¿Luz sin pleitos ni ideología?

12 / NOV / 2019
David Shields

¿Luz sin pleitos ni ideología?

Cuando conocí a Manuel Bartlett hace 20 años, simpaticé con su postura en contra del plan para privatizar la industria eléctrica. La política del Presidente Ernesto Zedillo y de su Secretario de Energía, Luis Téllez, era contraria al interés nacional. Ellos buscaban, ni más ni menos, rematar todos los activos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de manera irreflexiva al mejor (o peor) postor en cuestión de unos meses.

 

Empresas como la norteamericana Enron elaboraron planes para quedarse con toda la infraestructura crítica de transmisión y generación eléctrica del país, creando monopolios privados regionales en un contexto de casi cero regulación. Incluso infiltraron la Secretaría de Energía (Sener) y elaboraron documentos oficiales que habrían fundamentado el desmantelamiento y la venta de la CFE.

 

Hoy, mucho ha cambiado, la CFE ya no gira en torno al combustóleo y a las hidroeléctricas. Su actualidad se basa en ciclos combinados y gas, su futuro no debe excluir renovables. En el sexenio pasado se aprobó y se implementó, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios (no estaban ahí Morena ni López Obrador), una reforma mucho más moderada en su enfoque de apertura al capital privado.

 

Se cometió, sin duda, el error de descuidar y debilitar a la CFE y a Pemex al implementar esa reforma. La reestructura de la CFE, con supuestas “murallas chinas” entre subsidiarias, no resultó funcional.

 

Hoy día, Manuel Bartlett, al frente de la CFE, mantiene firme su convicción de que se debe frenar y revertir el avance del capital privado, pero su postura ya parece anacrónica. Él plantea que la electricidad, por ser un derecho humano, “no puede estar en manos de privados” y que no se debe permitir que la CFE “se privatice” y “desaparezca”, sino que la empresa estatal debe seguir dominando la generación y otros eslabones de la industria eléctrica.

 

Es loable su intención de rescatar a la CFE, que está en sincronía con la Sener de Rocío Nahle, pero eso no justifica propiciar controversias como las de los gasoductos y de los certificados de energía limpia (CELs). Quiero pensar que Bartlett se refiere a que el control del sistema eléctrico no debe estar en manos privadas. Porque plantear que todos los fierros de la industria sean propiedad del Estado (por tanto, de CFE) es dogmático e innecesario.

 

No tiene sentido, hoy día, perpetuar pugnas ideológicas con el capital privado. El sector empresarial ya no lo hace. Además, un objetivo de política social no está reñido con sinergias entre los sectores público y privado. Al contrario, es esencial buscar un equilibrio en la colaboración entre ambos, con certidumbre jurídica, para asegurar el crecimiento económico y planificar inversiones.

 

Es lamentable que la Sener haya modificado los lineamientos sobre CELs con base en argumentos poco sólidos, sin admitir un análisis de impacto regulatorio. Las empresas privadas del sector preguntan: ¿Qué viene ahora? ¿Qué otros derechos querrán atropellar? ¿Querrán revocar o cambiar leyes? ¿Querrán acabar con el mercado eléctrico? ¿Cómo trabajar con este gobierno?

 

Y es grave destruir de facto, en forma autoritaria y sin consulta pública, una política de Estado, plasmada ante la comunidad internacional en el Acuerdo de París, que representa la aspiración legítima del Gobierno y del pueblo de México a participar en los esfuerzos globales contra la emergencia climática en el planeta.

 

Sin duda, se requieren cambios en la industria eléctrica, pero ¿por qué no hacerlo sobre la base de diálogo, concertación y definición de reglas claras, y no a raíz de hechos consumados? Falta concretar una sana colaboración entre la CFE y los particulares, que podría tener como objetivo consolidar la estructura de 54 por ciento público-46 por ciento privado que han esbozado el Presidente López Obrador y el sector empresarial.

 

No se logrará un mejor futuro reeditando pleitos del pasado. El país necesita certidumbre y confianza, ya sin ideologías privatizadoras ni estatizantes. Es lo razonable, ¿no cree, Don Manuel?

 

Lea el artículo en el Periódico Reforma aquí.

*Analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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