Pemex: ¿licitar o invitar?

08 / ENE / 2019
David Shields

 

Pemex: ¿licitar o invitar?

(Artí­culo publicado hoy en el periódico Reforma).

 

En otro frente, Petróleos Mexicanos (Pemex) lanzará esta semana —a pesar del reciente colapso de los precios del petróleo— la contratación de los servicios para el desarrollo de tres nuevos yacimientos marinos —Xikín, Esah y Uchbal— frente a las costas de Tabasco. Son yacimientos pequeños, de fácil acceso. En los próximos tres meses, se concursarán pozos en un total de 20 campos de este tipo, a los que Hacienda negó recursos para su explotación en el sexenio pasado.

Como parte de su “rescate” de Pemex, la nueva administración espera firmar estos primeros contratos en cuestión de días, para que las operaciones inicien en febrero y se pueda obtener la primera producción de crudo en sólo 15 meses. Los contratos se asignarán por invitación restringida, no por licitación pública, es decir, se repartirá el pastel entre unos consorcios previamente escogidos por Pemex.

En palabras de la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, “lo ideal hubiera sido con asignación directa, porque sería más rápido, pero va sobre invitación para entregar lo más rápido posible”. La premura es comprensible, pero la lógica de la titular de Energía llama la atención, porque va en contrasentido del Artículo 134 Constitucional, que define la licitación pública como la regla en la contratación pública mexicana, mientras que la invitación restringida y la adjudicación directa son excepciones a la regla.

La licitación es la regla, porque acredita eficacia, imparcialidad y máxima participación para asegurar al Estado las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, financiamiento y oportunidad. En cambio, la excepción a la licitación es más discrecional y se justifica sobre todo cuando existen pocos proveedores de un bien o servicio. Sin embargo, las licitaciones para el desarrollo de campos en Pemex siempre han sido muy competidas. Con ese antecedente, es difícil justificar la excepción al concurso abierto.

El Consejo de Administración de Pemex aprobó la invitación restringida, fundamentándola en el Artículo 78, Inciso VI, de la Ley de Petróleos Mexicanos, que establece la procedencia de la excepción a la licitación con base en “circunstancias que pueden causar pérdidas o costos adicionales y justificados”. La aprobación se dio antes de realizar un estudio de mercado que pudiera haber avalado la decisión de no licitar.

Habrá quienes opinen que no es importante si Pemex recurre a la invitación para desarrollar yacimientos y que la nueva administración merece el beneficio de la duda en sus decisiones de política energética, precisamente porque el gobierno anterior dejó mal parado a Pemex y recurrió con frecuencia a la adjudicación directa. Sin embargo, éste es sólo uno de varios casos en la política energética del nuevo gobierno, donde se da la vuelta a los procesos normativos establecidos.

Ahí está el desmonte irregular del predio para la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco. Está la reforma a la Ley de Obras en Tabasco, para favorecer las adjudicaciones directas. Además, causó asombro el “acuerdo de cooperación” con el que se adjudicó a Hydro-Québec la rehabilitación de las 60 centrales hidroeléctricas de la CFE. También está el caso del asedio a los reguladores energéticos, cuya misión es hacer cumplir la normatividad.

¿Cuál será la ética administrativa de las nuevas autoridades federales? ¿Piensan que, después de un sexenio de mucha corrupción en Pemex, que ahora quedará impune, ellos tienen luz verde para la discrecionalidad en su actuación?

Argumentan prisas, excesos burocráticos o fracasos de la Reforma Energética para justificar decisiones. Sin embargo, si no respetan de manera escrupulosa la normatividad vigente, ellos mismos acabarán creando la percepción de que quieren favorecer a unos cuantos contratistas predilectos. La licitación pública responde a los mejores intereses de la sociedad, es decir, del pueblo. Recordemos el exhorto a funcionarios, empresarios y ciudadanos que hizo el Presidente Andrés Manuel López Obrador al presentar su plan petrolero: “Todos, a portarse bien”.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com