Gran reto: rescatar al sector energético; enfoque en hidrocarburos

16 / JUN / 2019
Especialistas

 

 Erik Manuel Priego Brito* / Energía a Debate

 

Gran reto: rescatar al sector energético; enfoque en hidrocarburos

 

 

México es energía, vida y futuro de millones de nacionales, caracterizados por su grandeza, dotados de una fuerza inagotable que les impide detenerse, con una versatilidad que les permite adaptarse; su picardía, ingenio y resistencia han resultado elementales para reponerse de cualquier adversidad; sin embargo, si algo distingue al mexicano son su solidaridad y nobleza, las cuales han valido nuestra supervivencia.

 

México también es belleza y es riqueza, misma que se ha desaprovechado, dilapidado y mal distribuido, por lo que también es pobreza y es tristeza.

 

Nuestra historia es vasta, nutrida de matices de todos los tonos, hemos logrado proezas inigualables, superado grandes crisis, sufrido pérdidas enormes, tanto humanas como territoriales. Hemos sido conquistados, derrotados, sometidos y casi extintos. Libramos guerras, toleramos abusos y explotación, pero nos unimos, organizamos e independizamos; después enfrentamos conflictos internos, traiciones e intrigas, de todo aprendimos y nos fortalecimos, volvimos a organizarnos y salimos adelante, revolucionamos.

 

Nos transformaremos cuantas veces sea necesario y lucharemos incansablemente hasta alcanzar una nación digna, justa, de bienestar y felicidad, pues mientras los genes de la raza azteca prevalezcan y un mexicano siga en pie, habrá siempre un México.

 

Tenemos que rescatar a México, muchos sectores están urgidos de auxilio. El sector energético, principalmente el petrolero, no es la excepción, se ha transformado continuamente, saliendo avante, pues de él, México ha vivido por décadas.

 

Desde la apropiación extranjera protagonizada por Doheny, Canfield, Pearson y Rockefeller, que inició oficialmente a generar bonanza con la perforación del primer Pozo, La Pez, en abril de 1904; seguida por una expropiación petrolera en 1938, que permitió la formación humana y el desarrollo nacional, pero también una mala administración de la empresa recién creada y los recursos nacionales; hasta llegar a un punto de equilibrio en 2013, cuando se implementa la participación mixta, el Estado con la rectoría del sector, contratando públicamente a la iniciativa privada para la realización de actividades estratégicas; para finalmente aterrizar en un modelo que parece ser de nacionalización responsable e inclusiva, el cual debe considerar lo mejor de las políticas aplicadas con anterioridad.

 

Cierto es, como señalamos anteriormente, que nuestro país ha sido víctima del despotismo, la corrupción, de invasiones y saqueos orquestados tanto por nacionales comopor extranjeros, por una clase poderosa y sin escrúpulos. Lo anterior ha fomentado, y con razón, un rechazo a lo extranjero, al neoliberalismo, a los grupos privados y las grandes corporaciones, sin embargo, también es cierto que México es conquista y mestizaje, que muchos extranjeros y miembros de la clase alta han luchado y dejado su vida por nuestra tierra. Como en todo, la ambivalencia está presente: bien y mal coexisten. La falibilidad no está en el sistema, si no en los hombres que ejercen el poder y la administración.

 

Todos necesitamos de todos

 

Gran reto: rescatar al sector energético; enfoque en hidrocarburos

 

El Estado necesita empresarios responsables en todos los ámbitos, son parte del motor de la economía, quienes deben generar y repartir legal y proporcionalmente la riqueza, es decir, cumplir sus obligaciones y respetar los derechos: pagando impuestos, prestaciones a los trabajadores, respetando el medio ambiente y los compromisos sociales; para lo anterior, ellos igual necesitan de un Estado fuerte y organizado, que cumpla con sus fines, aplique la ley y ejerza su imperio, generando condiciones y seguridad para las inversiones; requieren una sociedad educada, capaz de ofrecer talento humano capacitado y competente.

 

Esto último es urgente, no es un secreto, es un mal grave que aqueja a la nación, cuyas consecuencias afectan seriamente a la economía y el desarrollo nacional, pues cada día aumenta más la inseguridad, las inversiones se ahuyentan, los proyectos de infraestructura son suspendidos o cancelados.

 

El Estado mexicano se encuentra rebasado en muchos temas, como seguridad, salud, educación, administración pública, así como en materia ambiental y social, por señalar algunos. Lo anterior parece quedar claro para la administración actual, tal como se aprecia en los siguientes párrafos:

 

Se superarán mediante el diálogo los conflictos con poblaciones y comunidades generados por instalaciones de Pemex y la CFE, así como las inconformidades sociales por altas tarifas […]

 

[…] La transición energética dará pie para impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país.[1]

 

Respecto los medios de superación de la conflictividad social, comentaremos en el apartado de propuestas nuestra opinión, adelantando que se requiere más que diálogo y transición energética para superarlo, sin embargo apreciamos en otros capítulos del PND que se abordan de manera más abundante los temas sociales, programas e inversiones.

 

Ajustes a la reforma de 2013

 

Gran reto: rescatar al sector energético; enfoque en hidrocarburos

 

Ahora bien, por experiencia propia puedo señalar que dentro de las muchas cosas malas que le han sucedido a México, una de ellas no es la Reforma Constitucional en materia de energía de 2013, al menos en lo que concierne a su ingeniería legal, sin lugar a dudas tiene sus detalles, pero subsanables; posiblemente la parte orgánica sea robusta y onerosa, pero puede optimizarse; en cuanto a la visión de negocios y la contratación pública encontramos también enormes beneficios, se reparten, reducen y en algunos casos se eliminan riesgos y se logra capital para desarrollar proyectos donde actualmente no se cuenta con capacidad financiera.

 

En materia ambiental y social se dieron cambios trascendentales, se atendieron pasivos en estos rubros que tenían décadas; se regularon diversos temas que se atendían de manera informal, algunos plagados de malas prácticas, como las famosas reclamaciones, afectaciones y los diversos pagos de cuotas de operación en campo y de trabajo, naciendo así nuevos derechos y obligaciones que protegen el ambiente y la sociedad.

 

La presente ponencia no pretende defender la reforma de 2013, pues su validez no se encuentra sujeta a discusión, ha sido aceptada y respetada por la actual administración, tal como prometió el presidente de la república meses atrás.

 

Ahora tampoco es la panacea, no se descubrió el hilo negro, tal política debió iniciar décadas antes, era necesaria para lograr el desarrollo del país, con la adecuada administración y manejo de los recursos energéticos; aunado a lo anterior se tiene que valorar el factor dimensional, cuantitativo y temporal, es decir, queda demasiado petróleo en el subsuelo, pero contamos con recursos económicos limitados y muy poco tiempo para extraerlo[2], otros tipos de energías ocuparán el lugar del aceite de la piedra.

 

Dicha reforma de 2013 instaura un modelo energético-económico, el cual resulta ser una réplica semi tropicalizada de prácticas y usos internacionales, las cuales han resultado exitosas en diversos países. Hemos advertido que la reforma alberga numerosas oportunidades, las cuales deben detectarse, valorarse, analizarse y resolverse mediante las instancias legales conducentes, adecuando la normatividad a la realidad y el deber ser, sin simulación y con responsabilidad.

 

Como profesionales en la práctica legal privada desde hace 17 años, hemos tenido la oportunidad de conocer varios cambios en nuestro modelo energético: experimentamos el anterior a la reforma de 2008, los seis años que duró, y el posreforma 2013, el cual conocimos desde que era una propuesta. Durante estos más de cinco años aplicando el modelo vigente, hemos conocido cientos de casos, interactuado con partes interesadas; acompañamos a varios de los hoy operadores en los procesos de contratación a través de licitaciones públicas internacionales; asistimos a reuniones de trabajo con diversos órganos y dependencias gubernamentales, también con las denominadas Empresas Productivas del Estado, como Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, sin haber presenciado malas prácticas o actos de corrupción, algo que era común antes de la última reforma.

 

En relación con lo señalado, también podemos comentar que presenciamos hechos insólitos e inverosímiles para nuestro país, como por ejemplo el que un órgano mexicano, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), pudo ofrecer tranquilidad, confianza y certidumbre al mundo entero, demostró que México puede ser transparente y que la corrupción puede prevenirse y combatirse, tal como lo asegura nuestro primer mandatario. Comprobó que los procesos de contratación pública pueden ser tan transparentes como una caja de cristal.

 

Tales experiencias nos han permitido comparar dichos modelos, logrando distinguir beneficios y maleficios en cada uno de ellos; apreciamos la funcionalidad, objetividad y eficacia de algunas figuras y normas; despreciamos la complejidad, inobservancia, inoperatividad y vaguedad de otras, incluso preceptos de imposible aplicación.

 

Como dato dimensional merece la pena tener presente que, de diciembre de2013a la presente fecha, se publicaron centenares de acuerdos en el Diario Oficial de la Federación, más de 757[3], relacionados con temas de energía, los cuales nutrieron y fortalecieron al sector, sin embargo, tanta normatividad igual presenta oportunidades, es tan grande el sector, dinámico y complejo, que debe mantenerse en monitoreo constante, evoluciona diariamente, la supervisión es elemental, debe actualizarse siempre; además lo ya vigente puede perfeccionarse mediante la realización de estudios serios, técnicos y profesionales, dándole continuidad a lo que ha servido, adecuando y ajustando lo que requiere modificaciones y creando o abrogando lo necesario para lograr un modelo funcional, responsable y rentable.

 

Legislativamente hablando debemos establecer metas, objetivos muy claros para no perdernos en temas superfluos o improductivos. El poder debe enfocarse en la creación, modificación o abrogación de leyes para reactivar al sector energético. Actualmente en la LXIV Legislatura se han presentado en total 2349 iniciativas, de las cuales 72 se relacionan con materia energética y 30 específicamente sobre hidrocarburos, de las cuales solo una se ha aprobado, muchas son repetitivas, otras abordan temas generales, no de fondo. Desgraciadamente muy pocas aportan algo para atender la causa raíz y resolver el tema de fondo, falta investigación, valoración de la realidad y estudio de la problemática imperante.

 

El gran reto

 

El reto es gigante: sacar avante al sector energético, específicamente el de hidrocarburos. Con las condiciones imperantes actualmente, se vislumbra difícil: 1. Sin endeudarnos; 2. Sin aplicar fracking (fractura hidráulica); 3.Con escasa o baja participación de capitales privados; 4. Bajo un mínimo estado de derecho; 5. Con un legado inmenso de corrupción y una red especializada de malas prácticas, recurridas tanto por el gobierno como por la sociedad; 6. Con cierta desconfianza por parte del mercado internacional; 7.Bajo el estereotipo de evitar alianzas extranjeras, es decir, dando prioridad a lo nacional, sin embargo son indispensables en algunas actividades, por ejemplo, en aguas profundas y ultra profundas; 8. Un presupuesto limitado[4]; 9.Obligaciones crediticias inmensas, tan solo PEMEX tiene una deuda financiera total por 106.5 mil millones de dólares, en pesos mexicanos hablamos de 2,063.9 mil millones de pesos[5]; calificaciones negativas por parte de las instituciones calificadoras de valores[6]; un país vecino, EUA, impredecible, cuyas decisiones presidenciales pueden sacudir nuestra economía[7]; un tratado comercial endeble; con una estructura fiscal idónea; sin suficiente inversión en ciencia y tecnología; con una declinación constante en la producción; con gran número de yacimientos maduros, y una problemática socio ambiental enorme, entre otras.

 

La obligada transición energética: tiempo y volumen contra capital

 

Gran reto: rescatar al sector energético; enfoque en hidrocarburos

 

El tema se complica aún más: tenemos obligaciones legales por cumplir, como la Ley de Transición Energética, convenios internacionales que acatar, como el Protocolo de Kyoto o la COP21 de París, compromisos que fueron reafirmados en la Cumbre Climática COP 24, en Katowice, Polonia. Independientemente de la normatividad y los compromisos, se trata de un tema mayor, un asunto de supervivencia, de humanidad, tenemos un planeta que salvar.

 

La transición energética es obligatoria, indispensable, estamos contra reloj, las energías fósiles tienen los días contados, no está sujeta a consideración su permanencia, el debate puede entablarse sobre el tiempo restante, que promedia entre los 20 y 30 años. Un ejemplo que refuerza lo dicho es el de California, EUA, su ley SB-100prevé que para 2045 dicho estado se abastecerá 100% con energías procedentes de fuentes renovables[8].

 

El oro negro, un bien tan valioso y codiciado hoy en día, mañana será solo un recurso histórico, se irá depreciando con el tiempo hasta perder su valor, incluso podría pasar a ser una carga, de nada nos servirá contar con miles de millones de litros de petróleo en el subsuelo si no valdrán un peso y además estará prohibido generar energía con ellos, ya que otros países lo tienen muy claro y aceleraron su proceso de extracción[9].

 

Es ahora cuando debemos explotar esos recursos e invertirlos en otras áreas y sectores que brinden seguridad, sustentabilidad, desarrollo y bienestar. Hay que fortalecer nuestros fondos petroleros, los cuales bien administrados han demostrado su eficiencia en otros países como en Noruega o Canadá; invertir en negocios rentables, como lo han hecho varias entidades árabes, con la finalidad de lograr la independencia petrolera.

 

Nuestro presupuesto es finito, limitado, comprometido mayormente en gastos: aproximadamente 70%. Pemex, nuestra operadora encargada de la exploración y la extracción de los hidrocarburos, considerada en el PND como palanca del desarrollo nacional, enfrenta grandes retos, tanto estructurales como financieros y presupuestales, pues tiene enormes gastos que cubrir, primeramente la deuda pública, seguida de los gastos operativos, indispensables para que los activos continúen en producción, el mantenimiento de sus bienes existentes, tanto muebles como inmuebles, pagar derechos, pagar a los miles de trabajadores, regalías al Fondo Mexicano del Petróleo, considerables impuestos, seguridad, combate al crimen organizado y corrupción, entre otras muchas cargas.

 

Estabilizar la empresa y reestructurarla llevará tiempo, sin duda se aprecian cambios notables, como en el caso del combate al huachicol, la contratación pública, la procura y las plazas sindicales u ociosas.

 

Medidas para reactivar al sector de hidrocarburos

 

Debemos enfocar nuestro potencial en áreas más rentables, por tiempo: exploración y extracción de hidrocarburos, haciendo uso responsable de los medios y técnicas disponibles, actividades que puede realizar el Estado o contratando a los particulares, pues se requiere todo el apoyo y recursos disponibles, pues como señalamos anteriormente el presupuesto y el tiempo no alcanzan, necesitamos la colaboración de la iniciativa privada, considerando ingresos justos para el pueblo mexicano.

 

Concretamente debemos: 1. Incorporar nuevas reservas; 2. Canalizar esfuerzos en aguas someras y en la región sur, que son campos convencionales ya probados, como serían los 20 campos que forman parte del Programa de Desarrollo Acelerado de Campos Petroleros, del Plan Nacional para la Producción de Hidrocarburos[10];3. Incrementar y promocionar campos maduros con empresas expertas, abundantes en países con carencias petroleras; 4. Evaluar los pozos cerrados, los cuales en caso de viabilidad deben reactivarse, igualmente sería recomendable realizarlo con la iniciativa privada; 5. Combatir el robo de gasolina; 6. Erradicar o reducir la corrupción en la contratación pública y los recursos humanos; 7. Explotar los campos no convencionales con técnicas adecuadas y responsables, esto seguramente incrementaría la producción de manera significativa, pudiendo hasta duplicarla; 8. Dar mantenimiento a las instalaciones e infraestructura estratégica; 9. Construir terminales de almacenamiento y ductos, lo cual también se puede hacer con particulares; 10. Pagar a proveedores para reactivar la economía, pues la mora genera endeudamiento y estancamiento; 11. Finalmente Pemex debe reestructurarse, examinarse, deshaciéndonos de los activos o bienes que generan males, las malas prácticas abolirse, sanearse, aplicando un modelo fiscal justo e inteligente, pues es muy diferente fungir como palanca a ser la banca.

 

Entre los ajustes debemos considerar reformar la ley de Pemex, permitiéndole la colocación de un porcentaje de sus acciones en la bolsa; transformar a Pemex en una empresa internacional, la cual pueda participar y operar en otros países e incrementar las reservas; es indispensable que Petróleos Mexicanos transite y se convierta en una empresa generadora de energías limpias y renovables, como lo han hecho Equinnor, Mitsubishi, Total, entre varias.

 

Finalmente no podemos dejar fuera el tema de la refinería, la cual es muy importante, aunque sea debatible su rentabilidad, queda claro que el argumento de autosuficiencia y soberanía energética es válido y suficiente.

 

Propósitos estratégicos previstos en el PND 2019-2024

 

El PND, en el punto 3.5, prevé para rescatar al sector energético medidas muy precisas y bastante generales, presentadas como propósitos estratégicos:

  1. El rescate de Pemex y la CFE para que vuelvan a operar como palancas del desarrollo nacional. Ambas empresas recibirán recursos extraordinarios para la modernización de sus respectivas infraestructuras y se revisarán sus cargas fiscales;
  2. Rehabilitar las refinerías existentes;
  3. La construcción de una nueva refinería;
  4. La modernización de las instalaciones generadoras de electricidad propiedad del Estado, particularmente las hidroeléctricas;
  5. Rehabilitación de las plantas de producción de fertilizantes para apoyar a productores agrícolas;
  6. Superar mediante el diálogo los conflictos con poblaciones y comunidades generados por instalaciones de Pemex y la CFE, así como las inconformidades sociales por las altas tarifas;
  7. La incorporación de poblaciones y comunidades a la producción de energía con fuentes renovables;
  8. La transición energética para impulsar el surgimiento de un sector social en ese ramo, así como para alentar la reindustrialización del país. 

Para lo anterior se debe procurar, al menos:

  1. Estado de derecho, observancia de la ley, su aplicación inexcusable, cero tolerancia a la impunidad.
  2. Inversión social inteligente, dirigida al beneficio de las partes interesadas en los proyectos, no de líderes, empresas o autoridades.
  3. Comunicación efectiva, que las normas, los datos y su interpretación llegue a quienes deberán observarla, sobre todo se le debe dar su lugar a la gente y explicarle los procesos.
  4. Otorgar y destinar recursos a la seguridad de las instalaciones estratégicas de energía.
  5. Establecer canales de colaboración entre los tres niveles de gobierno y los tres poderes. Generalmente cada quien camina por su lado y acorde a sus intereses.
  6. Revisar la normatividad existente, los más de 757 acuerdos, y desarrollar una matriz pública de observancia y cumplimiento asequible para el sector.
  7. Revisar y valorar los contratos de licencia y producción compartida, principalmente los de la Ronda 1.3, cuyo objetivo primordial era formar operadores nacionales, los cuales serían muy útiles en esta fase, quienes por su falta de experiencia, de información, regulación y transparencia por parte del Estado, contrajeron obligaciones de imposible realización, situación que afecta la producción.
  8. Analizar detenidamente la Ley de Hidrocarburos y su Reglamento; son instrumentos valiosos que requieren modificaciones menores, principalmente en plazos, términos, inversión social, contratos y algunos puntos del apartado de Ocupación Superficial, ya que es indispensable para lograr la operación en campo.
  9. Un sistema fiscal ad hoc para las Empresas Productivas del Estado, líneas de crédito, financiamiento y fibras disponibles para prestadores de servicios y operadores.
  10. Contratación pública y procura de bienes y servicios transparente y eficiente.

Podemos concluir que reactivar el sector energético no será fácil, pero será posible y seguramente lo lograremos.

 

Vivimos tiempos de cambio, la única forma de ayudar y aportar es mediante la construcción y deconstrucción, la crítica inteligente, participando, investigando, opinando, escuchando y vigilando.

 

Siempre con respeto, actitud y proactividad. Sin violencia, con razón y corazón.

 

¡Ánimo y mucha energía!

 

Ponencia presentada el 20 de mayo de 2019 en Ciudad de México, ante la Mesa de Hidrocarburos de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024.     

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Notas:

 

[1]PND, último párrafo del punto 3.5, páginas 50 y 51. Consultado en: https://lopezobrador.org.mx/wp-content/uploads/2019/05/PLAN-NACIONAL-DE-DESARROLLO-2019-2024.pdf

[2]Si consideramos los campos no convencionales (formaciones de lutitas), podríamos decir que sería muy complicado lograr la extracción, sin la coordinación entre la iniciativa privada y la pública y las técnicas de fractura o de estimulación de baja permeabilidad adecuadas.

[3]Hasta el 30 de mayo de 2019, publicado en el Diario Oficial de la Federación.

[4] https://www.pef.hacienda.gob.mx/es/PEF2019/tomoVIII

[5] Resumen de resultados del 1 de enero al 31 de marzo de 2019. Se refiere a Pemex, sus Empresas Productivas Subsidiarias, Filiales, Organismos Subsidiarios y Compañías Subsidiarias. Consultado en:

http://www.pemex.com/ri/

[6] Según Daniel Zaga, director de Análisis Económico en Deloitte México: “Una reducción importante en la calificación crediticia, en caso de ocurrir, el riesgo para invertir en el país aumentaría, causando un incremento en los intereses que debemos pagar por la deuda, lo que conllevaría a que el gasto gubernamental se oriente en mayor medida al pago de intereses, en lugar de inversión pública, programas sociales o gasto en educación o salud, que es lo que realmente puede beneficiar a la ciudadanía”.

https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/calificacion-crediticia-de-mexico.html

[7] Como ejemplo: “Trump tiró la bolsa de su propio país con amenaza de aranceles a México”, léase en: https://www.forbes.com.mx/trump-tiro-la-bolsa-de-su-propio-pais-con-amenaza-de-aranceles-a-mexico/

[8]Ley SB-100, consultada en: https://leginfo.legislature.ca.gov/faces/billNavClient.xhtml?bill_id=201720180SB100

[9]Por ejemplo, la Agencia Internacional de Energía estima que para 2023 Estados Unidos de América producirá más de 17 millones de barriles diarios, actualmente produce 11 millones 905 mil barriles diarios de aceite crudo, en marzo de 2009 producía 5 millones 210 mil, apreciándose que duplicó su producción a la fecha, para 2023 la habrá más que triplicado. Merece la pena señalar que para lograrlo además del tema económico y tecnológico se requirió la participación activa de la administración pública, reduciéndose la burocracia y regulación. En cuanto a emisiones de CO2, EUA genera mucho menos que China e India. Gráfica que comprende 1990–2017, fuente Departamento de Energía y EIA’s, 2018,Energy International Outlook

https://s.libertaddigital.com/2019/04/30/6-fracking-eeeuu-boom-trump.png

[10]https://www.gob.mx/presidencia/prensa/en-ciudad-del-carmen-presidente-lopez-obrador-presenta-plan-nacional-para-la-produccion-de-hidrocarburos?idiom=es

 

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