Autos, buques y refinerías

30 / ABR / 2019
David Shields


Autos, buques y refinerías

Las refinerías de petróleo –y el petróleo mismo— acaban de recibir una pésima noticia. Dentro de sólo tres años el auto eléctrico igualará el precio del coche a gasolina, según un nuevo análisis publicado por Bloomberg New Energy Finance (BNEF). Así se va adelantando la fecha fatídica en que el transporte eléctrico desplazará a los motores de combustión interna.

 

Esta respetada fuente había pronosticado que la paridad de precios entre los dos tipos de autos llegaría hacia fines de la próxima década, pero ahora señala que las baterías se están abaratando a tal ritmo que ya en el año 2022 representarán sólo el 20 por ciento del costo de un auto eléctrico, en vez del 50 por ciento hace poco tiempo.

 

Los autos eléctricos tienen muchas ventajas comparativas: aceleración más rápida, bajos costos de mantenimiento, cero emisiones, menor costo de la energía que utilizan. Pero el factor que ha frenado el despegue del auto eléctrico a gran escala ha sido su precio de fabricación y venta. Con baterías cada día más económicas, esto cambiará pronto. Y también se prevé un auge de vehículos a gas natural, que es económico, limpio y abundante.

 

Hay otra mala noticia para las refinerías. Serán impactadas el año próximo por la entrada en vigor de la regulación IMO2020, que prohibirá el uso de fuel oil de alto contenido de azufre en las flotas marítimas a nivel global. Esto cancelará una opción de venta de combustóleo que ha sido vital para Pemex, cuyas refinerías no pueden convertir residuos del crudo pesado en los gasóleos ligeros que serán obligatorios en la industria naval mundial. De ahí la pregunta: ¿qué hará Pemex con el combustóleo que producirá masivamente en los procesos de sus seis refinerías a partir del 2020 y también más adelante en su nueva refinería de Dos Bocas, Tabasco?

 

Uno de los aspectos insólitos de la refinería que proyecta Pemex en Dos Bocas es la decisión de procesar ahí crudo pesado y no crudo ligero. No se sabe cuál de esos tipos de crudo prevalecerá en el sureste de México dentro de 10 ó 20 años cuando opere la refinería de Dos Bocas. Para entonces, es muy factible que ya hayan terminado de agotarse Cantarell y Ku-Maloob-Zaap, que han sido los dos grandes yacimientos de crudo pesado, y que luego predominen los crudos ligeros de otros yacimientos marinos y terrestres del sureste. Sin duda, sería mucho más económico construir una refinería para procesar ligeros y ofrecería mayor rentabilidad que una para procesar pesados.

 

¿Cuánto tiempo se requeriría para construir una nueva refinería en Dos Bocas? La respuesta puede ser tres años, o seis años, o hasta más tiempo, dependiendo de su tamaño y la complejidad de sus procesos. La crítica al proyecto ha sido que no es realista pretender construir una refinería de gran complejidad en sólo tres años.

 

En realidad, las refinerías más grandes, competitivas y exitosas del mundo son antiguas y nunca se han terminado de construir. Esas refinerías –por ejemplo, las de la Costa del Golfo estadounidense o las de Singapúr, Corea y Arabia– viven procesos intensos de actualización continua y de ampliación desde hace décadas, ajustándose constantemente a nuevos requerimientos en el mercado de combustibles.

 

Las seis refinerías de Pemex ya perdieron en esta carrera tiempo atrás por rezagos tecnológicos y de inversión, por lo que el reto debería ser tratar de rescatar los procesos que todavía son rentables, en vez de construir desde cero una refinería con dudoso sustento técnico y económico. Se percibe que existe un consenso en el país a favor de rehabilitar las seis refinerías de Pemex hasta donde sea viable hacerlo, pero no para hacer una nueva refinería.

 

Si la refinería de Dos Bocas se conceptualiza para procesar crudo pesado, nacerá obsoleta por la tendencia global hacia el uso de energías y combustibles más limpios. ¿Acaso no lo saben los cuatro consorcios que supuestamente compiten para gerenciar este proyecto? Eso, amén de que genera desconfianza que pone en riesgo el grado de inversión de Pemex.

 

 

Artículo publicado hoy en el periódico Reforma.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

 

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