoy, más de 35 pozos han sido comprometidos por la industria, de los cuales 10 se ubican costa afuera. Sin duda los proyectos en tierra están recibiendo mayor atención e inversión, pero lo más difícil de alcanzar es costa afuera, representando también una importante parte en la historia del sector. Sierra Oil & Gas, CITLA y Petrobal sobresalen, considerando que son las únicas activas costa afuera en aguas someras y Sierra Oil & Gas es la única en aguas profundas. Por otra parte, Sierra Oil & Gas es líder en el número de bloques costa afuera y en superficie en la Cuenca del Sureste. Hoy estamos orgullosos de decir que, junto con nuestros socios, hemos hecho el primer descubrimiento significativo en años en México.

Tabla 2.

El surgimiento de jugadores mexicanos en <i>upstream</i>

Los nuevos jugadores mexicanos en upstream están dejando huella en el nuevo mapa energético, Reservas 2P de 183 MMbpce, una producción de más de 2 Mbpced de petróleo y gas y 3 mil 880 MMbpce de recursos prospectivos, según datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), y más si se incluyen activos de "migración". Esta importante posición de mercado incluye significativos compromisos y responsabilidades con el gobierno, la sociedad, los inversionistas y en algunos casos, con millones de pensionistas que están participando en el sector vía los CKD (Certificados de Capital de Desarrollo) o mercados públicos.

Independientemente de la política, el sector privado, cualquiera que sea su nacionalidad, ha asumido un gran riesgo para contribuir a implementar el nuevo modelo energético mexicano, operando con una regulación que todavía es parcial o incompleta, pero perfectible, pero que ha contado con la disposición del gobierno a llevar a cabo un proceso de aprendizaje en forma acelerada.


*/ CEO de Sierra Oil & Gas.

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