¿Más recursos para Pemex?

23 / JUN / 2020
David Shields

¿Más recursos para Pemex?

 

El objeto de las empresas productivas del Estado, según la reforma constitucional de 2013, es “la creación de valor económico e incrementar los ingresos de la Nación, con sentido de equidad y responsabilidad social y ambiental”. El Presidente López Obrador estaría de acuerdo al menos con el propósito económico, tal vez no con la parte ambiental.

 

Siendo nacionalistas (lo somos todos, no sólo las huestes del Presidente), nos cuesta reconocer que Pemex lleva siete años incumpliendo ese mandato. Hoy día, ya no sostiene a la Nación con sus ingresos, sino que pagamos para sostener a Pemex. Sólo el respaldo implícito del Soberano a su deuda –del país, de todos los mexicanos– impide la quiebra de Pemex.

 

Es previsible que su inviabilidad económica persistirá. Pemex enfrenta un mercado adverso y muchos analistas advierten que se acerca el fin de la era de los hidrocarburos, sobre todo en los vehículos por la caída en el costo de las baterías.

 

El precio del petróleo se ha recuperado al rango de 35 a 40 dólares por barril. Pero las grandes petroleras no son rentables a ese precio, y menos Pemex con su burocracia y su elevada carga fiscal. Arriba de 40 dólares, habría algo de rentabilidad, pero abrirían la llave otros productores de crudo, incluyendo los frackers de Estados Unidos, los mercados volverían a saturarse y el precio se colapsaría de nuevo. Y recordemos que los mejores yacimientos de México, los de bajo costo, ya casi se agotaron.

 

En cuanto al gas natural, su precio cayó a un mínimo histórico de 1.38 dólares por millón de BTUs en Henry Hub la semana pasada. En algunos puntos de Estados Unidos el gas llega a tener un valor negativo, es decir, el productor paga para que se lo lleven. Lejos están los días, hace 20 años, cuando los industriales mexicanos pagaban 12 ó 14 dólares por millón de BTUs por el gas.

 

Para Pemex, un negocio centavero como el gas no tiene sentido. De hecho, lo quema a la atmósfera o lo reinyecta a los yacimientos. Por fortuna, sobran productores estadounidenses dispuestos a firmar contratos de suministro de largo plazo con empresas mexicanas. La prioridad debería ser terminar de construir tramos inconclusos de varios gasoductos, para que ese energético llegue a industrias y población en todo el país.

 

En refinación, Pemex ha tenido pérdidas elevadísimas. En el primer trimestre de este año reconoció una pérdida de 12.5 dólares por cada barril procesado. En todo el mundo, los niveles de utilización y los márgenes en las refinerías están muy castigados a raíz de la pandemia. Aun así, se insiste en construir la refinería de Dos Bocas.

 

Si acaso, Pemex podría generar utilidades aprovechando sus ventajas en logística, pero por desgracia ha optado por un contubernio con la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para vender combustibles fuera de especificación en una competencia desleal, contrario a leyes y tratados, que perjudica a los otros distribuidores de combustibles en el país. Por eso protestó la American Petroleum Institute (API) y pide el fin a las prácticas discriminatorias en ese mercado.

 

A pesar de todo eso, el gobierno federal quiere autosuficiencia en hidrocarburos a través de Pemex y proyecta otorgarle mayores recursos para la exploración y extracción de crudo y de gas, según el nuevo Programa Sectorial de Energía (Prosener). Se trata de una “estrategia prioritaria”, pero fácilmente sería tirar más dinero al mismo pozo sin fondo.

 

Ahora, si se quiere que Pemex sobreviva y no quiebre, al menos se debería realizar cambios drásticos en su gestión, enfocarse estrictamente a buscar rentabilidad y abatir sus gigantescos pasivos y pérdidas, aplicar una profunda reingeniería técnica y administrativa y coinvertir en todo con el sector privado.

 

Pero no. El gobierno de la 4T ni siquiera intenta promover ese futuro digno para Pemex. Así, lo razonable es que las voces progresistas del país exijamos que el gobierno deje de invertir más en petróleo y difiera sus megaproyectos, a fin de destinar todos los recursos posibles a combatir la emergencia sanitaria y paliar sus daños económicos.

 

Artículo publicado hoy en el Periódico Reforma. Léalo en el diario aquí.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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