Sin credibiidad, no hay energía

25 / JUN / 2019
David Shields


Sin credibiidad, no hay energía

Llevamos medio año de gobierno y la política energética está definida. Se propone en este sexenio un incremento del 50 por ciento en la producción de crudo en Pemex, una refinería en Dos Bocas, luz y gasolinas más baratas y autosuficiencia energética.

 

El problema es que, entre empresarios y especialistas del sector, nadie se lo cree ni tantito. Hay una falta de credibilidad por la ausencia de un sustento técnico y económico en los planes anunciados.

 

Un ejemplo: la producción petrolera. Se dice que Pemex alcanzará los 2.65 millones de barriles diarios a fines de 2024. Los conocedores de la industria preguntan, ¿cómo lograrlo, si aún se padece una declinación inercial del 7 por ciento anual en los campos productores? ¿Cómo enfrentar el enorme reto exploratorio, tecnológico y logístico, sin tener nuevos yacimientos gigantes, sin alianzas que aporten capital y con un presupuesto que es tan sólo del 30 por ciento de la inversión que se estima necesaria para lograr un repunte en la producción?

 

¿Cómo hacerlo, con un modelo de contratos de servicios que se diseñó para desarrollar pozos, no para campos enteros y menos con un componente de exploración? ¿Cómo hacerlo, rechazando tecnologías nuevas como el fracking (si bien el fracking es implícito en algunos de los pozos previstos para alcanzar la meta oficial)?

 

Lo mismo con Dos Bocas. ¿Cómo plantear una refinería de alta conversión para crudos pesados, cuando están declinando los campos de crudo pesado? ¿Cuál es, con números, la lógica de negocios y cuál es la fuente incremental y confiable de crudo para ello? ¿Cómo construirla en tres años, si ése es el tiempo mínimo para fabricar y traer los equipos? ¿Cómo hacerlo en un terreno inundable? Y muchas preguntas más.

 

Las respuestas oficiales son inaceptables. Aseguran que Pemex ya construyó refinerías en tres años. (Sí, pero no de ese tamaño y complejidad). Que Pemex tiene las tecnologías. (Sí, acceso a algunas, pero ha perdido recursos humanos). Que el terreno no se inundará. (Los estudios técnicos indican lo contrario, además de que el cambio climático es un factor que este gobierno no integra a ninguno de sus escenarios, sean de tipo energético, económico o ambiental).

 

Los técnicos y los empresarios saben que la improvisación es enemigo del éxito. Pero ahí andan las autoridades sin planes ejecutivos, ni investigaciones de mercado, ni estudios de factibilidad técnica y financiera, ni permisos ambientales. Y con licitaciones que incumplen requisitos legales, no aptas para empresas serias.

 

Algo similar sucede en electricidad. Se pretende expandir el sistema eléctrico sólo con recursos fiscales, sin subastas, con esquemas caducos como los Pidiregas que sí implican deuda y no propician tarifas bajas para los consumidores. Esta fórmula cancela opciones para los usuarios finales, también para la CFE, que usará la energía de sus propias plantas, aunque sea más cara, y no la comprará a quien la ofrezca más barata.

 

Las filiales CFEnergía y CFE Internacional, que han sido negocios rentables en los mercados de energía, ahora “priorizarán lo social sobre lo comercial”. Esto incluso va en contra de su objeto, establecido en el Artículo 4 de la Ley de la CFE, de generar valor económico y rentabilidad para el Estado Mexicano. De esa forma, ¿cómo lograr ahorros y precios bajos para el consumidor?

 

El nuevo dogma en el sector es no hacer alianzas ni compartir riesgos, sino que Pemex y CFE hagan, en lo posible, todo. Se plantea que el sector privado debe apoyar a esas empresas del Estado, en vez de ser inversionista. En ese punto se apaga la luz de la credibilidad. Es una idea anacrónica, que malgasta nuestros impuestos y no se aplica en ningún otro país moderno. Obliga al sector privado a alinearse a las capacidades y a los proyectos de Pemex y CFE, que son deficientes.

 

Por eso, es previsible que el energético será un sector deprimido, atribulado y escéptico en este sexenio. Potencialmente entusiasta, pero acotado y desalentado desde la Presidencia. No será motor económico ni palanca de nada. Si la realidad se impone, ¿rectificarán?

 

Artículo publicado hoy en el periódico Reforma. Léalo en el diario aquí.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

.