Electricidad, ¿nos quedamos atrapados en el siglo XX?

17 / MAR / 2021
Electricidad

 

Electricidad, ¿nos quedamos atrapados en el siglo XX?

 

Por Hans Kohlsdorf* para Energía a Debate

 

Se acaba de publicar el decreto que reforma la ley eléctrica y como era de esperarse, llovieron los amparos por aspectos inconstitucionales de la misma. Con buenas razones ya se obtuvo una suspensión definitiva de carácter general.

 

Dejemos de lado, mientras leemos este artículo, los agravios, los “hemos tratado de hablar, pero no nos escuchan”, etcétera. ¿Nos podríamos preguntar si lo legal y lo ilegal sigue alineado con lo correcto y lo incorrecto? ¿O sería posible recordar si alguna de las tres partes involucradas ha hecho propuestas concretas sobre cómo solucionar los problemas que hoy presenta nuestra red eléctrica? O más importante aún, ¿hay instituciones o algún grupo de personas pensando constructivamente cómo aprovechar los tremendos avances tecnológicos en la industria eléctrica?

 

Desde el año de la Reforma Energética, el 2014, el sector eléctrico ha realizado avances tecnológicos impresionantes. ¿Los adoptamos o nos mantenemos anclados en el pasado?

 

Veamos las tres partes involucradas y permítanme colocar al centro a la Reforma Eléctrica del 2014 y al mercado eléctrico mayorista: el mercado privado de generación, compraventa y consumo de electricidad entre particulares.

 

Por un lado, tenemos el caso de los contratos con permisos de generación previos a dicha Reforma Eléctrica y los grandes usuarios que les compran la energía, los legados o también los “mal llamados” autoabastos. Se defienden como gato patas arriba para que la Reforma de hace 7 años no aplique para ellos.

 

Por otro lado, está el gobierno de la 4T que argumenta que los proyectos legados y sus clientes (el principal enemigo) reciben subsidios exagerados y que argumenta en contra de varios aspectos que debilitan a la CFE y que efectivamente están causando inestabilidad a la red eléctrica del país.

 

Así es, dos importantes grupos están en contra de la Reforma promulgada en el 2014: las grandes empresas generadoras y consumidoras del país y el gobierno de la 4T. Es difícil decir cuál de estos dos grupos es más conservador, ya que ambos persiguen un status quo que existió en el siglo pasado.

 

Yo creo que estamos en un momento en que debemos presentar propuestas concretas y tratar de solucionar los problemas reales de nuestra red eléctrica y simultáneamente definir un enfoque moderno para la CFE que proteja a largo plazo el patrimonio del país. Pero vamos por partes:

 

Ideas para las empresas que operan bajo las leyes previas a la Reforma Eléctrica

 

Electricidad, ¿nos quedamos atrapados en el siglo XX?

 

Las empresas que ya están operando pueden presentar un plan ordenado de migración al nuevo mercado analizando la vigencia original de sus permisos para vender energía a los usuarios autorizados de sus socios previo a la Reforma. Hay varios aspectos a considerar:

 

  • Miles de cargas pequeñas para las cuales la normativa de la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) es demasiado compleja. Estas cargas, en forma similar a la modernización de medidores residenciales, pueden operar con un sistema de medición y comunicación moderno y muy económico. Varios suministradores que operamos en la nueva ley tenemos las plataformas tecnológicas y APPs que pueden traer la información de manera ágil a estándares de manejo de información perfectamente disponibles y económicos en este inicio de la tercera década del siglo 21.
  • Los proyectos del siglo pasado e incluso parcialmente aún los previos al 2010 requerían de un marco regulatorio específico para atraer inversión en el sector en su momento y permitir a las empresas abastecerse de energía a precios competitivos que consistían en tarifas reducidas de transmisión, distribución, respaldo y potencia mediante el banco de energía, medidas que el actual gobierno considera un subsidio. Sin estas condiciones México jamás hubiera podido generar la electricidad para salir de la crisis de 1994. Pero llevemos todo al año 2014 y veamos los costos de los generadores que participaron en las tres subastas. Los costos de generación cayeron de manera dramática y definitivamente pueden convivir con las tarifas y costos definidos en la LIE. ¿Requieren los proyectos legados que aún no operaban en el 2014 de los subsidios ya desproporcionados de los años 90 del siglo pasado? Probablemente no, y si los quieren recibir, ¿quién los debe pagar? ¿Los participantes del mercado eléctrico mayorista o Hacienda con dinero de los contribuyentes?

Los generadores y consumidores con contratos legados deben presentar los retos que enfrentan y proponer medidas para resolverlos:

  • Mantener estándares tecnológicos anticuados sin invertir en modernización se puede considerar un abuso.
  • Pedir la construcción de nuevas líneas de transmisión para evacuar la energía generada en sitios donde nunca se ha debido generar en esas cantidades es a todas luces un error.
  • Las regiones con grandes excedentes de electricidad a bajos costos deben buscar compradores e inversionistas que quieran poner sus negocios en esas zonas para aprovechar la energía abundante y barata.

Ideas para fortalecer a la CFE

 

Electricidad, ¿nos quedamos atrapados en el siglo XX?

 

Las empresas tradicionales de servicios de energía eléctrica, públicas y privadas, en todo el mundo están viviendo grandes retos. Los cambios tecnológicos están impulsando con tremendo poder la generación en sitio al tiempo que los requerimientos de electricidad crecen. Las aplicaciones cada vez más poderosas de inteligencia artificial, el internet de las cosas, los grandes centros de datos y la movilidad eléctrica son apenas unos pocos ejemplos. Aquí en México esta tendencia se ve impulsada aún más por la alta disponibilidad de gas natural barato.

 

¿Qué costo tiene aprovechar el respaldo del sistema eléctrico tradicional para los momentos en que la generación en sitio es insuficiente o cuando el clima reduce la generación eólica y solar? ¿Quién lo debe pagar? Nuestro modelo tarifario, incluso post Reforma del 2014, básicamente no ha cambiado desde el siglo pasado, los nombres y la forma de cálculo sí, los conceptos no.

 

Comienzo por la segunda pregunta, el costo lo deben asumir quienes participan en el mercado, generadores grandes y pequeños, y los usuarios. La razón es obvia. Si continuamos como hoy, donde el costo lo asume en muy buena parte la CFE, el sector privado no tiene ningún incentivo para invertir en eficiencia y modernización. Los mejores ejemplos son: páneles solares que se apagan cuando falla la red, incumplimiento masivo de un código de red muy poco exigente y la ausencia (por falta de clientes) de producción nacional de baterías, inversores y software.

 

Claro, no me lo tienen que decir, hay muchos más ejemplos de gastos “anticuados”: generadores diesel de respaldo, reguladores de voltaje, UPSs, etc.

 

Que debemos hacer por ejemplo en el ámbito tarifario:

  • En el mercado desregulado, debemos cambiar ,a través del Centro Nacional de Control de la Energía (CENACE), el cobro por potencia y respaldo brindado por la red a un esquema que considere los picos de consumo y la variabilidad de la generación renovable y del consumo mismo. Hoy a un generador se le cobran aproximadamente MXN $100 por MWH entregado a la red. ¿La calidad y variabilidad de esta energía? ¡NO IMPORTA! ¿Tenemos interés de mejorar la calidad de lo que generamos o consumimos? ¡NO! ¿Estamos invirtiendo en baterías, software, inversores, equipo de reducción de armónicos, aprovechamiento de energía regenerativa? ¡NO!
  • Los participantes del mercado, generadores y usuarios debemos asumir este costo y así crear los incentivos para modernizar las instalaciones. Cumplir los nuevos estándares y apoyar la estabilización de la red representaría una importante fuente de ingresos adicionales para los generadores.
  • ¿Quién recibe estos pagos? La CFE y todos aquellos participantes que aportan potencia y estabilidad. Modernizar el sistema eléctrico se convierte así en un círculo virtuoso.
  • Las tarifas del Suministro Básico presentan absurdos similares. La idea básica es correcta: los hogares y PYMES con altos consumos eléctricos deben pagar tarifas más altas que los sectores populares. Si un hogar con consumo alto pone páneles en su techo y “netea” su consumo nocturno con la generación diurna y el neto cae a niveles de consumo mínimo de hogares de escasos recursos, ¿debe pagar la misma tarifa subsidiada? ¿Tener un pico de consumo muy alto, al inicio de la noche, cuando más escasea la energía, debe ser subsidiado? Exacto, de forma similar al sector empresarial, tenemos que proponer cambios en la estructura tarifaria. La CFE debe recibir un pago justo por ofrecer el respaldo cuando más se requiere.
  • ¿Cuál sería el impacto positivo? Exacto, ya lo saben: comprar software de control para mis electrodomésticos o simplemente consumir menos en horario punta e instalar baterías para no tener picos de consumo tan altos. Sí, tiene razón, si instalamos baterías y se va la luz, mi panel solar no se apaga, sigue generando.

Electricidad, ¿nos quedamos atrapados en el siglo XX?

 

Ejemplos de nuevas oportunidades de negocio para CFE:

  • Impulsar una cobertura masiva de electrolineras, ya sea directamente o a través de franquicias. A diferencia de gasolineras, todos agradecen tener electrolineras cerca y las instalaciones mismas generan ingresos por venta de energía y por publicidad. En los siguientes 5 a 10 años, los dueños de las ubicaciones probablemente incluso le paguen a la CFE por tener una electrolinera cerca. Ventaja adicional: en momentos de consumos muy altos en una zona, la CFE puede reducir la carga de baterías y así estabilizar la red.
  • Copiando a las empresas de telefonía celular, la CFE puede vender/financiar productos y soluciones complementarias como baterías e inversiones requeridas para mejorar la eficiencia energética de sus clientes.
  • Cooperar con suministradores privados para que éstos ofrezcan soluciones a la medida para los clientes. Todas las grandes empresas de comunicaciones trabajan con distribuidores e integradores. El suministrador no es un competidor, es un canal de ventas para los generadores.
  • Aprovechar el altísimo nivel técnico de su personal para vender ingenierías.
  • Internacionalizar sus operaciones siguiendo los buenos ejemplos de EDF, ENEL e ISA de Colombia. O los ejemplos de CEMEX, BIMBO, CLARO, NEMAK, etcétera, que impulsaron su dominio en Latinoamérica e incluso a nivel global, pero con productos y soluciones innovadoras y no con recetas del siglo pasado.

Otras discordias alrededor de la reforma a la ley eléctrica que se pueden resolver: 

  • Otorgamiento retroactivo de CELs es un gran punto y más que engancharnos todos en el status quo, pensemos por un momento que nuestro régimen actual favorece las nuevas fuentes de generación limpia. En cierta forma discrimina a todos aquellos que ya mucho antes del 2014 habían invertido en generación renovable, especialmente a la CFE. Todo en un mercado tiene dos componentes, oferta y demanda. Hoy estamos tan encendidos discutiendo el problema de la oferta de CELs que no nos detenemos a pensar en la demanda. Como en todos los casos anteriores impera la cultura del “No, sólo sobre mi cadáver…“, “Bajo amenazas no se negocia” y muchos otros comentarios impulsados más por la adrenalina que por el razonamiento. Recordemos cómo se estableció la obligación de comprar CELs: para cumplir con el Acuerdo de París de incrementar la generación limpia del 21% al 35%, se exigió a todos los consumidores, a través de sus suministradores comprar un 14% de CELs. Así se creó la demanda. Los generadores nuevos de energía limpia generan los CELs y los pueden vender. Veamos ahora la demanda, si la obligación de CELs se fijó para el incremento del 21% al 35% y ahora se otorgan CELs a ese 21% que ya generaba energía limpia, se debe subir la demanda en exactamente ese valor y la obligación de compra pasa del 14% al 35%. Esto incluye a las cargas del autoabasto que actualmente están exentas de comprar CELs, si se abastecen de energía limpia. Se logra el mismo objetivo, sin discriminar a todos aquellos generadores que ya habían hecho grandes esfuerzos previos.
  • El orden del despacho de las centrales eléctricas. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucionales muchos de los criterios del famoso “Decreto Nahle” del año pasado. Pero pasó casi desapercibido, que no tumbó la responsabilidad del CENACE de velar por la estabilidad de la red. Tampoco recuerdo yo que el CENACE haya puesto jamás en peligro la estabilidad del sistema por despachar plantas con una visión exclusivamente por el costo marginal de generación. Siempre el CENACE ha hecho una muy buena labor y ante las fallas ha recuperado la operatividad del sistema de forma admirable. Como vimos durante la crisis por el desabasto de gas, ante la falta de inversiones en almacenamiento por parte de los distribuidores de gas y la falta de baterías que hubieran permitido que las instalaciones renovables continuaran generando, las centrales viejas de la CFE cumplen aún un papel muy importante. Aquí regresamos al tema de las tarifas. Estas centrales deben aún generar ingresos para la CFE, pero no por su operación continua, deben generar ingresos por su disponibilidad y por la seguridad que le brindan al sistema eléctrico. Ya vimos en los primeros días de noviembre del 2020 y en este mes de febrero el rol tan importante que aún cumplen estas centrales. Claro, todos los demás participantes debemos pagar un precio correcto por tener este respaldo, esta redundancia. El argumento simplista de que modernizar la red sólo cuesta más dinero a las empresas es erróneo. El impacto de los apagones y de variaciones en el suministro y las actuales medidas que toman las empresas para compensar la mala calidad son mucho más costosas que cumplir con el código de red.
  • La cancelación de las subastas. La CFE es un competidor más en el mercado. Yo no conozco empresas privadas que le compren a gran escala energía a sus competidores porque es más barata que la que ellos generan. No entiendo por qué debamos exigir a la CFE que haga esto. Pero, como en el pasado, la CFE (y para el caso, también PEMEX) sigue siendo un importante promotor de la industria nacional y con las subastas apoyó la creación de nuevas empresas de generación en el país. Ya se dio un gran paso adelante, aproximadamente el 50% de la generación del país está en manos privadas y, como en todos los negocios, los productores más eficientes y competitivos se van a imponer. El sector privado se puede juntar y hacer una subasta privada para negociar precios más competitivos. Ya vimos un gran esfuerzo, probablemente anticipado a los tiempos y éste no tuvo éxito. Los generadores hace dos años, acostumbrados aún a pedir y pedir garantías a una empresa estatal, no fueron capaces de aprovechar esta herramienta para lanzar nuevos proyectos y ganarse al sector industrial. En lo individual, sin embargo, muchas de estas empresas han establecido modelos de negocios exitosos y el sector financiero finalmente también aportó un granito de arena, más la banca de desarrollo que la banca privada.
  • Ojalá estuviéramos viviendo un diálogo de sordos. Pero estamos peor, Nadie presenta alternativas para solucionar los problemas actuales ni ideas para aprovechar la innovación tecnológica. Desde los instaladores de páneles solares en casas hasta los grandes generadores, todos quieren mantener estándares de interconexión muy bajos. Incluso Centroamérica tiene estándares más exigentes que los nuestros. Por el lado de los usuarios, casi ninguna empresa está cumpliendo con el código de red actual. Todos queremos que alguien más resuelva los problemas de la calidad de la energía que están causando quienes generan y quienes consumen electricidad.

*/ Es socio fundador de Energy to Market, E2M, Suministrador Calificado y Generador en el mercado eléctrico mayorista. Participa en varios consejos de administración y es socio de Advisory Board Architects, empresa líder en apoyo a Consejos de Administración.

 

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