Se apaga el sector eléctrico

15 / OCT / 2019
David Shields

Se apaga el sector eléctrico

¿Qué resultados arroja la política oficial en materia de electricidad? Al menos en términos de atracción de inversión privada y extranjera, el saldo es negativo.

 

La inversión extranjera directa en el sector eléctrico bajó de 3 mil 32.2 millones de dólares en el primer semestre de 2018 a apenas 954.7 millones en el mismo lapso de 2019, una caída de 68.5 por ciento o más de 2 mil millones de dólares. Tan sólo por la cancelación de la cuarta subasta de largo plazo se estima que no llegarán 2.5 mil millones de dólares al país. Por frenar grandes proyectos de transmisión, otros 2 mil millones.

 

Se paró en seco la tendencia alcista de la inversión. Hoy, el sector privado expresa frustración por las decisiones incongruentes y las indefiniciones sobre cómo y dónde pueden invertir, también por la falta de autorizaciones y apoyo por parte de CFE, para concluir proyectos en marcha.

 

Así, el capital se ahuyenta, desplazando a México –que hace poco estaba entre los primeros– hacia los últimos lugares en la lista de países atractivos para recibir nueva inversión. Los corporativos globales están viendo mejores oportunidades en Estados Unidos, Brasil, Colombia y otras partes del mundo donde el mensaje es de bienvenida, no de desánimo.

 

Las autoridades alegan que su prioridad ya no es la inversión privada y extranjera, sino el fortalecimiento del Comisión Federal de Electricidad (CFE). Se quejan de que la inversión foránea quiso desplazar a la CFE y hacerse del control del sector eléctrico.

 

Esa retórica suena nacionalista, pero, en realidad, una gran tajada de esa inversión se queda en las empresas mexicanas de construcción, manufactura y servicios, donde se traduce en empleos e impuestos. Hasta ahora, no se ve una nueva ola de gasto por parte de CFE que sustituya a la inversión que se está perdiendo. La industria nacional, no la extranjera, es la que sufre.

 

La política oficial plantea que se debe conservar el 54 por ciento de la capacidad de generación en manos de CFE y el 46 por ciento puede ser privado. Sin embargo, ese esquema será una disfuncional camisa de fuerza si implica frenar nuevas inversiones privadas y no otorgar o incluso cancelar nuevos permisos de generación a particulares, además de que obliga a mantener en operación centrales obsoletas y caras de la CFE.

 

Los funcionarios del sector lamentan que crece el número de permisos privados en generación, que, según ellos, son la causa de la congestión de las redes de transmisión. Al contrario, el problema es la falta de inversión en transmisión. Ahí, plantean mantener la exclusividad del Estado, pero no le destinan más recursos.

 

Además, desalientan las energías renovables, en vez de facilitar soluciones de despacho, respaldo y almacenamiento que faciliten su despegue. Esto, más la redefinición del mercado de certificados de energía limpia (CELs), manda una señal preocupante, resta robustez al mercado eléctrico y es contrario a las metas fijadas en la Ley de Transición Energética y al Acuerdo de París.

 

Los participantes privados deberían tener la opción de invertir más y crecer, no sólo a través de proyectos de abasto aislado y contratos bilaterales entre ellas, sino aportando al suministro básico y a un mercado eléctrico en expansión. Pero esto no se fomenta y el Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional (Prodesen) 2019-2033, siendo un documento cargado de ideología y carente de rigor técnico y metodológico, no permite identificar oportunidades de negocio.

 

Hay que rectificar. Hoy día nadie en el sector privado está reñido con el propósito de fortalecer a la CFE. Los particulares quieren colaborar con la CFE, con el regulador y con el operador del mercado eléctrico para concretar proyectos.

 

Los planes oficiales y los de las empresas privadas se alcanzarían de la mejor manera con una política energética consensuada, de complementación y unión de esfuerzos, buscando esquemas de ganar-ganar para construir y modernizar infraestructura. Crecer ambos y juntos. ¿No es lógico eso? ¿Por qué lo hacen tan difícil?

 

Artículo publicado hoy en el Periódico Reforma. Léalo en el diario en esta liga.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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