Editorial No. 76

31 / Ago / 2016
Ediciones

David Shields

Energía limpia en la Reforma

La Reforma Energética sigue avanzando con la próxima licitación de aguas profundas (Ronda 1.4), la Ronda Dos, una segunda subasta eléctrica de largo plazo, la construcción de gasoductos y de plantas de generación, así como la formulación de políticas en materia de transición energética. La Reforma también implica apoyos para tecnología y desarrollo en casi todos los ámbitos del quehacer energético.

Es una Reforma profunda que merece el apoyo de todos, ya que es probable que las políticas de apertura, creación de mercados, competencia y competitividad tengan resultados positivos en el largo plazo, al margen de las dificultades de corto plazo, derivadas de la caída de los precios del petróleo, que seguirá impactando negativamente las finanzas públicas y el presupuesto federal en el 2017.

Aun cuando el fin de la era del petróleo aún puede estar lejano, se cuestiona cada vez más el futuro de esta materia prima. La oferta mundial se diversifica y hay muchos nuevos productores, sobre todo, de petróleo no convencional, que ha sido un factor que contribuye a inundar el mercado. La demanda crece poco, en parte por la desaceleración de la economía china, pero también por las mayores eficiencias en el complejo energético global y el auge de las energías renovables. El Acuerdo de la COP21 en París, aunado a los costos cada vez más bajos de las fuentes renovables, marca un punto de inflexión en las perspectivas de las energías fósiles en el mundo.

Entre las energías limpias, la solar es la que observa un mayor despegue y que estará en el centro de la revolución tecnológica en energía eléctrica que se vislumbra en las próximas décadas. Es la tecnología predilecta de las primeras subastas del mercado eléctrico mayorista en México, donde los nuevos proyectos de generación fotovoltaica brindan precios sin precedente, del orden de 3.5 a 4.7 centavos de dólar por kilowatt hora, y competitivos con cualquier otro tipo de generación eléctrica.

Por lo mismo, la energía solar surge como la nueva estrella de la Reforma. La fotovoltaica se plantea incluso como tecnología disruptiva que podría impulsar un avance exponencial de la generación distribuida en nuestras ciudades en los próximos años. En ese contexto, publicamos en esta edición la relatoría del foro sobre generación distribuida que organizó Energía a Debate, con apoyo de otras organizaciones, sobre el futuro de esa actividad en México.

Así, la Reforma Energética agarra vuelo por senderos de transición energética y descarbonización que eran imprevisibles apenas hace tres años cuando se promulgó.

Se prevé que la próxima publicación de la Estrategia de Transición para Promover el Uso de Tecnologías y Combustibles más Limpios por parte de la Secretaría de Energía también dará un impulso a la energía limpia por el lado de las políticas públicas.


David Shields.

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