Pemex, sólo para especuladores

13 / OCT / 2020
David Shields

Pemex, sólo para especuladores

El mercado “respaldó” a Petróleos Mexicanos, dicen. Fue sobredemandada su colocación de bonos a 5 años por mil 500 millones de dólares con un inaudito rendimiento de 6.95 por ciento el jueves pasado. Esa tasa altísima es la que exige “el mercado” a Pemex hoy día por haber perdido su grado de inversión y por ser la petrolera más endeudada del mundo.

 

Justo antes de esa colocación, la correduría Morgan Stanley, lanzó una recomendación a comprar bonos de Pemex, a pesar de que reconoce que el desempeño de la petrolera es malísimo, que la perspectiva de México en general no es buena y que existen riesgos políticos para la inversión en el sector energético del país.

 

Los especuladores están muy activos también en el mercado cambiario y en el de bonos soberanos frente a un dólar débil. Así, han inflado el valor del peso mexicano a través del llamado “carry trade”, llevando el tipo de cambio de 23.00 pesos por dólar el 1 de julio pasado a 21.22 pesos por dólar este lunes.

 

(El carry trade, para quienes no conocen el concepto, es una apuesta especulativa donde se busca una doble ganancia, por la apreciación del tipo de cambio y por el diferencial entre la tasa de interés de México, de 4.25 por ciento anual, y la de Estados Unidos, cercana al 0.25 por ciento).

 

Morgan Stanley emitió su recomendación con base en la certeza de que el gobierno de la 4T pronto inyectará capital a Pemex para pagar vencimientos y mantenerlo a flote. Además de que el carry trade es “atractivo”, dice. Y sin duda, si el gobierno no aportara más dinero de los contribuyentes, Pemex iría a la quiebra.

 

En su reporte, la correduría –que con frecuencia emite avisos de compra y venta de bonos de Pemex, según sus intereses y los movimientos del mercado– señala que la inyección de dinero público a Pemex en los próximos meses será a costa de la tan cantada austeridad fiscal de la 4T.

 

Relata que, a corto plazo, Pemex “requiere 21 mil millones de dólares de financiamiento. El escenario probable es que el gobierno federal utilizará recursos que tiene disponibles para asegurar que Pemex pueda volver a los mercados de capital para al menos refinanciar los próximos vencimientos. Eso implicará comprometer un 1 por ciento adicional del PIB, equivalente a 10 mil millones de dólares. Los 11 mil millones adicionales se financiarán en mercados de capital a través de bonos y préstamos”. (Y eso que, según la 4T, ya no se contrataría más deuda).

 

Pemex le entró al juego de apuestas al publicar un nuevo prospecto para inversionistas sobre sus resultados operativos y financieros. En su muy optimista autoevaluación, Pemex presume que “aún contribuye al desarrollo de México” y “es una de las compañías más rentables de la industria petrolera global”, como si no existieran las cargas fiscales, burocráticas y laborales que pesan sobre la petrolera.

 

A su vez, Arturo Herrera, Secretario de Hacienda, manifestó que Pemex “es una bendición”, porque deja al país 900 mil millones de pesos al año. Es una cifra que suena a muchísimo, pero traducido a dólares es menor a lo que Pemex ingresaba sólo por la exportación de crudo hace una década y es muy insuficiente para que Pemex cubra sus inversiones y gastos, pagos de deuda e impuestos, sin hablar de resarcir a sus contratistas quebrados y enojados.

 

Hace unos meses, en el último episodio de carry trade, la especulación llevó el tipo de cambio a 18.56 pesos por dólar en febrero pasado. Luego, pegó la pandemia a los activos de riesgo, se revirtieron las apuestas y el peso cayó a 25.36 por dólar el día 23 de marzo, que fue el peor desempeño entre las monedas emergentes en esa coyuntura.

 

Ahora sólo falta un nuevo capítulo de aversión al riesgo para que los especuladores corran otra vez hacia la salida, vendan sus bonos y el peso se desplome de nuevo. No he visto un estimado de cuál es el costo de esa especulación recurrente, seguramente no es cuantificable, pero ha de ser elevadísimo para el país.

 

Artículo publicado hoy en el periódico Reforma. Léalo en el diario en esta liga.

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