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La economía de México crece a un ritmo acelerado, pero se percibe que la industria energética queda rezagada

RAMSES PECH*

La energía es un elemento fundamental para la valoración de una economía en una región, zona, país o en forma global.

Impacta los ámbitos comercial, político y social y sin ella no funcionaría nada.  En este artículo, quiero enfatizar que los hidrocarburos son y tendrán que ser una parte fundamental de nuestra mezcla energética, si bien es necesario tener una corresponsabilidad directa del cómo y para qué hay que fomentar las energías alternas renovables.

Para crecer energéticamente, las percepciones son importantes y relativas. Se puede vivir en una economía sana pero no atractiva para la inversión. Igualmente, un país puede ser atractivo para la inversión, pero no sano. Todas las economías son basadas en un capital energético para poder satisfacer las demandas de su población y asegurar su futuro en un mercado relativo de percepción. Si la percepción que presentan en un momento del tiempo del ciclo económico no es el adecuado, el futuro energético puede estar en alto riesgo y causaría una baja inversión, por la poca percepción positiva que presenta la económica.

Hoy día en México, hay percepciones negativas de la situación energética. Si se otorgan muchos contratos, hay inversiones altas y aseguradas, pero la percepción que se tiene en la industria de los hidrocarburos, renovables y todas las energías alternas es que no se ha creado una percepción adecuada. Todos quieren invertir en México y todos quieren traer tecnología, pero la inversión en México en energía es de costo y no de crecimiento, debido a que las principales formas de generar energía están ligadas al gasto corriente.

La población mexicana ha crecido y la gente que requiere energía para mover, crear, transformar, consumir, vivir e impulsar la economía en México está creciendo a un ritmo acelerado y sin una planeación estratégica para poder cubrir todas las necesidades. Más del 80% de toda la industria de transformación requiere de hidrocarburos para crear y no hay alternativas que coadyuven a minimizar los riesgos ambientales y tener una seguridad energética que no dependa de los fósiles.

En la tabla 1, podemos observar el crecimiento acelerado de la demanda de número de usuarios de energía eléctrica. Del 2002 al 2012 hubo un aumento promedio de 1.1 millones de usuarios anuales y en 10 años hubo un crecimiento acumulado del 41.28 % en el número de usuarios.

Si requerimos cada día más energía, ¿de dónde la sacaremos, si la producción de hidrocarburos crece poco o nada? De ahí es importante la percepción de que tenemos que dejar a la industria de los hidrocarburos crecer en forma empresarial y no dependiente del como deberá gastar, dictaminado por un presupuesto de egresos de la Federación. Se deberá dejar entrar a inversión privada o nacional que asuma costos operativos que requieran de alta tecnología y que PEMEX sea la encargada de mantener la base de producción. Recordemos que el negocio de los hidrocarburos no está en el número de pozos a perforar –y menos en su transporte, transformación o comercialización– sino en cuánto petróleo podemos extraer de los pozos, teniendo un factor de recuperación alto.

Sobre la energía renovable, en la Estrategia Nacional de Energía se reitera el compromiso por ley de alcanzar un 35% de energías limpias en el año 2024 para cumplir metas en materia de combate al cambio climático. Esto implica la incorporación de más 10 GW de nueva capacidad limpia aún por asignar en México. Así, las tecnologías limpias representan cerca del 40% de total de nueva capacidad proyectada en el Sistema Eléctrico Nacional y más del 50% de la capacidad limpia requerida está abierta a cualquier tipo de tecnología competitiva.

Con base en el incremento de operación y usuarios de electricidad es importante establecer que

  • La calidad del suministro es un elemento clave de la competitividad industrial.
  • La falta de capacidad de generación en el Estado implica la necesidad de “importar” esta energía de lugares lejanos o de otros países, incrementado las distancias desde el punto de generación al consumidor, reflejando en un precio elevado del precio.
  • La falta de suministro puede tener impactos económicos severos.

La Reforma Energética que se realizará en este 2013 deberá contemplar:

  • En la industria de los hidrocarburos, permitir la inversión privada en operaciones de alta tecnología y calidad y que permitan una elevada reducción de costos.
  • PEMEX deberá realizar alternativas de desarrollo ante la baja de producción actual y la no consolidación de algunos proyectos, revisando el dónde y el cómo de la inversión asignada en el presupuesto de egresos.
  • PEMEX deberá analizar opciones para modernizar toda la infraestructura petrolera, considerando que el inventario petrolero es vasto, como se observa en las tablas de ductos, instalaciones y pozos inventariados en el catastro petrolero de la Secretaría de Energía (SENER)-Sistema Nacional de Información de Hidrocarburos (SNIH). (La industria petrolera cuenta con un inventario de 29,544 pozos, de los que 24,803 son pozos de desarrollo, 4,388 son pozos exploratorio y el resto son inyectores, delimitadores o de otro tipo. Se cuenta, asimismo, de 9,295 instalaciones de ductos de diversos tipos).
  • México deberá adaptar una estrategia energética de energías limpias como la solar, hidráulica y eólica en un principio e plantear alternativas para el autoabastecimiento eléctrico en el país.
  • CFE deberá dejar participar a compañías que puedan generar y suministrar energía a los usuarios actuales y nuevos, debido a que sus costos operativos pudieran incrementar y sobrepasar su capacidad técnica.
  • Colocar en forma enérgica la intervención del IMP, CONACYT y universidades, en la creación de un comité de aseguramiento de energías limpias con la intervención de PEMEX, SENER, CFE y SEMARNAT para que se lleven a cabo las acciones necesarias para cumplir con las metas de acción climática previstas para el año 2024.

Esta Reforma Energética debe ser desde un punto técnico y no político. Deberán invitar a gente que conozca de la materia para que sus opiniones no sean sólo escuchadas, sino deberán ser tomadas en cuenta para la creación estratégica de una política energética y así hacer que en México la percepción de inversión, riesgo y todo lo que emerja de su economía sea atractiva para poder invertir y establecerse, con el único sentido de asegurar la estabilidad energética y una repartición adecuada de la riqueza energética que tenemos en el país.


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