La energía en tiempos de virus

31 / MAR / 2020
David Shields

La energía en tiempos de virus

David Shields

 

Para Ripley: en medio de una pandemia, con la mezcla mexicana en 10 dólares por barril, con devaluación y la relación gobierno-empresarios en su punto más bajo, los voceros oficiales dicen que todavía se dará a conocer, en fecha próxima, el Plan de Infraestructura Energética en el contexto de acciones emergentes de activación económica.

¿Tendría sentido y utilidad hacerlo en medio de una crisis sanitaria? ¿Habrá interés, cuando hay un parón de actividades económicas? El plan, según Alfonso Romo, jefe de la Presidencia, ayudaría a recuperar la confianza de los inversionistas y crearía empleos, pero seguiría la línea que marca el Presidente López Obrador.

Se vale buscar una fórmula para atenuar el golpe económico que produce el coronavirus, pero Romo está muy equivocado en el último punto. López Obrador mantiene tercos prejuicios en contra de la energía privada y la energía renovable. Su actitud destruye confianza, ahuyenta inversiones y cancela, en los hechos, las reformas en energía.

Así lo dijo Standard & Poor’s: la baja en la calificación de México, Pemex y CFE “refleja el riesgo de que un reciente cambio en las políticas públicas dirigido a reducir la participación de la iniciativa privada en el sector energético (…) podría aumentar los pasivos contingentes del soberano y disminuir el crecimiento económico”.

Sin embargo, el sector privado está ávido y necesitado de trabajar. Se supone que el objetivo del Plan de Infraestructura sería destrabar la inversión privada en energía. Pero no será así si ofrece sólo la opción de los contratos de extracción de Pemex, que no son nada atractivos por tratarse de contratos de servicios y por los precios del petróleo. Además, ¿quién querrá contratar con Pemex, si Pemex no paga? Hoy por hoy, la producción y la refinación en Pemex son inviables por el precio del petróleo. En el corto plazo al menos, el apoyo del sector privado tendría que ser en la logística, importación, transporte y almacenamiento de combustibles.

Y no se destrabará la inversión privada en electricidad, si se plantea sólo un listado de obras estratégicas para CFE en generación, a ser construidas por particulares. Hoy más que nunca, es inviable que la CFE quiera dominar todos los segmentos de la industria, usando recursos propios para ello. Más bien, debería enfocarse a la transmisión, distribución y venta de energía, que son buenas fuentes de ingresos, y no pensar en construir ciclos combinados con dinero que no tiene. Esto se puede dejar al sector privado.

La demanda de energía caerá por la recesión económica, por lo que la CFE no necesita construir plantas con tanta urgencia y podrá enfocarse a asegurar generación y transmisión en regiones críticas, como Baja California y Yucatán, donde sí se prevé crecimiento económico y demográfico.

El sector eléctrico debería ser un detonante de inversión privada, que permita al gobierno destinar su escaso presupuesto a la salud, seguridad y servicios públicos. En ese contexto, se debería reactivar las subastas eléctricas, para que el sector privado construya parques de energía renovable que vendan energía al mercado eléctrico. Quedaron listos muchos proyectos para una cuarta subasta.

Frente a una recesión severa, lo responsable sería recortar la inversión pública en proyectos multianuales como Dos Bocas y dejar la vía libre para que el sector privado invierta y opere en todos los segmentos de la industria energética. Igualmente, Pemex deberá ajustarse a lo estrictamente rentable, desechando la idea de AMLO de que la refinación deja utilidades, aunque el precio del crudo esté colapsado.

En tiempos de virus y recesión se vislumbra un escenario crítico en toda la industria energética. Hay que privilegiar la inversión privada, brindar condiciones crediticias excepcionales y apoyos fiscales urgentes para las empresas del sector y retomar las asociaciones con Pemex. Si no, no vamos a ningún lado. Si el gobierno, sobre todo el Presidente, no cambia sus ideas, será un sexenio perdido en materia energética.

Analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

Publicado hoy en Reforma. Léalo en el periódico en esta liga


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