Menos petróleo, más prejuicios

07 / JUL / 2020
David Shields

Menos petróleo, más prejuicios

 

El anhelo del Presidente López Obrador es que Pemex produzca más petróleo, pero la producción de crudo amaga con seguir su racha negativa de 15 años, cayendo por debajo de 1.6 millones de barriles por día. La razón: a Pemex le faltan capital de inversión y capacidades técnicas y gerenciales.

 

El gobierno no tiene dinero, ahora encara un desplome de la recaudación y de los ingresos petroleros y, aun así, deberá aportar casi 2 por ciento del PIB sólo para cubrir los compromisos financieros de Pemex. Eso, al margen de invertir en su operación.

 

Analistas de Morgan Stanley estiman que, con las inversiones previstas, la producción de Pemex terminará el sexenio entre 1.2 y 1.6 millones de barriles diarios. Es decir, la mitad de lo que ofreció López Obrador. Y será aún menos, si se contrae más la inversión por la crisis de las finanzas públicas.

 

Pemex tiene opciones inmediatas para revertir la tendencia a la baja. Podría acelerar la unificación y explotación del yacimiento compartido Zama, descubierto por Talos Energy, podría intensificar la colaboración con socios a través de farmouts o incluso optar por fracking. Pero en Pemex y en la mente de López Obrador, la ideología “nacionalista” está a todo lo que da. Lo que más pesa es el rechazo a la colaboración con compañías extranjeras.

 

Ya extraen petróleo en México compañías como la italiana Eni, la alemana Wintershall DEA, la canadiense Renaissance Oil y la rusa Lukoil. Otras norteamericanas, europeas y asiáticas ya realizan exploraciones y varias obtendrán producción en este sexenio. No se han ido de México, a pesar del discurso oficial hostil y políticas desalentadoras, bajos precios del petróleo y el mal momento económico.

 

Pemex podría acercarse a esas compañías y escoger socios operadores, financieros y tecnológicos. Ellas serían felices de sumar y aportar a proyectos viables de largo plazo con Pemex y contribuir más a la seguridad energética del país.

 

Pero AMLO y los dirigentes del sector se regodean en su xenofobia petrolera y energética. Y parece que el plan de Pemex es seguir intentando desarrollar campos diminutos, de mínimo potencial, sin realizar la necesaria exploración previa, pidiendo a empresas patito sin experiencia que perforen pozos que luego no sirven.

 

Además, las acciones dirigidas a frenar la inversión privada en energía con el fin de abrirle espacios de mercado a Pemex –y a CFE en el sector eléctrico– son el colmo de la mezquindad. Implican tronar a unos para que ganen Pemex y CFE. En vez de promover esquemas creativos tipo ganar-ganar con el sector privado para crecer la economía, la política energética de la 4T promueve un perder-ganar, cuyos resultados terminan siendo perder-perder.

 

La aversión hacia compañías del exterior, el freno a la energía renovable, el sesgo regulatorio para no otorgar permisos a gasolineros que no sean de la marca Pemex, negar gas a proyectos eléctricos privados, no priorizar farmouts y unificación, todo esto elimina oportunidades de inversión y daña a las propias empresas estatales y al país. Y si la intención es que los inversionistas en energía se vayan del país, más pronto que tarde se irán. Renaissance Oil, frustrado con la política oficial, ya piensa irse. ¿Quiénes siguen?

 

La xenofobia, como el racismo, está fuera de lugar en el Siglo XXI. Ojalá su visita a Estados Unidos ayude a que el Presidente López Obrador abra su mente a las bondades de la cooperación energética frente al desastre sanitario y económico del país. Y que se dé cuenta de que en el contexto del T-MEC no se puede aplicar un trato regulatorio desleal y discriminatorio, tal y como lo señalaron las asociaciones de petroleros y refinadores de Estados Unidos en las cartas que enviaron al Presidente Trump.

 

A su vez, el director de Pemex Octavio Romero y la secretaria de Energía Rocío Nahle deberían tener capacidad de autocrítica para entender que actúan mal. Nahle suele decir que en el sector energía hay lugar para todos, pero opera en contrasentido. Que reconozcan sus errores y aconsejen al Presidente. Ya urge rectificar.

 

Pubicado hoy en el Periódico Reforma. Léalo en el diario aquí.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

 

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