El reto de la COP 16

3 / Nov / 2010
adicionales


Energía a debate, Noviembre-Diciembre 2010


Para alcanzar el éxito en el proceso de toma de decisiones de la política climática se requiere una política de follow me y dejar de lado el after you.

• Sergio García Sánchez



La 16ª. Sesión de la Conferencia de las Partes (COP 16) no logrará un nuevo instrumento legalmente vinculante que prosiga al primer periodo de compromisos obligatorios del Protocolo de Kioto. Sería un error crear nuevamente tal expectativa y no haber aprendido de la COP 15 en Copenhague. La COP 16 continuará la negociación de un proceso de trabajo, bajo el Plan de Acción de Bali de 2007, con miras a determinar las posibilidades reales de crear un nuevo instrumento legalmente vinculante en política climática a nivel global antes de 2012.

Cancún representa una oportunidad para emprender acciones concretas, serias y ambiciosas en la lucha contra el cambio climático a nivel nacional e internacional. México, como anfitrión, está desplegando una estrategia para reconstruir la confianza perdida entre las Partes el año pasado en Copenhague.

La oportunidad para México no se limita solamente a esto, sino que tiene el potencial de contribuir a cambiar el modelo energético nacional y volver a ganar influencia internacional marcando liderazgo en temas como la lucha contra el cambio climático. México ha sido proactivo en cuanto a sus compromisos internacionales dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Cuenta con la meta nacional de reducir 30% de sus emisiones hacia 2020 y se presta a ser un motor de la negociación, al poner el ejemplo de fijar límites a sus emisiones de GEI y proponerlo sin frenar su crecimiento económico y sus objetivos de desa-rrollo como país.

Energía y cambio climático

El sector energético es la fuerza motriz para el desarrollo de cualquier país. No se puede abordar el tema energético sin plantear cambio climático y viceversa. México produce menos del 2% de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), pero el 60% de ese pequeño porcentaje deriva del uso de combustibles fósiles. El otro 40% se divide entre lo que generan los residuos, cambios de uso de suelo, procesos industriales y agricultura, de acuerdo con datos de la Estrategia Nacional de Energía 2010.

México tiene un gran reto energético: cubrir las mayores demandas de energía, aminorar su dependencia de fuentes fósiles y reducir las emisiones de GEI. El Programa Especial de Cambio Climático (PECC) plantea que Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) emprendan proyectos y acciones para reducir sus emisiones de GEI. Hoy, a más de dos años de darse a conocer el PECC, Pemex y CFE tienen pocos avances. La petrolera mexicana, de acuerdo a datos del PECC y la Estrategia Nacional de Cambio Climático, registra un avance de sólo 11% en sus 60 proyectos que tienen la meta de reducir 40 millones de toneladas de CO 2 entre 2008 y 2012. Por su parte, CFE –que tiene un objetivo más ambicioso que la petrolera, 92 millones de toneladas de CO 2 – muestra avances inciertos, esperándose datos concretos hasta 2012.

El patrón energético de México descansa casi en 90% sobre el uso de los combustibles fósiles, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía. Esta dependencia debe motivar a emprender y fomentar un uso mucho mayor de fuentes reno-vables, porque a corto plazo una economía baja en emisiones contaminantes se traduce en oportunidades de negocio de tecnología de fuentes renovables, beneficios en los mercados de carbono, reconocimiento internacional en la lucha contra el cambio climático y un sistema energético productivo y seguridad energética.

Legitimidad, elemento esencial

La Conferencia de las Partes es el evento de mayor tras-cendencia anual en Naciones Unidas sobre política climática. La COP es la máxima autoridad de la CMNUCC facultada para decidir las medidas necesarias para reducir la cantidad de GEI en la atmósfera, si éstos representan una amenaza para la vida en el planeta y el desarrollo económico de los países miembros de la Convención Marco.

Hoy en día, la COP sigue teniendo un gran significado en política climática, debido a la gama de resultados que trae consigo. La innumerable cantidad de estudios, datos, reportes o Publicaciones Nacionales que son dadas a conocer en este evento de Naciones Unidas, junto a la propaganda internacional en torno a dicho evento anual, sumado a una representación universal que da cabida a medianas y pequeñas delegaciones, otorgándoles la oportunidad de tener una voz y voto, ejemplifican la legitimidad de la Conferencia de las Partes.

Ahí surge el mayor reto de la política climática: demostrar y persuadir a las Partes de la Convención Marco que fijar límites a las emisiones no se traduce en frenar crecimiento económico y desarrollo, sino que representa una oportunidad para transitar a economías bajas en carbono y crecimiento orientado a la sustentabilidad.

Cambio climático es un asunto de interdependencia, donde lo que hagan o dejen de hacer unos repercutirá o bene-ficiará el bienestar de los demás. No solamente eso, representa un asunto de cooperación entre Norte y Sur, donde hace menos de una década aún existía una negociación más difícil y polarizada, como lo ejemplificó la Cumbre de Johannesburgo en 2002. Los países industrializados tenían una posición muy marcada en su responsabilidad histórica, ya que su estatus era el resultado de un desarrollo contaminante y mayoritariamente a expensas del medio ambiente.

Por el otro lado, los países en desarrollo no estaban obli-gados dentro del Marco de Kioto a reducir sus emisiones de GEI y se encontraban ante una disyuntiva: elegir el desarrollo contaminante, tal y como hicieron los países industrializados u optar por un desarrollo sustentable y bajo en emisiones, donde la ayuda y liderazgo de los países industrializados es esencial. Hoy, esta transición económica, energética y medio ambiental ha ido ganando gradualmente aprobación, el debate ya no es tan ríspido como lo ejemplifican recientes acuerdos entre China y Estados Unidos en torno a límites concretos de reducción de GEI o investigación conjunta para fomentar energía renovable. En síntesis, existen más puntos de entendimiento, aunque aún falta mucho por lograr en el camino al tan ansiado nuevo instrumento legalmente vinculante que otorgue continuidad al Protocolo de Kioto antes de 2012.

Actores estratégicos

Todos los países del mundo participan en el proceso de negociación de la política climática, agrupándose en diferentes bloques: G-77, Unión Europea, Países menos desarrollados, Economías emergentes, Grupo de la sombrilla, Pequeños estados insulares, Grupo de integridad ambiental, etc.

China y Estados Unidos han sido los actores más polémicos en el proceso de toma de decisiones de la COP. Tienen una historia de falta de entendimiento y cooperación. En el ámbito climático, desde antes de la aprobación del Protocolo de Kioto, estos dos países comenzaron un debate que ejemplifica perfectamente el problema de cooperación entre Norte-Sur. China no fue incluida en el Anexo I del Protocolo de Kioto, por no ser un país desarrollado y porque en ese entonces Estados Unidos era aún el principal emisor global y por persona de GEI. Estados Unidos se valió de este argumento para expresar una falta de cooperación a lo largo de una década y lamentablemente nunca existió un verdadero contrapeso para obligarlo a ratificar Kioto.

2007 fue posiblemente el último año en que esta posición fue tan marcada entre ambas Partes. Aquella fecha es recordada, porque la COP produjo el Plan de Acción de Bali, el cual señalaba a 2009 como el plazo para alcanzar un nuevo resultado en política climática, pero igualmente entre otros aspectos la COP 13 celebrada en Bali, Indonesia reflejó una enorme falta de liderazgo en política climática. Las palabras de un delegado de Papua y Nueva Guinea ejemplificaron a la perfección esta ausencia principalmente contra la actitud poco participativa de la delegación de Estados Unidos:

There is an old saying lead, follow, or get out of the way, and I would ask the United States: we ask for your leadership, we seek your leadership, but if for some reason you are not willing to lead, leave it to the rest of us, and  please get out of the way.

En las reuniones actuales de la CMNUCC, este debate y falta de cooperación entre lo que algunos han denominado como el G-2 (China y Estados Unidos) se ha modificado y ha dejado de ser tan distante. La importancia de ambos soslaya en que fuera de ellos, de no ser por la Unión Europea, el verdadero poder de toma de decisiones sólo se concentraría en China y Estados Unidos, lo que sería una gran contradicción con las líneas que tienen tanto la Conferencia de las Partes como la Organización de las Naciones Unidas: la multilateralidad.

Previo a Cancún, ambos actores tienen metas anunciadas, aunque no formalmente comprometidas. EU señaló en Copenhague su deseo de reducir 17% de sus emisiones de GEI para 2020, tomando 2005 como año base. Lamentablemente, el pasado julio, el Senado no aprobó la Waxman-Markey cap and trade bill propuesta por la administración Obama. Por el otro lado, China optó por reducir entre un 40 y 45% la intensidad de sus emisiones con miras a 2020 bajo el mismo año base que Estados Unidos. Fijar metas es un primer paso y ahora lo urgente es la confirmación de tales objetivos para acelerar una política climática de follow me antes de COP 18, a celebrarse posiblemente ya sea en Qatar o Corea del Sur.

Oportunidad para México

México está desplegando un gran esfuerzo internacional por ser anfitrión de la COP 16, pero también debe apostar por más en esta oportunidad internacional. Primero debe emprender el tan necesitado cambio en el modelo energético nacional, basado en energías fósiles de altas emisiones, hacia una transición a la sustentabilidad. Asimismo, COP 16 es una revancha para la política exterior mexicana para reconstruir la confianza perdida en Copenhague y retomar esa influencia internacional marcando liderazgo en temas como la conciliación entre Norte y Sur para acelerar el proceso de toma de decisiones de la política climática, considerando que el tema de cambio climático ha ganado relevancia en la presente administración federal del Presidente Felipe Calderón, quien ha participado en diversos foros internacionales y ha realizado visitas de Estado con énfasis en este tema. Se verá hasta qué punto México tiene capacidad de motor para agilizar la negociación climática hacia el nuevo instrumento legalmente vinculante que la comunidad internacional requiere.

Conclusión

El mayor reto de la política climática durante la COP16 en Cancún es lograr que los más de 190 participantes fijen límites a las emisiones de GEI, reconociendo que esto se puede hacer sin frenar crecimiento económico y objetivos de desarrollo. Una política ambiciosa de follow me y que deje de lado el after you es la llave para lograr no sólo una relación ganar-ganar para los 194 países miembros de la CMNUCC, sino algo más sustancial, es decir, una acción que las próximas generaciones valorarán en su momento: un instrumento legalmente vinculante en política climática que debe estar listo a más tardar para la COP 18.

Fuentes consultadas:

• Averchenkova, Alina, “Los Resultados de Copenhague: Las Negociaciones y el Acuerdo,” Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Febrero 2010).

• Secretaría de Economía, “Programa Especial de Cambio Climático 2009-2012,” http://www.economia.gob.mx/swb/work/models/economia/Resource
/811/1/images/PECC_2009_2012.pdf

• Secretaría de Energía, “Estrategia Nacional de Energía,” http://www.energia.gob.mx/webSener/res/0/EstrategiaNacionaldeEnergia.pdf

• United Nations Framework Convention on Climate Change, “COP 16 & CMP 6 México 2010 – United Nations Climate Change Conference,” http://cc2010.mx/es/

• United Nations Framework Convention on Climate Change, “Essential Background,” http://unfccc.int/2860.php.



Energía a Debate es una revista bimestral de análisis y opinión
de temas energéticos, editada por: Mundi Comunicaciones, S.A. de C.V.

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