El concurso de aguas someras de Pemex: contratación y contenido nacional

02 / MAY / 2017
petroleo

Erik Manuel Priego Brito*

Se debe obligar a quienes vienen por la riqueza nacional a dejar un porcentaje en el país, por ser lo correcto y justo.

 

(Artículo publicado en la edición mayo-junio 2017 de la revista "Energía a Debate")

El concurso de aguas someras de Pemex: contratación y contenido nacional

A punto de la asfixia, el 29 de septiembre de 2016, parte del sector petrolero, anímicamente moribundo, volvió a respirar, inhalando profundamente una bocanada de aire puro repleto de esperanza, colmando temporalmente sus colapsados pulmones y reanimando sus cansados corazones. El horizonte de negocios divisaba 1,165 millones de dólares aproximadamente (1) , 23 mil millones de pesos, esperados ansiosamente durante meses, los cuales representaban para muchos dependientes de la industria del petróleo, permanencia, para otros, supervivencia.

Pemex por fin daba una buena señal, no como en sus años mozos, aunque fenomenal para la austeridad dominante durante los últimos años. El Charro -Pemex- alzaba la mano como diciendo “aún respiro, todavía queda Charro para rato”. Incluso hoy en día, la empresa habla de finanzas estables, de superávit primario para este año, equilibrio financiero para 2019 y eliminación de pérdidas en el Sistema Nacional de Refinación para 2021.

Merece la pena reconocer que el cambio de administración ha sentado bien, era indispensable. Las drásticas medidas parecen funcionar, aunque en el camino muchos proveedores han ido quedando, en algunos casos pagando justos por pecadores. Existen prácticas las cuales deben evitarse –corrupción principalmente–, otras mejorarse –política de pagos, talento humano, tecnología, adquisición y contratación pública transparente, menos invitación restringida y adjudicaciones directas–, las malas prácticas o indicios de las mismas deben investigarse, evidenciarse y los actos reprobables y conductas ilícitas deberán sancionarse.

Ese día 29 el Charrito se vistió de gala, lanzaba la tan anhelada convocatoria para concurso abierto de obra bajo la modalidad de precios unitarios, internacional bajo Tratado de Libre Comercio, ejercido a través de órdenes de servicio, número PEP-CAT-O-GCSEYP-00027510-16-1 (2) , “Servicios integrados para perforación, terminación y reparación de pozos de aguas someras”, mediante el sistema de contrataciones electrónicas PEMEX SISCeP.

Para este concurso Pemex utilizó los principios de abastecimiento estratégico, adjudicando 40% al primer lugar, el consorcio formado por Baker Hughes de México, BH Services y BJ Services Company Mexicana, con un monto de 356 millones de dólares; 20% al segundo, Weatherford de México, Global Drilling Fluids de Mexico, PD Oilfield Services Mexicana, WFO y WPA, con 178 millones, y 10% al tercer lugar, Marinsa, Qmax, Perfolat, con 89 millones de dólares. Conforme al proceso de igualación o mejoramiento, el segundo y el tercer lugar mejoraron precios del primero. El 30% restante del monto máximo estimado se adjudica mediante la evaluación del desempeño de los contratistas antes mencionados.

Para muchos aspirantes nacionales el concurso resultó injusto, inasequible, pues la modalidad contractual, procedimiento, bases, criterios de precalificación y modificaciones parecían indicar “¡Acceso restringido!”. De los 25 interesados iniciales pocos cumplían con los parámetros propuestos.

El mercado nacional esperaba un escenario muy diferente, una oportunidad, la reactivación de la industria. Sin embargo, no fue así. Al contrario, hubo decepción, incluso creció la preocupación, no era para menos, el porcentaje de contenido nacional (CN) en las reglas del concurso era devastador: cero por ciento (0%), La mayoría creía con la reforma aplicarían los nuevos porcentajes. No contaban con que la modalidad bajo Tratado de Libre Comercio TLC exime al respecto.

El contenido nacional fue uno de los argumentos base de la Reforma Energética (3) . Se le atribuían numerosos beneficios, sobre todo el aseguramiento de participación local, permitiendo incrementar el valor agregado de sus bienes y servicios. Además, permite corregir fallas de mercado mediante el aprendizaje, transferencia de conocimientos hacia economías receptoras, el incremento productivo por la transferencia tecnológica, mejorando también la balanza comercial al reducir importaciones. Ofrece cierto control sobre el poder de mercado de las grandes empresas multinacionales, incrementa la contribución fiscal, eleva la participación de empresas y mano de obra local, regional y nacional, así como el embonamiento de las cadenas productivas. De cierta manera compensa a las comunidades por los diversos impactos negativos de los proyectos. En conclusión, favorece la derrama económica nacional, dando preferencia a bienes y servicios nacionales.

En el caso de este concurso, se trata de un contrato de servicios de un asignatario, resultando incongruente que en otras modalidades se requiera grado de integración o contenido nacional, mientras que en este caso, tratándose de un concurso enorme, con derrama gigante, se beneficie ampliamente al extranjero bajo la protección de un Tratado de Libre Comercio, invocado de manera no muy clara por la misma requiriente nacional, la cual debe observar primeramente las condiciones de mercado, procurando las mejores para el Estado, cumpliendo lo señalado por el Artículo 134 Constitucional, acreditando la economí a, eficacia, transparencia, eficiencia, imparcialidad, oportunidad y honradez.

Debemos ser congruentes, más ahora, conforme la política internacional, donde cada vez existe menor reciprocidad y respeto. La relación trilateral, México, Estados Unidos de América y Canada no está en su mejor momento. El TLC está continuamente amenazado y cuestionado y no parece ser el mejor instrumento para contratar, sobre todo para utilizarlo para otorgar beneficios, aun cuando tenemos derechos reservados en áreas estratégicas.

La campaña Hecho en Mexico no debe ser sólo publicitaria, debe ser identidad, parte de la cultura nacional. Aunado a lo anterior, resultaron complejos los requisitos y criterios del concurso, los cuales desde el principio generaron incertidumbre. Entre las dos juntas de aclaraciones se plantearon miles de preguntas: 171 en precalificación y 2,084 en bases.

De las 25 empresas interesadas sólo quedaron siete, seis de origen extranjero, y un consorcio mixto que comprende dos nacionales y una extranjera –nos referimos a extranjeras de raíz, se constituyen entes jurídicos nacionales–. Filtrado eficiente: nacionales out; extranjeras in.

Lo anterior obliga a considerar replantear la estrategia contractual para futuros escenarios, con la finalidad de incrementar la participación nacional. Indudablemente se requieren mayores exigencias en cuanto al grado de integración nacional, así como sensibilidad respecto a las condiciones comerciales y técnicas del mercado.

Se considera que la modalidad contractual de servicios integrados no era la mejor opción para la Nación, acorde con circunstancias actuales, ni para la misma Empresa Productiva del Estado, negándose ésta la posibilidad de escoger la mejor opción de servicios en cada área técnica. Cada prestador tiene liderazgos de servicio particulares, además por las condiciones adversas de mercado, los prestadores de servicio prácticamente pelean por la victoria. Para muchos se convierte en un tema de vida o muerte. La competencia atroz obliga a ofrecer precios casi a costo, con tal de mantenerse, absorbiendo riesgos y propensos a responsabilidad. Como ejemplo, apréciense los resultados del Proyecto Tsimín-Xux: costos mayores, problemas de calidad con prestadores de servicios, consecuencia de los bajos precios, debiéndose hacer múltiples convenios modificatorios y partidas adicionales. Un escenario más amigable para la economía regional hubiesen sido los contratos discretos, concursando por separado los servicios de las cinco descripciones tipo A, B, C, D, E, las cuales incluyen 125 pozos.

Es innegable que los servicios integrados ofrecen bondades en materia de responsabilidad, logística, organización y mejores precios en algunos rubros. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que los contratos de servicios integrales monopolizan los servicios, minimizan la competencia, afectando seriamente la estabilidad y permanencia de las empresas locales en el mercado, pues quedan a merced de corporaciones internacionales, las cuales cuentan con la mayoría de las líneas de negocios y una amplia gama de servicios, controlan precios y términos de pago e imponen condiciones y tarifas preferenciales. Finalmente, las empresas locales terminan financiando en muchas ocasiones.

En este caso, los precios estimados por Pemex fueron menores entre 20 y hasta 40% aproximadamente respecto a proyectos similares, los cuales además fueron superados por las empresas participantes, entre las cuales existen enormes diferencias de precios: desde el primer lugar, Baker Hughes México con 622 millones de dólares, al último TSC con 793 millones. Un punto a favor es Pemex ahorró poco más de 30% sobre los precios de referencia máximo estimados, una cantidad enorme. Lo anterior hace que salgan a la luz infinidad de interrogantes, las cuales se plantearán más adelante. El tema se complica por la crisis global, ya que estas compañías disponen de equipo y personal ocioso en otras latitudes y sólo los trasladan a México sin generar mayor flujo y derrama nacional.

El artículo 4 de la Ley de Petróleos Mexicanos es claro: debe generarse valor econó mico y rentabilidad para el Estado Mexicano, actuar de manera transparente, honesta, eficiente, con sentido de equidad, responsabilidad social y ambiental, procurando el mejoramiento de la productividad para maximizar la renta petrolera del Estado y contribuir con ello al desarrollo nacional.

Como ya señalamos, en este concurso los precios de referencia de Pemex fueron mucho menores a los de proyectos similares. Sin embargo, el interés fue significativo. Las expertas y acreditadas prestadoras de servicios internacionales participaron hasta el final. Incluso considerando las condiciones de mercado actuales –crisis petrolera, depreciación del peso, el bajo precio del barril, la falta de equilibrio natural entre oferta y demanda del hidrocarburo, y otros factores adversos– Pemex logro un ahorro superior al 30% en el presente concurso.

Esto obliga a preguntarse: ¿Qué pasaba antes? ¿Por qué el sobreprecio tan bestial? ¿Cómo se pudo reducir tanto dinero a los contratos y seguír siendo negocio? ¿A dónde se iban todos esos miles de millones de dólares?

Es importante ponderar si los precios fueron justos, conforme calidad, complejidad y experiencia. No deben correrse riesgos o peligros. El precio más bajo no es sinónimo de garantía, mucho menos de ahorro. El trasfondo puede ser inexperiencia, supervivencia, necesidad extrema, delincuencia o inconsciencia, por eso modalidad contractual, criterios y valoración son importantes.

El dilema.... ser o no ser, pública o privada, cumplir con la naturaleza actual, siendo productiva y al mismo tiempo del Estado. No podemos dejar de lado la realidad. Pemex legal, económica, fiscal y socialmente sigue siendo empresa al servicio del Estado, no como antes ̈al servicio de la Patria ̈. La Reforma trajo enormes retos. Pemex debe ser productiva, rentable, dar resultados como si fuera privada, pero sigue limitada, igualmente atada a su pasado, compromisos y vicios de antaño, difíciles de erradicar en tan pocos años.

Una buena empresa debe respetar a sus proveedores y clientes, darles su lugar, ser grata, tener memoria, respetar compromisos, ser ambiental y socialmente responsable. Pemex no puede ignorar u olvidar lo acontecido estos dos últimos años de abandono a sus proveedores, con medidas que impactaron directamente al sector público, así como a la iniciativa privada y a la sociedad en su conjunto. Con este contrato pudo reparar muchos de los daños, apoyando la maltratada economía petrocéntrica de la región.

Pemex se vio obligado a implementar buenas prácticas, no sólo para sobrevivir, era eso o morir. Personalmente reconozco el aplomo y honestidad de su Director General, José Antonio González Anaya, quien ha señalado que fue necesario aplicar medidas extremas, no de su agrado, pero indispensables, en su defecto Pemex hubiera quebrado máximo en cinco años.

La empresa se financió durante meses de los proveedores. Aplicó políticas agresivas, para muchos insoportables, como la de pago a 180 días. En algunos casos dejó de pagar o desconoció adeudos; ajustó precios, costos y compras; aplicó recortes salariales, beneficios del personal y jubilaciones; renegoció contratos variándolos considerablemente, en algunos exigiéndose la reducción hasta en 45%, so pena de terminación. Cierto es, dichas medidas impactaron la economía. El fin justifica los medios y hoy Pemex está mejor, con números más amigables.

Unos pagaron por los años de malas prácticas y la corrupción de otros y sus empresas ya no existen. Transparencia, honestidad, rentabilidad y productividad no son hermanas de la corrupción.

He aquí la paradoja, el gran conflicto existencial entre ser una empresa productiva y ser del Estado. Resulta complicado servir a dos amos antagónicos, ambivalentes, opuestos radicalmente, con necesidades tan ambiguas: empresarios y pueblo.

Encontrar el punto de equilibrio es el gran reto. Consideramos que es posible, después de la limpia y con finanzas sanas, procurar los dos fines. Sin embargo, sin libertad de autogobierno, libertad financiera y el apoyo del Estado no será posible. Se requiere que las demás instituciones hagan su tarea, empleen, eduquen, ofrezcan seguridad, infraestructura, inviertan en ciencia y tecnología.

De lo contrario seguirán Pemex y nuevos operadores luchando diariamente contra criminales, sindicatos, comunidades, políticos y autoridades corruptas.

Dentro de todo, en lo que respecta al tema de contenido nacional, se tienen noticias favorables, avances, bocanadas de esperanza. Dos compañías mexicanas ganaron uno de los tres lugares; su probabilidad era de uno entre siete, aunque en realidad era mucho menor por infraestructura, experiencia, poder y relaciones. Era David contra Goliat, pero bueno las condiciones se dieron. De los siete precalificados COSL no presentó propuesta, las de Schlumberger y Halliburton fueron desechadas por estar condicionadas a la modificación de ciertas cláusulas contractuales, lo cual no está permitido. Sin embargo, lo hicieron a sabiendas de la consecuencia. Y TSC, empresa de origen chino, presentó los precios más altos.

Finalmente, el pasado 21 de marzo atestiguamos con verdadero orgullo la firma del contrato. El pastel se repartió, quizá no equitativamente, pero algo quedó en el país, 10 %, nada despreciable en estos tiempos. El segundo lugar no firmó, solicitó prórroga, como sabemos tendría que igualar los precios del primero y atraviesa una situación financiera muy seria. Debe ser meticulosa, lo que deja cierto suspenso, ¿firmará o no?

El proceso aquí comentado debe servir de ejemplo para contratos venideros, los cuales deben considerar las mejores modalidades de contratación (4) , respetar e imponer el contenido nacional, dándole prioridad en cualquier contrato –respetando salvedades de especificidad, capacidad y competencia–. Legalmente podrán encontrarse vías o mecanismos alternos a la Reforma, pero como empresa de Estado se debe dar el ejemplo, cumplir y obligar a quienes vienen por la riqueza nacional a dejar un porcentaje en el país, precisamente por ser lo correcto y justo.

¡Ánimo y mucha energía!

(1) –Presupuesto máximo estimado de Pemex. Aclarándose el monto varía, si se considera, el total de precios de referencia -836- aplicados a los catálogos de conceptos de pozos individuales, más partidas complementarias -1167 conceptos- se aproxima a los 1 221 mdd.
(2) Concurso Abierto Internacional con TLC Número PEP-CAT-O-GCSE-YP-00027510-16-1 DOF: 29/09/2016 http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5454791&fecha=29/09/2016
(3) El artículo séptimo transitorio señala, para promover la participación de cadenas productivas nacionales y locales, la ley establecerá, dentro del plazo previsto en el transitorio cuarto, las bases y los porcentajes mínimos del contenido nacional en la proveeduría para la ejecución de las asignaciones y contratos a que se refiere el presente...

Es importante señalar, tanto esta disposición como las posteriores relativas mencionan el contenido nacional debe ajustarse a lo dispuesto en tratados internacionales y acuerdos comerciales suscritos por México. Para determinar si Pemex cumple su promedio se debe revisar el informe de cumplimiento sobre el contenido, respecto a los títulos de asignación.

http://base.energia.gob.mx/dgaic/DA/P/SubsecretariaHidrocarburos/RondaCeroListadoTitulosAsignacion/SENER_02_ListadoAsignacio-nes.csv

* Maestro en Derecho y socio fundador del despacho legal Priego Brito. Ha desarrollado y colaborado en diversos proyectos de energía e infraestructura en la región Sur desde hace 15 años. Es consultor en derecho y administrador legal en diversos contratos de hidrocarburos y Rondas (erik@priegobrito.com )

 

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