Pemex o modernidad: ¿cuál escogemos?

03 / SEP / 2019
David Shields


Pemex o modernidad: ¿cuál escogemos?
Hace cuatro décadas, otro Presidente López, en un Informe de Gobierno, convocó a los mexicanos a administrar la abundancia y así saldar una deuda ancestral con los pobres. Por desgracia, no estuvimos a la altura del reto. En esos 40 años, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha extraído petróleo con un valor superior a los 2 billones de dólares, ha llevado los mejores yacimientos del país al agotamiento y, no obstante, el número de mexicanos que viven en la pobreza ha crecido de 35 a 55 millones.

 

Debería ser obvio que si nos planteamos ese mismo reto, en el umbral de la tercera década del Siglo XXI, y lo enfrentamos con el mismo enfoque y la misma mentalidad, difícilmente obtendremos un mejor resultado, sobre todo ahora que contamos con apenas la décima parte de las 70 mil millones de barriles de reservas probadas que tuvimos en el año 1980 y con 15 años consecutivos de producción petrolera a la baja.

 

Sin embargo, el Presidente López Obrador apuesta nuevamente al petróleo, a hacer a Pemex grande de nuevo, con una visión ideológica anacrónica y sin actualización en tecnologías ni en modelos de negocios y contratos. Esto ocurre en momentos de debilidad de los precios del petróleo, que se agravaría en caso de una recesión global. Por lo pronto, no se sabe si es cierta la versión de que el gobierno reactivará alianzas y contratos petroleros con privados el año próximo como parte de su “rescate” de la industria petrolera.

 

México requiere otras rutas hacia la prosperidad económica que no sean el petróleo. Hoy día, la industria automotriz genera cerca de cinco veces el ingreso de divisas que aporta la industria petrolera al país. Sería lógico que México, en vez de construir una refinería y tratar de perpetuar la era petrolera, apostara a la movilidad eléctrica y la venta y exportación de autos eléctricos. Deberíamos imitar a varios países que ya tienen planes para eliminar los motores de combustión interna en un plazo de 10 ó 20 años.

 

Sería lógico apostar al máximo por las energías renovables, en vez de cancelar líneas de transmisión y frenar mecanismos de mercado, como subastas y cámaras de compensación, que propiciarían la expansión de esas fuentes limpias.

 

La Secretaría de Energía propone que el 100 por ciento de los componentes de los páneles solares y de otros equipos de energía renovable se fabriquen en el país. Aunque las políticas de contenido nacional son una aspiración válida, no es realista fabricar todo –algunos componentes, tal vez sí– a precios que compitan con importaciones. Más bien, la oportunidad de creación masiva de empleos está en el diseño y la instalación de esas energías, tarea que recae sobre mexicanos a nivel local.

 

Tanto para fabricar vehículos eléctricos como para reducir la intermitencia de las energías renovables, México tiene una ventaja competitiva para entrarle al principio del auge global que se prevé en materia de baterías y almacenamiento de energía, sobre todo porque posee reservas de litio que se pueden extraer a costos económicos.

 

La primera prioridad de una nueva política energética debería ser subirse al tren de la innovación y de los cambios tecnológicos que transforman al mundo. En ese contexto destacan las redes inteligentes, el blockchain, big data, la nanotecnología, la electro y bioquímica, las microrredes, las microturbinas, la economía digital en general. Además, son opciones que se impulsan en el ámbito privado más que con recursos presupuestales. Se requieren políticas visionarias, alianzas gobierno-IP y apoyos a la ciencia y la tecnología.

 

La política energética oficial, al frenar las subastas eléctricas y rondas petroleras, ha ido en contra de la modernidad y ha afectado la confianza para invertir. Pero no basta con reactivar rondas y subastas. El desarrollo y el crecimiento del país, sinónimos de creación de riqueza y bienestar, tienen que estar alineados hoy con los avances tecnológicos del mundo. Tecnologías que son la esencia de una revolución energética global. Ojalá lo entendiéramos.

 

 

Artículo publicado hoy en el Periódico Reforma. Léalo en el diario en esta liga.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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