Cortocircuito

16 / FEB / 2021
David Shields

Cortocircuito

El tema esencial no es la confiabilidad eléctrica ni la seguridad energética del país ni la salud financiera de la CFE. Tampoco es el medio ambiente o el precio de la luz. El asunto central de la reforma propuesta por el Presidente López Obrador es: ¿se seguirá permitiendo la inversión privada en la industria eléctrica mexicana? La respuesta de AMLO y de Manuel Bartlett es contundente: NO. Los privados son adversarios, alentados por gobiernos neoliberales traidores, dicen. Entonces, NO.

 

Es cierto, como dice AMLO, que quisieron desaparecer a la CFE. Sucedió una vez, al final del sexenio de Ernesto Zedillo. Se planteó vender toda la CFE en un año, entregando, casi regalando, plantas generadoras y líneas de transmisión a compañías como Enron, la más corrupta de la época.

 

La CFE sobrevivió a ese embate, pero quedó el encono y el resentimiento entre muchos de sus orgullosos funcionarios y técnicos. En la arena política, Bartlett se erigió como el campeón de esos opositores a la privatización.

 

Con Fox y Calderón, llegó una etapa mucho mejor para la CFE, que se apoyó en el sector privado para financiar y ampliar su infraestructura. Hubo un auge de ciclos combinados, que fortalecieron el parque de generación y limpiaron emisiones. La “empresa de clase mundial” y la iniciativa privada trabajaron de la mano.

 

Pero ese modelo funcional no les gustó a Bartlett y a su grupo de inconformes, para quienes cualquier centavo de capital privado en el sector es una aberración. Tampoco les pareció, en un principio, que Calderón haya extinguido Luz y Fuerza del Centro, que siempre fue una corrupta anomalía en el sector.

 

La Reforma Energética de Peña Nieto sentó las bases para una convivencia moderna entre empresas estatales y privadas, con base en un consenso amplio en el Congreso y siguiendo las buenas prácticas mundiales. La CFE siguió fortaleciéndose, con óptimas ventajas por la creación de CFEnergía, una mejor red de ductos y exclusividad en transmisión y distribución. La CFE sería robusta ante emergencias, si pudiera contar con acceso a gas de origen nacional.

 

Con el triunfo de López Obrador en 2018, Bartlett y su grupo entran en escena y se apoderan de la CFE. De inmediato empiezan los conflictos con los inversionistas y ahora surge una iniciativa de reforma eléctrica que pretende el regreso a un monopolio de facto.

 

Se trata de una revancha ideológica y política. Pagarán los inversionistas de hoy por los agravios del pasado. Se está gestando un conflicto que podría trabar la industria energética del país durante años. No sólo sería un sexenio perdido en electricidad, sino que el costo de los litigios y los arbitrajes sería un duro golpe para las finanzas públicas.

 

Pero desde la peculiar óptica de la 4T, López Obrador y Bartlett se ubicarían en la historia como defensores de la Patria, al lado de Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos. Alcanzarían su sueño de ser, como Morelos, Juárez y Madero, héroes nacionalistas y protagonistas de una nueva transformación al rescatar a la CFE frente a la amenaza extranjera.

 

Pero hay un detalle. Cárdenas y López Mateos, al nacionalizar petróleo y electricidad, respondieron a exigencias de progreso y a retos específicos de su tiempo. Lo mismo hicieron Salinas de Gortari, al negociar el TLCAN, y Peña Nieto, al promover la Reforma Energética. Pero, ¿López Obrador y Bartlett han interpretado bien las exigencias de nuestro tiempo y del país hoy en materia eléctrica? Su intento de expropiación parece innecesario, basado en un análisis técnico parcial e incorrecto, un retroceso más que una aspiración de modernidad.

 

Renacionalizar la industria eléctrica no encaja fácilmente en el ideario del México del Siglo XXI. ¿Cómo juzgarán las futuras generaciones de mexicanos esta nueva iniciativa eléctrica y a sus promotores? ¿Deveras colocarán a AMLO y Bartlett al lado de los héroes? ¿O los verán como adversarios y traidores que frenan la modernización energética de México?

 

Artículo publicado en el periódico Reforma. Léalo en el periódico en esta liga.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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