Pobreza y refinería

11 / JUN / 2019
David Shields


Pobreza y refineríaCaminar por las calles céntricas de Villahermosa, Tabasco, junto al Río Grijalva, no es una grata experiencia. En esa zona antes turística, se exhibe la peor cara de la miseria que lacera al estado natal del Presidente Andrés Manuel López Obrador. De hecho, más de la mitad de la población tabasqueña vive en pobreza y el 12 por ciento en condiciones de pobreza extrema.

 

Tiene razón López Obrador al afirmar que la riqueza no gotea hacia abajo, o al menos nunca sucedió así en Villahermosa, donde, en las oficinas de Pemex, se licitaron y se gestionaron los proyectos petroleros más grandes del país, algunos exitosos, como Cantarell, pero otros fracasados, como Chicontepec y aguas profundas, en los que Pemex realizó un inmenso despilfarro de dinero que mejor se hubiera invertido en el desarrollo del sureste y en el bienestar de la población.

 

Hoy, el tema es la refinería de Dos Bocas, obra que, en la lógica del Presidente, sería “un acto de justicia para Tabasco y el sureste de México”, con el que se busca alcanzar objetivos de soberanía energética, desarrollo y empleos.

 

Suena bien, pero no es así. La refinería tiene todos los elementos para ser otro megaproyecto petrolero fracasado. Múltiples deficiencias ya han sido señaladas públicamente: lo inundable del terreno, la falta de permisos y de un proyecto ejecutivo, lo irreal de los tiempos (3 años) y costos (8 mil millones de dólares) para una obra del tamaño previsto.

 

Pero hay aún más motivos para suponer que la refinería es inviable. Para empezar, se está diseñando para un tipo de crudo equivocado. Estimaciones de Pemex Exploración y Producción (PEP) indican que muy probablemente, para 2024, los volúmenes de crudo ligero disponibles para refinación serán mucho mayores que los de crudo pesado. Sin embargo, se insiste en un proyecto para crudo pesado, lo cual eleva muchísimo su costo. Ello, a pesar de que sobran refinerías para procesar pesados en el Golfo de México, empezando por las de Minatitlán y Madero.

 

Por otra parte, ni la infraestructura carretera local, en su estado actual, ni el calado del puerto permitirían la llegada de los gigantescos equipos requeridos para construir la refinería. Y tampoco se contempla en los costos lo que sería infraestructura adicional, como generación eléctrica, subestaciones, ductos, drenajes, edificios.

 

La crisis financiera de Pemex aconseja a favor de cancelar o al menos redimensionar el proyecto, cuya irracionalidad ya dañó la perspectiva financiera de Pemex. Hay muchas opciones para procesar petróleo en México, con dinero público o privado, incluyendo refinerías nuevas, pero más pequeñas. La de Dos Bocas requeriría una configuración mucho más sencilla tan sólo para caber en el terreno designado. Además, no hay un problema de escasez o seguridad energética; ésta se puede garantizar mediante acuerdos comerciales.

 

Por supuesto, redimensionar el proyecto de refinería no resuelve el problema de la pobreza en Tabasco y el sureste de México. Hay otras soluciones. Es razonable suponer que nuestro Presidente tabasqueño, aprovechando su popularidad y su mayoría en el Congreso, podría consensar un acuerdo nacional para que se invierta buen parte del presupuesto de la refinería en proyectos productivos alternativos, no petroleros y de industria limpia, en Tabasco, como complemento del proyecto de desarrollo del sur-sureste mexicano y de Centroamérica que propone la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

 

Tabasco requiere un plan diferente de incentivos especiales a la agroindustria, al turismo y para empresas de manufacturas modernas y tecnológicas que opten por instalarse en el estado. Sería mejor pensar en esos términos que seguir soñando con megaproyectos fantasiosos. Hay que entender también que Pemex está quebrado y ése es un problema que hay que administrar asociando a Pemex en proyectos rentables y bien vistos por los mercados financieros.

 

Artículo publicado hoy en el Periódico Reforma.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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