Pemex: ¿el fin de la abundancia?

19 / MAR / 2019
David Shields


Pemex: ¿el fin de la abundancia?

Hace casi cuatro décadas, un Presidente López convocó a los mexicanos a “administrar la abundancia”. Lo hemos hecho con poco tino, porque agotamos nuestros yacimientos supergigantes y gigantes, sin acumular riqueza para las futuras generaciones. Y en estos últimos años, Pemex se administró mal, se endeudó y se debilitó operativamente.

 

Hoy, otro Presidente López convoca a rescatar a Pemex y a superar sus retos operativos y financieros. Pero, ¿Pemex aún puede ser una fuente de abundancia? ¿O está llegando a una etapa de decadencia definitiva?

 

López Portillo presumió 72 mil millones de barriles de reservas probadas. El director general de Pemex en aquel tiempo, Jorge Díaz Serrano, alguna vez me confesó que fue una cifra inflada por los banqueros, urgidos de colocar deuda. Luego, en los años noventa, con mayor rigor técnico, el director general Adrián Lajous reclasificó las reservas, entonces de 60 mil millones de barriles, en tres partes casi iguales, “probadas, probables y posibles”. Además, se introdujo una nueva categoría hipotética de riqueza petrolera: los “recursos prospectivos” en zonas no exploradas.

 

López Obrador asume su reto con sólo unos 7 mil millones de barriles de reservas probadas, apenas lo suficiente para un sexenio, que están listos para su explotación inmediata en yacimientos mayoritariamente muy pequeños. Ya se acabó el petróleo fácil y barato. La pregunta es: ¿hasta qué punto se podrá confiar en las categorías de reservas posibles y recursos prospectivos para darle a Pemex un futuro promisorio en el largo plazo?

 

La respuesta: sólo con un esfuerzo amplio y sostenido de exploración, que será muy caro, a través de muchos años. En años recientes y hoy día, Pemex casi no hace exploración, tampoco recuperación mejorada en sus campos maduros, por una aguda escasez de recursos económicos. Si esto no cambia, Pemex difícilmente tiene un futuro de largo (o incluso mediano) plazo.

 

Pemex apostará, por lo pronto, a lo tradicional, a un modesto programa de desarrollo acelerado de campos a través de contratistas nacionales, pero –ojo– parece que éstos no están muy bien preparados en cuanto a capacidades para manejar campos pequeños en aguas someras con altas presiones y temperaturas. Es factible que ese programa permita un pequeño aumento en la producción a partir del año 2020, pero tal vez ni siquiera sea suficiente para compensar la declinación de otros yacimientos, como Ku-Maloob-Zaap, que hoy aporta la mitad de la producción nacional.

 

Pero, sin invertir masivamente en exploración, ¿de dónde vendrá la producción después? Es positivo que López Obrador haya decidido respetar los contratos con empresas privadas, nacionales y extranjeras. Tal vez se convenza aún de hacer más rondas o incluso fracking. Pero, si su más alta prioridad es Pemex, es difícil entender la falta de voluntad para permitir que Pemex realice nuevas asociaciones estratégicas, sobre todo tipo farmouts, con compañías que traigan tecnología y capital a sus actividades. Hay varias opciones para atraer capital, pero ésta es la más obvia, ya que Pemex –como dijo López Obrador ayer– cuenta con áreas que representan en 80 por ciento del potencial petrolero del país. Algunas de estas áreas, hoy ociosas, se podrían compartir con socios bajo términos ventajosos para Pemex.

 

De hecho, la intención de capitalizar proyectos de Pemex por medio de farmouts, como parte de un plan ambicioso de exploración y producción, era uno de los mensajes que las calificadoras hubieran querido escuchar ayer, pero estuvo ausente en el 81 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

 

Más bien, se optó, con justificación o no, por hacer una crítica a una de las calificadoras, en vez de atender las razones detrás de sus evaluaciones. Hubieran querido saber cómo se pretende capitalizar a Pemex para el largo plazo. Pero no hubo tal mensaje, tampoco nada nuevo en lo administrativo y lo laboral. El futuro de Pemex sigue en jaque y se resolverá con hechos, con cambios contundentes, no con ideología.

 

Lea el artículo aquí en el Periódico Reforma de hoy.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: davshields@energiaadebate.com