Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

29 / NOV / 2020
Energía Limpia

 

Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

Por Javier Estrada Estrada, Socio Director de Analítica Energética, SC

Enrique Silva, Socio Director de Procura Consulting, SC

Luis Gerardo Guerrero, Candidato a Doctor en Energía, UNAM *

 

A nivel global el hidrógeno se encamina rápidamente a convertirse en una fuente de energía ampliamente aprovechable. Se estima que el hidrógeno se encuentra en el 75% de la materia visible del universo y que es abundante en nuestro planeta. Si bien no existe en estado libre en la Tierra, forma parte de las moléculas más importantes para la vida. A partir de ellas puede producirse, por ejemplo, del agua a través de electrólisis, o de hidrocarburos como el gas natural, a partir de la reformación u oxidación parcial.

 

Esta exuberancia hace que el hidrógeno sea un recurso que puede sostener niveles de producción suficientes para remplazar el consumo de combustibles fósiles, con eficiencia y menor contaminación. El hidrógeno es un energético que puede ser almacenado, rápidamente reabastecido y con la ventaja de poder emplearse para generar la electricidad que alimente un motor eléctrico. Estas características permiten considerarlo como una de las tecnologías que pueden emplearse en los sectores ampliamente dominados por los combustibles fósiles, aunque por ahora su producción y utilización es menos flexible que los productos refinados.

 

México tiene ante sí el reto de transitar hacia un nuevo sistema energético, eficiente, basado en recursos abundantes, que nos permita eliminar las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y otros contaminantes. En las últimas dos décadas hemos ampliado la matriz energética con un creciente porcentaje de renovables, pero seguimos dependiendo de los energéticos fósiles. El gas natural se ha convertido en un energético de transición hacia un sistema cada vez más adaptado a la generación regional de electricidad, más amigable con el ecosistema. De hecho, en la actualidad el gas natural es la principal fuente de obtención de hidrógeno; según datos de la Agencia Internacional de Energía, el 6% de la producción mundial de gas natural se destina a la producción de hidrógeno[1].

 

Al aumentar la disponibilidad del hidrógeno como energético, el concepto de "transición energética" toma nuevos significados, pues para generar electricidad o sintetizar combustibles, nos permite considerar la sinergia y complementariedad entre el gas natural, el hidrógeno, las renovables, los biocombustibles y la energía nuclear, mientras se realiza un desfase gradual del carbón y los petrolíferos. En este sentido, el hidrogeno es un claro ejemplo de esta transición. Conforme exista una mayor penetración de energía renovable, la producción de hidrógeno a partir de electrólisis del agua empleando energía renovable podrá jugar un papel más relevante, desplazando a la producción a partir de gas natural, en donde se generan nueve kilogramos de CO2 equivalentes por cada kilogramo de H2.

 

Con el hidrógeno podríamos incrementar la oferta de energéticos para cubrir múltiples aplicaciones: desde procesos industriales que exijan temperaturas cada vez más altas, movilidad de las personas y bienes, hasta la autonomía de nano aplicaciones y robots. También el hidrógeno permitiría almacenar la energía de las fuentes renovables cuando existan excedentes que, de otra manera, se perderían.

 

Varios países en América, Europa, Asia, Medio Oriente, han adoptado estrategias para el desarrollo de la industria del hidrógeno. Quieren acelerar esta transición. Varios de ellos han iniciado el proceso legal e institucional que desde ahora facilite las inversiones en ciencia, tecnología, infraestructura, equipos, redes de transporte, almacenamiento y distribución, a fin de que el hidrógeno forme parte de la matriz energética. El conocimiento es global, en tanto que la implementación es local.

 

El desarrollo de la producción y consumo del hidrógeno como energético también abre oportunidades para impulsar la economía, al igual que en otras épocas lo hicieron los hidrocarburos, el carbón y la energía nuclear. En México pocas veces hemos tenido la oportunidad de sentar las bases para el desarrollo de una nueva rama de desarrollo energético a nivel nacional como la que ahora ofrece el hidrógeno.

 

Hoy, grandes multinacionales de la energía, de los equipos o de los componentes llevan unos pasos de ventaja en la ciencia y las tecnologías para la producción y el aprovechamiento del hidrógeno como energético. Sin embargo, aún es el momento adecuado para que en México estructuremos los proyectos de desarrollo y las cadenas de proveedores que permitan crear desde ahora un pujante sector abocado al hidrógeno, con una visión de largo plazo.

 

Consideramos que en México debemos trabajar de manera simultánea en varios frentes para conformar el marco de desarrollo para el hidrógeno como combustible. Los frentes son los siguientes:

 

Aplicaciones y producción de hidrógeno

 

Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

El hidrógeno puede emplearse como materia prima, combustible o para almacenar y transportar energía. Adicionalmente, su producción y consumo tienen un bajo nivel de emisiones de CO2. El hidrógeno puede reemplazar el consumo de combustibles fósiles en los sectores acerero y químico.

 

Como energético, se estima una participación relevante en las celdas de combustibles. El uso del hidrógeno ofrece ventajas, como mejorar la eficiencia de los métodos tradicionales de generación de electricidad, reducir el costo del respaldo y la continuidad de operación de los sistemas con base en energías renovables. En el sector transporte privado y público, es una de las pocas alternativas viables al uso de combustibles fósiles. Los vehículos almacenan el hidrógeno en tanques para pasar a la celda en donde se transfieren electrones para generar la electricidad que impulsa al vehículo, siendo su principal ventaja sus nulas emisiones y rápida recarga. Cabe mencionar que al utilizar hidrógeno en una celda de combustible se produce agua, en tanto que si se quema en el aire se producen óxidos nitrosos; por lo tanto, representa una posible solución a la descarbonización en la industria intensiva en hidrógeno y en los procesos de alta temperatura, el transporte pesado de larga distancia, el marítimo o el ferroviario.

 

El método común de menor costo para producir hidrógeno es a partir de hidrocarburos, en particular del metano, principal componente del gas natural (hidrógeno azul). El hidrógeno puede usarse para mejorar la calidad de los combustibles fósiles o para producir amoníaco. El reformado con vapor consiste en calentar el metano u otro hidrocarburo sobre un catalizador para descomponerlo en hidrógeno y monóxido de carbono. Al agrega vapor, se produce más hidrógeno y dióxido de carbono como subproducto. En caso de usar carbón para producir hidrógeno (hidrógeno negro), es posible secuestrar el CO2 producido y contenerlo en campos agotados de gas natural, lechos de carbón o acuíferos salinos. Asimismo, el hidrógeno se puede extraer del petróleo, la gasolina y el metanol, pero en estos casos el proceso se debe acompañar de tecnologías de secuestro de carbono. El hidrógeno de origen fósil con captura de carbono es una variante en la que se aprovechan los GEI que resultan de la producción de hidrógeno. En caso de agregar un proceso de pirólisis las emisiones pueden reducirse de forma más efectiva.

 

Aun cuando hoy no se emplea a nivel industrial de manera masiva, la electrólisis del agua es una tecnología conocida para romper el H2O en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2). Esto se hace por medio de una corriente eléctrica continua que se conecta al agua mediante electrodos. Cuando la electricidad empleada procede de fuentes renovables, el hidrógeno producido se conoce como hidrógeno verde o renovable. Generalizar su aplicación requiere que cada empresa adapte su funcionamiento a gran escala en sus instalaciones, lo que se traduce en altos costos para este tipo de proyectos.

 

Otra opción viable para la electrólisis son las plantas de energía nuclear. Este tipo de instalaciones tienen limitaciones para ajustar su producción, por lo que generan el mismo flujo de electricidad de manera constante, aunque sus ingresos tienen fluctuaciones porque el precio de la electricidad varía cuando la demanda es baja y sube durante los picos. Es decir, hay horarios en los que, debido a sus altos costos fijos, una planta nuclear tiene pérdidas. Por ello, en horarios de precios bajos, producir hidrógeno pude proveer una fuente adicional de ingreso y seguir siendo una instalación que no emite GEI. Adicionalmente, el hidrógeno puede usarse para producir refrigerantes o cubrir otras funciones operativas de la propia planta.

 

Experiencia internacional

 

Unión Europea[2].- En julio de este año, la Comisión Europea publicó su Estrategia de Hidrógeno que contiene objetivos para la instalación de electrolizadores: 6 GW a 2024 para producir una tonelada y hasta 40 GW a 2030 para que la producción llegue a 10 millones de toneladas. Así, su participación en la mezcla de energéticos en 2050 alcanzará entre el 13% y 14% desde el 2% actual, con una inversión estimada de entre 180,000 y 470,000 millones de euros. Combinado con el liderazgo de la UE en tecnologías renovables, el surgimiento de una cadena de valor del hidrógeno que sirva a una multitud de sectores industriales y otros usos podría emplear hasta un millón de personas, directa o indirectamente. Los analistas estiman que el hidrógeno limpio podría satisfacer el 24% de la demanda mundial de energía para 2050, con ventas anuales en el rango de 630,000 millones de euros.

 

Estados Unidos.- A diferencia de la Unión Europea, Estados Unidos no presenta una meta clara respecto a la participación del hidrógeno en su matriz energética hacia el futuro; sin embargo, en su Estrategia de Hidrógeno[3], establece la importancia de continuar y mejorar la producción de hidrogeno a partir de nuevas fuentes, contar con métodos para transportar el hidrógeno hacia los lugares de consumo final y de impulsar la I&D para acelerar la transición a una economía de hidrógeno. Uno de los mayores puntos en los que difiere de la estrategia de la Unión Europea, es que Estados Unidos considera promisorio el extraer hidrógeno de carbón.

 

Canadá.- Aun cuando no ha presentado una estrategia oficial de hidrógeno, distintos medios han mencionado que Canadá está trabajando en un documento en el que el hidrógeno jugará un papel relevante en la decarbonización del país.

 

Asia.- En este continente dos países han desarrollado ambiciosas estrategias para el hidrógeno:

 

Corea del Sur trabaja en demostrar y desarrollar la viabilidad de las celdas de combustible. Como parte de este esfuerzo pretende contar con tres ciudades piloto para 2022 en las que se utilizará el hidrógeno para el transporte, generación de electricidad, calefacción y enfriamiento, con el objetivo de transitar al 30% del total de las ciudades hacia el hidrogeno en 2040[4]. En su hoja de ruta destaca la producción de 6.2 millones de vehículos con celdas de combustible y al menos 1,200 estaciones de hidrógeno en 2040[5].

 

Japón por su parte identifica 10 puntos para establecer una sociedad basada en hidrógeno, 1.- Lograr una producción de hidrógeno a bajo costo aprovechando energía barata de otros países; 2.- Desarrollar cadenas de producción de hidrógeno a nivel internacional y desarrollar tecnologías que permitan el transporte y almacenamiento eficiente del hidrógeno. 3.- Incrementar la generación a partir de fuentes de energía renovable para producir hidrógeno que permita almacenar los excedentes de energía; 4.- Utilizar el hidrógeno para la generación de electricidad; 5.- Emplear el hidrógeno en el sector transporte: alcanzar 40,000 vehículos de celdas de combustible en 2020, 200,000 en 2025, y 800,000 hacia 2030, además de instalar estaciones de carga de hidrógeno independientes en la segunda mitad de la década. 6.- Potenciar el uso de hidrógeno en los procesos industriales y calefacción; 7.- Incrementar el uso de celdas de combustible en lugares remotos, edificios entre otros; 8.- Emplear tecnología de punta para la producción de hidrógeno, como por ejemplo electrólisis de alta eficiencia; 9.- Expansión internacional, y 10.- Promover y educar a la ciudadanía en el uso del hidrógeno[6].

 

Rusia.- Aun cuando en Rusia el hidrógeno no forma parte de las prioridades, se prevé que Gazprom incremente su producción a partir de gas natural y lo exporte a la Unión Europea. Geopolíticamente, una cooperación en temas de hidrógeno entre estas economías mejoraría la posición de Moscú al contar con otro elemento con el cual negociar[7]. Rusia no sólo posee las mayores reservas de gas natural a nivel mundial, sino que también tiene una capacidad nuclear instalada que alcanza el 18% de participación en la generación y energías renovables como hidroeléctricas y energía eólica que podrían aprovecharse para producir hidrógeno verde. Estudios preliminares señalan que aun cuando la capacidad de producción de hidrógeno en Rusia es muy baja (2 -3.5 millones de toneladas anuales) sus ventajas competitivas pueden hacer que esta se incremente en poco tiempo y a un costo de producción muy competitivo (cerca de 3.38 USD por kg en 2020 vs 4-6 USD promedio a nivel mundial). Esto le permitiría ganar hasta el 15% del mercado mundial.

 

Países del Medio Oriente.- En estos países, la pandemia actual ha resultado en millones de negocios en bancarrota, tasas de desempleo de hasta 45% y alta migración. En este sentido, el reciente anuncio de la UE respecto de su Estrategia de Hidrógeno fue otro golpe a la región. Sin embargo, dadas las condiciones geográficas de Europa, se estima que mucho del hidrógeno que requiera será importado y privilegiará el hidrógeno verde. Con la irradiación solar más alta a nivel mundial, se estima que los países de Medio Oriente pueden producir el hidrógeno a la mitad del precio que los europeos; sin embargo, aún no existe una estrategia real para convertirse en importantes generadores solares[8].

 

Política energética y ambiental

 

Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

Las inversiones en la producción y consumo de hidrógeno como energético pueden fomentar la actividad económica del país y generar fuentes de empleo sostenibles y bien pagadas. Incluso, una estrategia bien diseñada y aplicada puede servir para reemplazar la caída en los ingresos por una menor demanda de hidrocarburos.

 

Nuestro objetivo es analizar los retos y las condiciones necesarias para que el hidrógeno en México se convierta en un energético de uso común en la generación de electricidad, en hornos industriales y transporte, entre otros. Al igual que Medio Oriente, México posee ventajas competitivas respecto a otros países para producir hidrógeno verde; sin embargo, también como Medio Oriente todavía no se ha diseñado una ruta que permita aprovechar estas condiciones con una visión de futuro que desarrolle la cadena de valor del hidrógeno.

 

En análisis subsecuentes revisaremos desde los fundamentos para la obtención de hidrógeno que pueda consumirse como energético hasta las condiciones para su producción, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización.

 

Más allá de la existencia de las intenciones inmediatas de la política energética y ambiental de corte sexenal de avanzar gradualmente en la transición energética y en la mitigación de contaminación ambiental, es necesario volver a plantear el modelo energético al que México debe dirigirse en términos de suficiencia energética, eficiente, coordinada, diversificada, flexible y de costo competitivo a nivel internacional.

 

El plan energético, basado en una estrategia y un programa de proyectos, debe ser modernizante e incluyente en cuanto a inversionistas, operadores y usuarios, con amplia cobertura nacional y complementariedad con sistemas energéticos existentes y renovables. No solo necesitamos una visión nacional de renovación industrial y de modernización del sistema energético hacia 2050, sino también estatal, enfocada a enfrentar los retos de competitividad o de cambio climático y, para ello, hacer uso del hidrógeno como parte de la infraestructura de combustibles alternos que debe incorporar nuestra matriz energética. Para México será necesario establecer una estrategia que contenga los pasos a seguir o programa de proyectos en donde se identifiquen los retos y oportunidades para el desarrollo del hidrógeno renovable, aportando una serie de medidas encaminadas a impulsar las inversiones

 

Investigación y Desarrollo

 

Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

Bajo condiciones normales de presión y temperatura, el hidrógeno existe como gas diatómico, H2, incoloro, inodoro e insípido y no tóxico. Al ser el elemento más ligero, puede escaparse de la atmósfera terrestre por lo que no se encuentra en estado natural. Su poder calorífico va de 120 MJ/kg a 141.86 MJ/kg. Puede entrar en ignición con una cantidad de energía muy pequeña y detonar en un rango de concentración bastante amplio cuando está confinado, pero es muy difícil que detone en espacios abiertos. Es inflamable en concentraciones en el aire de 4% a 77%; sin embargo, en caso de fuga, el hidrógeno no detona por sí mismo ya que su temperatura de ignición es de 560 °C en concentraciones de H2 en el aire de 18.3% a 59%. Cuando el hidrógeno se quema lo hace de manera casi invisibles.

 

El uso energético del hidrógeno representa retos en cuanto a la seguridad en su utilización, ya sea en forma gaseosa o líquida y, por lo tanto, en cuanto a su transporte, almacenamiento y distribución. Para asegurar su disponibilidad se investigan procesos enfocados a la viabilidad económica de separar el hidrógeno del agua o del metano o agregarlo al monóxido y bióxido de carbono. Normalmente el H2 es producido en los laboratorios de química y biología como un subproducto de la deshidrogenación, es decir, de la pérdida de átomos de hidrógeno por parte de compuestos orgánicos. En el laboratorio, el gas H2 se obtiene por la reacción de ácidos con metales tales como el zinc o el aluminio.

 

La mayor parte del hidrógeno comercial se produce mediante la reformación catalítica del gas natural o de los hidrocarburos líquidos. A altas temperaturas (700-1100 °C), se hace reaccionar vapor de agua con metano para producir monóxido de carbono y H2. Esta reacción es favorecida termodinámicamente por un exceso de vapor y por bajas presiones. Sin embargo, por motivos económicos el proceso tiende a realizarse a altas presiones (20 atm). La mezcla que se obtiene es un "gas de síntesis" que se emplea para producir metanol y otras sustancias químicas.

 

En la electrólisis del agua se emplea una corriente eléctrica de bajo voltaje. El oxígeno gaseoso se forma en el ánodo, mientras que el gas hidrógeno se forma en el cátodo. Cuando se produce hidrógeno para el almacenamiento, el cátodo está hecho de un metal inerte como el platino o el grafito. Si el gas se destinara a ser quemado in situ, es deseable que haya oxígeno en el lugar para asistir a la combustión, para ello ambos electrodos pueden estar hechos de metales inertes. La eficiencia que resulta de la diferencia entre la electricidad utilizada y el valor energético de hidrógeno producido puede llegar a 80% o hasta 94%. En 2007, se descubrió que una aleación de aluminio y galio añadida al agua podía utilizarse para generar hidrógeno, lo que permite su disponibilidad en el lugar de consumo, disminuyendo así el costo de transporte de manera significativa.

 

Otra opción para producir hidrógeno a partir de metano es la pirólisis, que resulta en la formación de carbono sólido, o la oxidación parcial, la cual se aplica también a combustibles como el carbón. Otro proceso que produce hidrógeno como producto secundario es la electrólisis de salmuera para producir cloro.

 

Existen más de 200 ciclos termoquímicos que pueden ser utilizados para la separación del agua. Alrededor de una docena de estos ciclos con óxido de hierro, óxido cerio, óxido zinc, azufre-yodo, cobre-cloro, están en fase de prueba para producir hidrógeno y oxígeno a partir de agua y calor sin utilizar electricidad. Un número creciente de laboratorios en Francia, Alemania, Grecia, Japón y los EEUU, entre otros, están desarrollando métodos termoquímicos para producir hidrógeno a partir de energía solar y agua.

 

Legislación, regulación, estándares y normatividad

 

Agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

Un nuevo marco legal y regulatorio debe reconocer el potencial que ofrece el hidrógeno renovable y establecer la ruta para facilitar su aprovechamiento con medidas claras que permitan corregir desviaciones. En México, actualmente no existe un marco constitucional o legislativo diseñado para normar el uso o aprovechamiento del hidrógeno como combustible, toda vez que el hidrógeno, a diferencia de los carburos de hidrógeno, no se encuentran contemplados dentro de la descripción de recursos naturales o de bienes de la nación señalada en el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Sin detrimento de lo anterior, el tercer párrafo de dicho precepto constitucional señala la posibilidad de que la nación podrá establecer condiciones y limitaciones de apropiación de cualquier recurso natural. Es decir, que [L]a nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana.

 

Lo anterior abre la posibilidad de diseñar desde cero un marco jurídico y una política púbica que supere y deje atrás diversos debates en los que se encuentran inmersos el uso y destino de los recursos naturales renovables y no renovables. Por ello, el nuevo marco legal y regulatorio debe reconocer el potencial que ofrece el hidrógeno y establecer un camino flexible para su aprovechamiento.

 

Por sus propias características, el hidrógeno ofrecería la oportunidad sin igual de explotar una fuente energética sostenible y amigable con el ambiente. Si el hidrógeno es usado para la generación de energía eléctrica, se sujetaría entonces al marco normativo del sistema eléctrico nacional; diferenciando claramente que la explotación del hidrógeno no se contemplaría como una actividad monopólica estatal. Lo anterior, al no estar considerado como actividad o área estratégica --artículos 25 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos-- el uso del hidrógeno como fuente de generación de energía eléctrica.

 

Además, será necesario crear normatividad en materia de seguridad industrial ad hoc, para las actividades de transporte, almacenamiento y distribución del hidrógeno y, eventualmente, la creación de estándares y normatividad homogénea para su explotación.

 

La transición hacia una economía basada en el hidrógeno y la electricidad deberá basarse en la certidumbre para quien invierta, opere o use la infraestructura y ofrezca los servicios. No se trata de simplemente reproducir los esquemas legales y regulatorios del gas natural, aunque existan muchos de sus elementos que puedan ser usados como referentes respecto a la determinación de tarifas y condiciones, supervisión de la normatividad y el cumplimiento de la legislación y regulación.

 

Economía y financiamiento

 

El hidrógeno verde y con bajo contenido de carbono no ha logrado reducir sus costos a niveles competitivos respecto al hidrógeno de origen fósil. Es necesario invertir en proyectos piloto de diversas escalas para aprovechar sus ventajas. En los proyectos deben considerarse las economías de escala y los costos indirectos, la competitividad respecto a los combustibles fósiles, los impuestos evitados a las emisiones de carbón. Los retos no pueden resolverse sin la cooperación internacional. El desarrollo del hidrógeno como energético deberá estar ligado a los mercados mayoristas de gas natural, electricidad y su interacción con el desarrollo de la producción, aplicaciones y consumo de hidrógeno.

 

Es necesario contar con capital de diversos países para alcanzar la masa crítica de inversión, un marco normativo y regulatorio promotor, dar impulso a los mercados de energéticos, a la investigación en tecnologías innovadoras, la construcción de las redes de transporte y distribución. Cooperación nacional e internacional, sector público y privado, sociedad civil, todos deben participar en la gama de proyectos que deben formar parte de una estrategia para la incorporación del hidrógeno en la matriz energética. Un consumo creciente de hidrógeno facilitaría la reutilización de partes de la infraestructura de transporte y distribución de gas natural, lo que ayuda a reactivar gasoductos subutilizados.

 

Los principales proyectos a considerar son: Investigación de distintos métodos de producción de hidrógeno; pros y contras del hidrógeno a partir de energías fósiles; descarbonización del sector energía; generación de hidrógeno por electrólisis; producción de electrolizadores; almacenamiento a gran escala y para distribución; licuefacción del hidrógeno; aplicaciones y uso del hidrógeno en la industria; el hidrógeno como combustible vehicular; financiamiento y emprendimiento de proyectos y negocios relacionados con el hidrógeno.

 

Una agenda para el aprovechamiento del hidrógeno en México

 

En México, la Estrategia Nacional de Energía, con un verdadero enfoque de largo plazo, dejó de publicarse en 2013. La versión de 2014 se enfocó a la justificación de la reforma energética que se promovió ese año. Ahora que las virtudes y defectos del actual marco constitucional, legal y regulatorio del sector energía vuelve a ocupar el debate político, es necesario retomar el concepto de transición energética para establecer las premisas del modelo energético nacional. La incorporación del hidrógeno como un energético más facilitará resolver los retos lógicos que nos han detenido en un modelo centralizado. Sin embargo, la solución de los retos de la nueva economía energética y de la transición hacia un cada vez menor nivel de contaminación y emisiones nos abrirán el camino hacia mejores soluciones, muchas de las cuales siempre hemos anhelado y otras que formarán parte de una nueva realidad.

 

______________________

 

Notas:

 

[1]

The Future of Hydrogen, 

https://www.iea.org/reports/the-future-of-hydrogen

[2]

Comisión Europea. "A hydrogen strategy for a climate-neutral Europe .Communication from the Commission to the European Parliament, The Council, The European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions. Bruselas, Bélgica 8/7/2020. COM (2020) 301 final.

[3]

https://www.energy.gov/sites/prod/files/2020/07/f76/

USDOE_FE_Hydrogen_Strategy_July2020.pdf

[4]

https://link.springer.com/article/10.1007/s10098-020-01936-

6#:~:text=As%20part%20of%20its%20demonstration,

by%202040%20(Edmond%202019)

[5]

https://www.iea.org/policies/6566-korea-hydrogen-economy-roadmap-2040

[6]

https://www.meti.go.jp/english/press/2017/pdf/1226_003a.pdf

[7]

https://www.osw.waw.pl/en/publikacje/osw-commentary/2020-07-22/

russias-hydrogen-strategy-a-work-progress

[8]

https://www.ips-journal.eu/regions/middle-east/the-mena-regions-green-hydrogen-rush-4540/

.