Sector energía: nuevas incertidumbres

1 / Ene / 2017
especialistas

Los retos geopolíticos que plantea la elección de Donald Trump obliga a México a detectar oportunidades alternativas.

Gerardo R. Bazán Navarrete, Gilberto Ortiz Muñoz y Jesús Cuevas Salgado*

Sector energía: nuevas incertidumbres

Por si fueran pocas las incertidumbres sobre el futuro del sector energético en México, ahora se suman las derivadas del objetivo proteccionista del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.

Sus propósitos incluyen recuperar recursos financieros orientados a fortalecer la economía de nuestro vecino del norte, revisar las relaciones financieras con Japón y la Unión Europea, suprimir el flujo de remesas monetarias a México y aumentar aranceles a los productos que importan los Estados Unidos desde México.

Asimismo, piensa reconsiderar diversos tratados comerciales internacionales como el Tratado de Libre Comercio de Norte América (TLCAN) y construir (o completar) un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, con cargo a nuestro país, y, aunque sin mencionar cómo, ha insistido en que tiene los medios coercitivos para lograrlo.

El sector de energía es un talón de Aquiles

En este contexto, un punto débil de México se encuentra en nuestro sector energético por su delicada vinculación con los Estados Unidos. Por un lado, dependemos de altos volúmenes de importaciones de refinados y gas natural y, por otro, Estados Unidos es el principal comprador de nuestro petróleo crudo. Y no perder de vista que también importamos electricidad de Estados Unidos.

Desde hace tiempo, diversos analistas han estado señalando el riesgo que representaba para México el cambio estructural de exportador a importador y, sobre todo, la dependencia creciente de los Estados Unidos en la materia. No obstante, nuestros políticos han mantenido su proyecto con el argumento de que las importaciones tienen el precio más barato del mundo.

Nuestro sector energético es un talón de Aquiles para las pretensiones del recién electo presidente de los Estados Unidos. A la complejidad de la Reforma Energética aun en proceso de implementación, del grave deterioro del parque de refinación de Pemex, al largo período de maduración de los proyectos de exploración y producción de crudo, en medio de un mercado petrolero volátil que no genera recursos económicos al erario público, se suman amenazas potenciales sobre la seguridad energética del país. A esto podemos sumar que el Plan de Negocios de Pemex tendrá resultados positivos sólo hacia el bienio 2019-20, siempre y cuando se concreten las alianzas previstas.

Asimismo, en poco tiempo veremos si los Estados Unidos se mantienen en el acuerdo internacional sobre cambio climático. Si ese país, como uno de los principales emisores de contaminantes, se retira del convenio, esto implicaría que los compromisos adquiridos por nuestro país para instalar energías limpias y reducir emisiones de gases de efecto invernadero no estarían en sintonía, aunque resultarían útiles como paliativos a mediano plazo a la alta dependencia de importaciones de energía fósil. Por lo pronto, se observa que la reacción de los países europeos es mantener los acuerdos sobre cambio climático que ha logrado la comunidad internacional.

 

Tratando de incursionar en el mundo de los escenarios, uno de ellos es que, de acuerdo a especialistas, es probable que varios propósitos de Donald Trump no se lleven a cabo, ya sea motu proprio o porque el sistema político-económico imperante en los Estados Unidos no lo permitirá. Ese sistema se caracteriza por altos niveles democráticos, por lo que el controvertido discurso de Donald Trump también tiene algunas incertidumbres en su realización, además de que ya hay manifestaciones populares en contra, algunas respaldadas por políticos locales.

Surge la pregunta sobre las estrategias o acciones que está definiendo el gobierno mexicano para atajar las intenciones del nuevo presidente de los Estados Unidos si realmente decide llevar a cabo la construcción del muro fronterizo con cargo a los mexicanos. Se presume un escenario pesimista, que implicaría una gran preocupación en el gobierno mexicano.

No obstante, para el presidente Enrique Peña Nieto, parece que se alinearon los astros a su favor. Los temas de corrupción, inseguridad, bajo crecimiento, devaluación del peso y reformas estructurales, entre ellas la energética, que eran motivo de críticas, ahora se encuentran diluidas con los temas del fenómeno Trump, lo cual ha permitido al presidente Peña convocar a la unidad nacional para afrontar los posibles estragos sobre nuestra economía.

Riesgos en gas natural y petroquímica

Retomando el tema del gas natural, el programa de construcción de gasoductos es un precursor del progreso de las regiones que sirve. La industria y los servicios requieren de infraestructura que permita el acceso a energía barata. Sin embargo, en la coyuntura que atravesamos, hay que recordar que en 2008 la volatilidad del precio del gas puso el BTU a tres veces su valor actual y que en 2009, en un caso que podrá tener similitudes con el nuestro, Rusia interrumpió las exportaciones de gas a Ucrania y a la Unión Europea durante un tiempo.

Ahora bien, el caso es que el gas que importamos es utilizado mayoritariamente en la industria y en la producción de energía eléctrica. Una interrupción del suministro o la aplicación de un gravamen al gas por parte del gobierno norteamericano perjudicaría los niveles de competitividad de esos sectores.

Lo mismo sucedería si los precios de la molécula aumentaran por razones de mercado. Hay que tomar en cuenta que los escenarios de la Agencia Internacional de Energía y del Energy Information Administration de Estados Unidos advierten posibles aumentos a los precios de los combustibles de entre 11% y –precisamente en el caso del gas natural– cerca del 80% ya en 2017.

Pero ahí no queda todo. La falta de gas natural importado de Estados Unidos dejaría sin funcionar a un buen número de centrales eléctricas de ciclo combinado en esa región. En particular la industria petroquímica mexicana depende del suministro de materias primas derivadas del crudo y gas natural.

Es en esta industria donde se cuenta con muchas cadenas productivas, donde se obtiene alto valor agregado a los productos finales. Asimismo, debe reconocerse que esta industria es la rama de actividad económica que genera los mejores salarios.  El deterioro y la falta de inversión en la planta de refinación y petroquímica de Pemex ha provocado un fuerte desabasto de materias primas para las empresas que operan en el país y, en consecuencia, para las industrias como la automotriz, el cuidado personal, los alimentos, por mencionar algunas.

Otro aspecto de este problema es la reducción en la producción nacional, la disminución de importaciones, por tanto, un aumento de productos importados. Pero también el consumo aparente de productos petroquímicos ha disminuido, en los últimos años.

Esta rama industrial es el inicio de la mayoría de las cadenas productivas y es la que puede impulsar nuestro mercado interno, como lo hemos mencionado en un buen número de publicaciones que hemos realizado, siendo la última “Reforma energética y desarrollo industrial, un compromiso inaplazable”(1). También recomendamos revisar dos excelentes libros que aportan importantes ideas para reactivar la industria nacional, que tanta falta nos hace: “El Desarrollo de la Industria Mexicana en su Encrucijada – Entorno Macroeconómico, Desafíos Estructurales y Política Industrial” (2) y “Creatividad para el Desarrollo de México – País Líder en el 2028” (3).

De acuerdo con el Grupo Alfa(4), las tasas de crecimiento de la importación durante el período 2010-2016 han sido:

  • Gas natural 25%
  • Petrolíferos 11 %
  • Petroquímicos 9 %

El lado amable de la noticia es que las empresas proveedoras de gas en Estados Unidos que tienen contrato de suministro seguramente defenderán sus proyectos para venderle a nuestro país. Lo mismo sucede con las gasolineras y las centrales eléctricas.

En este tema ya se tiene el primer ejemplo de que la política nacionalista del Trump puede resultar atractiva para diversos capitales de Estados Unidos: la empresa Carrier, fabricante de equipo de refrigeración canceló su proyecto de mudar sus instalaciones al Estado de Nuevo León y se quedará en Indiana.

Con otros razonamientos, la problemática que se avecina debería dar lugar a la búsqueda del progreso de nuestra economía con base en los recursos internos de manera equilibrada con la política de atraer inversión extranjera directa. El fenómeno geopolítico que estamos experimentando debería dar lugar a la formulación de estrategias orientadas a detectar oportunidades alternativas ante los escenarios previsibles.

Las preocupaciones se deben, en parte, a que no está claro si el gobierno mexicano tiene la plena confianza en que los propios empresarios norteamericanos superarán los efectos de la política anunciada de Donald Trump o si el gobierno es insensible a las posibles tormentas que se encuentran en ciernes.

La lección nos muestra al menos dos vertientes:

  1. Revisión sobre el control del gobierno de Estados Unidos sobre las fuerzas del mercado global,
  2. Protección efectiva de la planta productiva instalada en el territorio norteamericano.

Resulta importante para nuestro país reflexionar sobre el ejemplo.

Conclusiones

La convocatoria del presidente Peña Nieto a la unidad nacional queda incompleta y sin rumbo definido para mejorar las condiciones del país sin la formulación de políticas públicas orientadas a defender y fortalecer la industria nacional, el mercado interno y a promover una dinámica de mayor participación de la inversión privada nacional.

Sector energía: nuevas incertidumbres

Recomendaciones

En lo general, nuestras autoridades políticas deberían hacer explícita la visión estratégica que consideran para hacer frente a la nueva e inesperada coyuntura geopolítica.

De manera particular, parte de lo que se puede hacer para favorecer a la industria nacional es disminuir la creciente carga legislativa y normativa a las que está sujeta, particularmente en el sector de las pequeñas y medianas empresas.

En este contexto es oportuno referirnos la opinión de Luis Vielma Lobo (5), en cuanto a las licitaciones petroleras:

“Hoy día, a la luz del nuevo entorno, debe analizarse con un ojo estratégico más que con uno político”; “la rigidez del proceso y lo complicado de las interacciones entre los entes que participan –Secretaría de Energía, Comisión Nacional de Hidrocarburos, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), entre otros– contribuyen a diluir la toma de decisiones, dando lugar a un sentimiento de frustración en PEP y las empresas responsables de los contratos existentes.”


Referencias

1) Reforma energética y desarrollo industrial – Un compromiso inaplazable. Editorial UNAM. 2015.
2) El Desarrollo de la Industria Mexicana en su Encrucijada – Entorno Macroeconómico, Desafíos Estructurales y Política Industrial. Mauricio de María y Campos. Editorial UNAM. 2013.
3) Creatividad para el Desarrollo de México. País Líder en 2028. Rafael Decelis Contreras. Costa Amiq. 2008.
4) El Desarrollo de Hidrocarburos en México: El Gran Reto en la Industria Petroquímica Mexicana. ALFA. XLVIII FORO NACIONAL DE LA INDUSTRIA QUÍMICA. 28 Octubre, 2016.
5) Nuevo Entorno Petrolero Demanda Revisión de la Reforma Energética. Global Energy. Abril de 2016.


*Gerardo Bazán es académico de la UNAM .
Gilberto Ortiz es miembro del Consejo Químico y del Comité de Energéticos de Canacintra .
Jesús Cuevas es consultor independiente en temas de energía .

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