¿Conflicto... o alianza CFE-privados para atraer nuevas industrias?

14 / JUN / 2020
Electricidad

¿Conflicto... o alianza CFE-privados para atraer nuevas industrias?

 

Hans Kohlsdorf* para Energía a Debate

 

Actualmente pareciera que algunos enfrentamientos entre el sector público y el privado son inevitables, a pesar de que ambas partes encaran retos muy similares que pueden poner en riesgo su permanencia a largo plazo.

 

Las empresas de servicios públicos, sin importar si son privadas o públicas, deben contar con ingresos suficientes para poder entregar un producto o servicio con niveles de calidad y costo adecuados. Los servicios públicos como energía, agua, conectividad, educación y salud son vitales para el bienestar de un país. Estos deben ofrecer un servicio eficiente, ser económicamente viables a largo plazo y dado su fuerte impacto económico, social y su carácter oligopólico, deben ser reglamentados.

 

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que si un modelo de negocios o un servicio público en sí mismos no son eficientes a largo plazo y los productores o consumidores perciben que el nivel de servicio y el precio asociados al mismo no son equitativos, entonces el modelo va a entrar en crisis.

 

En el sector eléctrico mexicano, al igual que a nivel global, hay ciertas megatendencias y desarrollos tecnológicos que están cambiando este sector de manera radical:

  • -- La generación distribuida
  • -- El almacenamiento de energía
  • -- La movilidad eléctrica
  • -- La eficiencia de paneles solares, motores y turbinas
  • -- Las celdas de hidrógeno y el aprovechamiento de biogás

Tradicionalmente el modelo de negocios del sector eléctrico se basó en un crecimiento constante, una cobertura creciente y un retorno a las inversiones a largo plazo. Al ser considerado un sector de bajo riesgo, el costo del capital era relativamente bajo. Al igual que en muchos sectores, hoy estamos viendo grandes cambios tecnológicos en el sector eléctrico y la generación distribuida va a ser el gran disruptor.

 

Las empresas que operan centrales eléctricas, renovables o convencionales y las que operan las redes de transmisión y distribución, deben hacer grandes esfuerzos para mantenerse competitivas tanto a nivel tecnológico, cumpliendo requisitos crecientes de calidad de la energía, como en términos financieros. Las centrales renovables deben mejorar constantemente la calidad de la energía que entregan, las convencionales deben volverse más flexibles para reducir su tiempo de reacción ante cambios en frecuencia o voltaje e introducir procesos más limpios para disminuir las emisiones contaminantes. Las redes muchas veces requieren refuerzos e inversiones en soluciones más flexibles como el “Smart Grid”. Si las empresas buscan trasladar el costo de las inversiones hacia el mercado y no compensarlo, aunque sea de forma parcial con medidas de productividad, incrementarán los costos para los usuarios impulsando así aún más la generación distribuida.

 

No importa qué se haya acordado en contratos o qué hayan pactado inversionistas y prestamistas, un negocio en un entorno altamente innovador no puede subsistir 10 años o más sin realizar continuamente importantes inversiones en actualización tecnológica. No incluir estas inversiones constituye un error empresarial que no se puede “socializar” o trasladar a los usuarios.

 

Las centrales eléctricas privadas y la CFE enfrentan este reto mayúsculo y una reacción natural pareciera ser un enfrentamiento entre estas empresas. Lo que se pierde de vista es que si buscan soluciones según reglas, tecnologías y prácticas comerciales del pasado y sin una constante modernización tecnológica, todos los participantes van a perder. El usuario, ante la posibilidad de aprovechar alternativas de mejor calidad y cada vez más competitivas, va a tomar sus propias decisiones.

 

Permítanme una analogía de otro sector. La televisión tradicional y las empresas de televisión por cable se dieron una batalla feroz, sin ver que a raíz de los cambios tecnológicos las empresas de streaming avanzaban de forma imparable. Los clientes de mayor capacidad de pago fueron los primeros en migrar hacia la TV por cable y luego hacia las modernas plataformas de streaming.

 

Esta tendencia es similar en el sector eléctrico. Las empresas rentables y los hogares de altos ingresos enfrentan las tarifas más elevadas y son los primeros que pueden migrar a la generación distribuida. La CFE y las centrales legadas con contratos de autoabasto muchas veces ligados a un descuento sobre las tarifas de CFE van a perder a los clientes que pueden invertir en generación distribuida o contratar abogados para salirse de los contratos que hoy por hoy ya no son equitativos para las partes. Muchos empresarios cometieron el error de comprar energía a largo plazo a precios amarrados a un “descuento” con respecto a la tarifa de CFE y ésta estuvo obligada durante los últimos 10 años a subir constantemente sus tarifas. Importantes empresarios acabaron pagando costos crecientes por la energía mientras los precios del mercado de la electricidad tendían a la baja gracias a la caída del precio del gas natural y el crecimiento de la generación renovable.

 

Pensar en una alianza entre la generación tradicional, ya sea pública o privada y renovable y que no redunde en perjuicios a los consumidores parece imposible. Cada grupo se mueve en un marco conceptual muy diferente y hace falta una estructura institucional multilateral que fomente el redireccionamiento del sector:

  • -- Por el lado privado vemos dos grupos de empresas, las utilities con un enfoque a muy largo plazo y los desarrolladores y fondos de capital con un horizonte de tiempo menor y una “exit strategy”. El segundo grupo probablemente acordó con sus ejecutivos un sistema de bonificaciones que los incentiva a implementar esta estrategia que acordaron y para la cual obtuvieron los recursos de capital necesarios para atraer las inversiones y ampliar la oferta de energía.
  • -- Por el lado de la utility tradicional, (en México la CFE, en otros países empresas privadas) el ajuste del modelo es complicado ya que cargan con el costo de operación de décadas de inversiones que desde un punto de vista tecnológico se están volviendo obsoletas o que requieren grandes inversiones para su modernización.
  • -- En ambos grupos hay ejecutivos muy respetados, con mucha experiencia y éxitos en su historial profesional, que ahora enfrentan un cambio de paradigma el cual cuestiona las decisiones que se tomaron en el pasado. Una situación muy difícil y que se puede observar en muchos congresos y paneles. En estos eventos con frecuencia hay una tendencia a presentar los éxitos pasados, en vez de orientar las discusiones hacia los retos futuros.

Recordemos que la electricidad no cumple un propósito en sí misma, es un insumo importante para usuarios comerciales, industriales y residenciales, un servicio público. Vamos ahora por las posibles soluciones ideales y las grandes oportunidades que se presentan en México:

 

(1) Ante bajos costos de los productos, es recomendable buscar clientes

 

México tiene una muy importante plataforma industrial y una posición geográfica privilegiada. Guerras comerciales y pandemias están sacudiendo las cadenas logísticas globales y crean una gran oportunidad para atraer fuertes inversiones al país.

 

¿Se deben pelear los generadores privados y los públicos sobre quien asume el costo de haber llevado la generación a regiones donde no se requiere tanta electricidad o donde las redes no brindan la estabilidad requerida?

 

Sugiero una alianza entre generadores privados, el gobierno federal, la CFE y las secretarías de desarrollo económico estatales, liderada por los generadores privados, para atraer importantes nuevas fábricas, centros de datos, agroindustria, turismo, etc.

 

(2) La innovación constante y la competitividad son el principal reto

 

No debemos fijarnos solo en la red eléctrica del país. México, gracias a sus recursos naturales y a su experiencia en el sector de electrónica, puede ser un gran fabricante de modernos equipos para el sector eléctrico: inversores, baterías para uso doméstico, industrial y movilidad, software y aplicaciones para smart grid y smart building, motores eléctricos de tracción e industriales, edificios inteligentes, etc. Para atraer inversión debemos crear mercados.

 

¿Se deben oponer los generadores privados, vendedores de paneles e industriales a normativas cada vez más estrictas con respecto a la calidad de energía? o creamos un marco normativo que a la vez que mejora de forma exponencial nuestra red eléctrica atrae grandes inversiones en tecnologías de futuro.

 

Sugiero una alianza liderada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), COPARMEX y las cámaras industriales, incluyendo una nueva cámara del sector energético con la SENER, CRE, CENACE y CFE para modernizar el sector eléctrico y al tiempo crecer la plataforma industrial nacional. La Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas (CANAME) debería involucrarse activamente en esas discusiones.

 

Las asociaciones de energías renovables deben proponer a la CRE y demás organismos del sector una reglamentación para que las nuevas instalaciones de generación renovable o generación distribuida incluyan baterías, inversores inteligentes conectados al CENACE y una actualización del código de red que esté a la altura de los avances tecnológicos.

 

*/ Es socio fundador de Energy to Market, Suministrador Calificado y Generador en el mercado eléctrico mayorista. Participa en varios consejos de administración y es socio de Advisory Board Architects, empresa líder en apoyo a Consejos de Administración.

 

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