No honran contratos

10 / DIC / 2019
David Shields

No honran contratos

Al inicio de su gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador amagó con cancelar los contratos petroleros otorgados en la “mal llamada” Reforma Energética de Peña Nieto, misma que su gobierno de la 4T ya frenó en varios sentidos. A un año de distancia, sus mensajes para los inversionistas privados en energía siguen siendo desalentadores, incluso ominosos.

 

El caso más sonado de no honrar contratos fue, por supuesto, el NAIM. Pero en energía el discurso hostil se mantiene y, el 1 de diciembre, López Obrador dijo que dentro de un año sus adversarios ya no podrán revertir sus reformas de la 4T y ya no habrá contratos “leoninos”. El sábado pasado se refirió a los contratos petroleros en el norte del país y en aguas profundas como “transas”. Y tiempo atrás advirtió que podría hacer su propia reforma en energía a mitad de sexenio.

 

La línea base de su discurso es que no habrá nuevos contratos petroleros hasta que las compañías ganadoras de ellas produzcan petróleo, pero no queda claro cuál será su criterio para evaluar el desempeño de dichas compañías. Persiste la incertidumbre.

 

En electricidad, ha habido varias controversias, en particular, sobre los contratos de los gasoductos, y ahora con los certificados de energía limpia (CELs). En días pasados, los industriales del país exigieron a la Secretaría de Energía respetar los contratos de porteo de electricidad, ya que otra vez existe la pretensión oficial de cambiar las fórmulas para el cálculo de precios, que dan certeza a esos contratos.

 

El riesgo de cancelación de contratos amenaza por igual a compañías pequeñas, incluso a personas físicas. En días pasados, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) modificó sus lineamientos en materia de adquisiciones, contrataciones y obras para poder anular contratos a discreción, unilateralmente. La CFE ahora “podrá en cualquier momento rescindir los contratos, sin necesidad de resolución judicial, cuando el proveedor o contratista incurran en incumplimiento de sus obligaciones…” (Disposición 59 Bis).

 

Este criterio se presta a abusos e irregularidades y puede ser un freno a la atracción de capital al sector. Esto, amén de que se han endurecido los términos de los contratos de la CFE en materia de fianzas y garantías de cumplimiento.

 

El caso más crítico en estos momentos es el incumplimiento de Pemex en los pagos a sus proveedores y contratistas, que ya alcanzó niveles de emergencia nacional, con centenares de compañías, grandes y chicas, al borde de la quiebra y ya obligadas a hacer despidos de personal. La incomunicación con Pemex es total. No hay diálogo, ni fechas ni visos de solución.

 

Con tal de exhibir a los mercados un superávit primario y finanzas sanas, estos pagos pasarán al año 2020 como adeudos por ejercicios fiscales anteriores (Adefas), lo cual agravará esta crisis aún más. Al parecer, el impago ya se amplió a contratos en otras dependencias en este fin de año.

 

¿Se puede confiar en autoridades que actúan así y trabajar con ellas? En su libro “Hacia una economía moral”, López Obrador le baja el tono al rescate de la soberanía energética y al menos no insiste la cancelación de contratos otorgados por el gobierno anterior, pero pinta la promoción de la inversión privada como una forma de pillaje, de entrega de riqueza, de despojo a la Nación.

 

¿Es correcto y prudente ser tan ideológico e tan intransigente en este tema, sobre todo considerando que el crecimiento económico está estancado y que la inversión en el sector energía es uno de los motores de la economía?

 

Por lo pronto, en la 4T, no hay respeto irrestricto a los contratos firmados. Se percibe que las autoridades creen que tienen derecho a rescindirlos a su arbitrio, sin importar los derechos de la otra parte. Aun aceptando y avalando un enfoque nacionalista en la materia, ¿es justificable mermar la confianza y desanimar la participación privada en energía? Varias personas y empresas me han comentado que ya tomaron la decisión de no contratar más con Pemex, CFE y otras áreas del gobierno federal en este sexenio. ¿Usted lo haría?

 

Léalo en el periódico Reforma aquí.

David Shields es analista de la industria energética. Su correo: david.shields@energiaadebate.com

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