Ideología es discordia

26 / MAY / 2020
David Shields

Ideología es discordia

 

 

Lamentablemente, la política, la polémica y la confrontación han vuelto a la industria eléctrica. El Presidente López Obrador dice que los privados “se estaban conspirando para destruir a la CFE, hay constancia de ello”. Su gobierno responde con el Acuerdo de Confiabilidad, que, al cambiar el método de despacho de las centrales eléctricas, dará prioridad a la operación de las plantas de CFE y podrá negar la de las plantas privadas.

 

¿Constancia de ello? Ciertamente, las ideologías extremas no son nuevas. En el 2000, último año del gobierno de Ernesto Zedillo, el entonces Secretario de Energía Luis Téllez –el némesis de Manuel Bartlett– se propuso poner la CFE a la venta. Pero la privatización eléctrica de Zedillo y Téllez no prosperó porque fue inconstitucional, basada en propósitos ocultos y un desaseo jurídico, y fue motivado ideológicamente, radical e inaceptable para los mexicanos.

 

Ahora, veinte años después, este presunto intento de sigilosa renacionalización, implícita en el Acuerdo de Confiabilidad, podría fracasar por esas mismas razones. Aun teniendo mayoría en el Congreso, el gobierno de AMLO prefiere no legislar y evita la consulta pública, porque sabe que el país no está para expropiaciones.

 

También ha habido grandes aciertos en el sector eléctrico en los últimos 20 años. La gestión de 13 años de Alfredo Elías Ayub al frente de la CFE fortaleció a esa empresa pública y supo atraer grandes inversiones en plantas de generación privadas en apoyo a las tareas de CFE. Dinero que el gobierno no tenía. Y logró la hazaña de gasificar la mayor parte del parque de generación térmica de la CFE, reduciendo sustancialmente el uso de combustóleo.

 

Luego, la Reforma Energética brindó un modelo moderno y transparente, con la CFE cumpliendo aún un papel rector en los hechos. Diversificó opciones para el sector privado, impulsando energías renovables a través de subastas, en atención a exigencias ambientales. Faltó tiempo para consolidar la Reforma, pero llegamos al año 2020 con las empresas privadas capaces de aportar casi la mitad de la generación a nivel nacional bajo diversos esquemas.

 

Hoy, vuelve el extremismo ideológico. La justificación del proceder oficial, según Rocío Nahle, es que se debe poner orden (o sea, reconstituir el monopolio público) y que la energía es un servicio (que debe ofrecer el sector público) y no un negocio (para el sector privado). Pero el capital privado y las energías renovables no implican desorden –de hecho, es falso el argumento de que haya incompatibilidad de las renovables con el sistema eléctrico, eso ya se estudió bien– y la energía eléctrica siempre debe ser servicio y negocio a la vez, sin importar que esté a cargo de una empresa pública o una privada.

 

Hay desaseo jurídico en el Acuerdo de Confiabilidad. Así como sucedió con el intento de privatizar la electricidad en tiempos de Zedillo, quienes hoy presuntamente buscan reestatizar la industria por la puerta de atrás niegan que estén violando la Constitución y las leyes. Pero éstas avalan y garantizan la participación privada en generación eléctrica, así como un medio ambiente sano y el cumplimiento de tratados y compromisos internacionales.

 

López Obrador piensa erróneamente que la generación eléctrica cae dentro del ámbito de la planificación del desarrollo nacional que ejerce el Estado. Pero el artículo 25 Constitucional se modificó y ya no incluye la generación como área estratégica a cargo del Estado.

 

Después de muchos años de inversiones y trabajo productivo, el revanchismo ideológico ya no se vale. Si hay anomalías o si se requieren mejoras operativas o contractuales, seamos maduros y privilegiemos la conciliación y la negociación, sin pleitos, sin discordia.

 

Con pragmatismo, inteligencia y trabajo se ha sacado adelante a la CFE como una gran empresa, apoyada en una pujante participación privada. Deberíamos valorarlo y no echarlo a perder. La CFE tiene muchas tablas para defender su misión y su espacio históricos. Hoy, la industria eléctrica nacional es robusta y diversa. La complementación entre los sectores público y privado es su mayor fortaleza.

 

Publicado hoy en el periódico Reforma. Léalo en el diario aquí.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

 

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