Desaliento en el sector energético

19 / FEB / 2019
David Shields


Desaliento en el sector energético

Un profundo desaliento se ha arraigado en la industria energética nacional. Se palpa en cualquier reunión de empresarios, de analistas, de financieros. Casi a diario escuchamos el rencor ideológico, el tono antagónico de López Obrador, acusaciones, difamaciones, el rechazo a rondas, subastas y reguladores. Pemex y México están al borde de perder su grado de inversión. El resultado neto es la incertidumbre y la desconfianza.

 

El Presidente y su equipo van armando un "compló" contra ciertos intereses, creando su propia tormenta perfecta autoinfligida, con riesgos para el abasto y la inversión. No escuchan consejos bien intencionados, hay un cortocircuito con las calificadoras y ahora quieren “ir quitando” a los reguladores. Éste último es el peor mensaje para los inversionistas, porque la seguridad jurídica para el capital privado pasa por los reguladores. López Obrador “quiere reconciliación, no confrontación” en todos los ámbitos de la vida nacional, menos que en el sector energía. El estadista conciliador que hoy requiere el País, está ausente.

 

En sus análisis de la solvencia financiera de Pemex, los bancos y las calificadoras ya no cuestionan sólo si las inversiones son suficientes para frenar la caída de la producción y de las reservas probadas de hidrocarburos. Cada vez más, su rechazo es al modelo, al plan de negocios de Pemex, e implícitamente, a los planes energéticos del gobierno.

 

Los inversionistas y acreedores están decepcionados. Hay palabras duras y crudas, rayando incluso en la imprudencia por parte de J.P. Morgan. Pero la verdad es igual de cruda: los inversionistas ya no quieren mirar a México. En nuestro hemisferio, buscarán las oportunidades futuras del negocio petrolero en Estados Unidos, en Brasil, en Colombia y, si prevalece Juan Guaidó, agréguele Venezuela. Mientras tanto, México y Pemex, al congelador, porque el gobierno congeló las opciones.

 

López Obrador tiene razón al culpar a los gobiernos anteriores de la situación en Pemex. En particular, el gobierno de Peña Nieto. Todos aplaudimos el combate al huachicoleo, pero ¿por qué no lleva ante la justicia a quienes realmente saquearon a Pemex? Es curioso que actúe legalmente contra los reguladores y no contra funcionarios o ex funcionarios de Pemex, donde presumiblemente hubo desfalcos mayores.

 

El Presidente se dice convencido de que, si se elimina la corrupción, Pemex será de nuevo una historia de éxito. No será tan sencillo. Las reservas probadas han disminuido, no hay dinero para exploración y mucho dependerá de los precios del petróleo, factor que, por cierto, fue la clave para entender el deterioro de Pemex y en las limitaciones de la Reforma Energética en los últimos años.

 

Ahora, López Obrador pretende tomar el control de la petrolera mediante cambios a la Ley de Petróleos Mexicanos para dar poder y autonomía al Director General. Si esto ocurre, colocará otro clavo en el ataúd del grado de inversión de Pemex y del País, a cambio de nada. Empoderar a una sola persona en Pemex va contra toda lógica, amén de las buenas prácticas corporativas. Además, es innecesario ese cambio legal, porque AMLO y su Director General ya cuentan con mayoría en el consejo para cualquier decisión que quieran tomar.

 

Pemex requiere un golpe de timón, fuerte e inmediato, que cambie su rumbo para bien en todos los aspectos, en su visión y filosofía, en su administración, en sus operaciones, en el ámbito laboral y sindical. Pero ahora, si se congela la apertura, ¿cuáles serán los mecanismos para hacer asociaciones estratégicas y para que socios privados traigan capital y tecnología? Por sus problemas de deuda y financiamiento, parecería inevitable asociar a Pemex con capital privado y asegurar que las alianzas funcionen.

 

Por lo pronto, la economía nacional comienza una tendencia de desaceleración, que puede desembocar en recesión, desempleo y presiones fiscales y sociales. De ahí que es prudente crear condiciones que favorezcan la inversión en Pemex, apoyando sus finanzas y salvando su grado de inversión, si aún no es demasiado tarde.

 

(Artículo publicado hoy en el Periódico Reforma).

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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