Refinerías y salud pública

09 / JUN / 2020
David Shields

Refinerías y salud pública

Se está por la transformación del país o se está en contra, dijo el Presidente López Obrador en la refinería de Minatitlán este fin de semana. Pero él se equivoca. No somos dos bandos en pugna, porque todos los mexicanos queremos la transformación del país, si bien podemos discrepar sobre cómo lograrlo. En cuanto a la política de refinación del petróleo, al margen de las diversas opiniones, todos, sin excepción, deberíamos coincidir en que esa política no debe atentar contra la salud pública.

 

Voces expertas han advertido que las emisiones de gases tóxicos en las refinerías de Pemex, así como la quema de combustóleo en centrales térmicas de la CFE, provocan graves daños a la salud pública y al medio ambiente.

 

Los óxidos de azufre y nitrógeno (SOx y NOx), así como las partículas suspendidas, son causa de morbilidad y muertes prematuras por el debilitamiento de los pulmones, factor que cobra especial relevancia en momentos de la pandemia de Covid-19. Un caso crítico (pero no el único) son las densas emisiones provenientes de la termoeléctrica y de la refinería en Tula, Hidalgo, que caen sobre Ecatepec y Ciudad de México.

 

La política oficial de rehabilitar las seis refinerías de Pemex persigue la meta de procesar más petróleo para cubrir con producto nacional toda la demanda de gasolina en México. Ese objetivo contrasta con la política de refinación que aplicó Pemex hace 20 ó 30 años, que buscaba mejorar la calidad de los combustibles, aunque no aumentara el volumen de producción. Hoy, se busca elevar la producción, sin considerar el impacto sanitario y ambiental.

 

El esfuerzo por producir más petrolíferos ha saturado el almacenamiento de las refinerías con combustóleo de alto azufre, subproducto que hoy día no tiene otra salida más que las antiguas centrales térmicas de la CFE. Eso es lo que explica la embestida oficial contra las energías renovables. Se pretende sacar éstas del mercado eléctrico para poder operar las plantas térmicas bajo el viejo modelo de complementación entre Pemex y CFE. Sólo procesando menos en las refinerías se podría dar cabida a las renovables.

 

Bajar proceso significaría reducir costos y pérdidas en las refinerías, que operan con números rojos. De hecho, importar gasolinas resultaría más barato. Un riguroso análisis de los procesos de refinación de Pemex, desde el punto de vista económico y ambiental, seguramente obligaría a cerrar las seis refinerías del país.

 

El argumento principal, casi único, en favor de seguir refinando petróleo en Pemex es el de lograr la autosuficiencia en gasolinas frente a riesgos de desabasto y precios altos. Estos riesgos no son elevados, dado el carácter global del mercado de gasolinas y el exceso de capacidad de refinación y de producción de crudo en el hemisferio y en el mundo.

 

Lo inadmisible e inmoral es insistir en una política de mayor refinación y mayor utilización de plantas térmicas, sin atender el riesgo sanitario que implican las emisiones de gases tóxicos a la atmósfera. Hoy, Pemex y CFE no realizan esfuerzos ni gastos para disminuir esas emisiones. En Estados Unidos, todas las refinerías cumplen con la normatividad (Clean Air Act) en materia de emisiones, pero Pemex incumple las normas nacionales y la Secretaria de Medio Ambiente (Semarnat-ASEA) ni vigila, ni clausura ni sanciona.

 

Para controlar sus emisiones, CFE y Pemex deberían instalar lavadores de gases (scrubbers) en las torres y escapes de sus plantas térmicas y de refinación. Al rehabilitar sus refinerías, Pemex debería usar los mejores catalizadores del mercado, que sean capaces de atrapar contaminantes como los SOx y los NOx.

 

Pero no ha habido dinero para scrubbers ni para atrapadores de SOx y NOx. Y sin embargo, no faltan recursos para construir una nueva refinería en un pantano en Dos Bocas, Tabasco, aun en medio de acuciantes carencias por la crisis sanitaria y la falta de empleo que afecta a 12 millones de mexicanos. López Obrador y su séquito se han dedicado a dividir a los mexicanos, no a gobernar para todos. Y no les ha importado el entorno natural ni la salud de los ciudadanos.

 

Artículo publicado hoy en el periódico Reforma. Léalo en el diario aquí.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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