Así se licitará la nueva refinería

13 / NOV / 2018
David Shields

Así se licitará la nueva refinería

Lea el artículo aquí en el Periódico Reforma.

 

La construcción de una nueva refinería en Paraíso, Tabasco, marcará la pauta en temas de legalidad y combate a la corrupción en la obra pública de la futura administración federal. Más allá de la amplísima polémica sobre la idoneidad técnica y económica de dicha obra, la lupa estará puesta sobre la forma en que se adjudiquen los contratos y a quiénes.

 

Está claro que no se pretende aplicar la Ley de Petróleos Mexicanos y su reglamento, ni tampoco la ley federal relativa a obra pública. La razón es que una licitación apegada a esas leyes tardaría varios meses y dificultaría cumplir la instrucción del Presidente electo López Obrador de que las obras deben iniciar a principios del 2019 y quedar terminadas en tres o cuatro años.

 

La intención es firmar convenios entre la Federación, léase Pemex, y el gobierno de Tabasco –previstos en la reciente reforma a la ley de obras públicas estatal– que permitan a éste asignar contratos mediante “licitaciones abreviadas” o adjudicaciones directas bajo la vigilancia de un Consejo de Obra Pública, conformado por “ciudadanos”, a fin de agilizar y simplificar procesos.

 

La refinería de Jamnagar, India, es el modelo para el proyecto en Tabasco. Cuando se construyó esa planta hace una década, el método de adjudicación de contratos era invitar a “empresas serias” –ya que no se contemplaba una evaluación técnica a detalle– y sentarlas en cuartos diferentes para que los responsables del concurso pudieran dialogar con cada una por separado.

 

Después de conocer y recibir las posturas de cada empresa, se realizó una negociación presencial con cada una para tratar de mejorar sus condiciones y precios. Al final, con toda la información recabada, los responsables decidieron cuál fue la mejor propuesta y declaró al consorcio ganador. Así, la “licitación” se resolvió en cuestión de horas.

 

Se prevé que se intentará algo similar, dentro de un mes, para cada contrato de la nueva refinería, a pesar de que este proceder es ajeno a las leyes y normas de contratación pública federales e implica un nivel de discrecionalidad que despertará desconfianza y suspicacias. Se pretende contrarrestar esa percepción mediante la participación del Consejo de Obra Pública, que daría legitimidad “ciudadana” al proceso.

 

Aun suponiendo que no haya arreglos previos con las empresas interesadas, la credibilidad frente a la opinión pública tendrá que ver con quiénes integran el Consejo de Obra Pública. Si el Consejo está integrado a modo, algunos sectores lo verán como una farsa al estilo de la consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto capitalino. ¿Se aplicará el punto 45 de los 50 lineamientos de combate a la corrupción y de austeridad republicana de AMLO, que señala que en toda obra pública habrá licitación y participación no sólo de ciudadanos, sino también de observadores de las Naciones Unidas?

 

A López Obrador le urge sacar adelante su proyecto. Pero la legalidad importa, si bien las leyes y la normatividad a veces incomodan. Por lo mismo, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) ya dijo que promoverá una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia relativa a los cambios a la ley de obras en Tabasco. En todo caso, el gobierno de López Obrador deberá cuidar las formas, ya que el éxito y la autoridad moral de su Cuarta Transformación radicarán en combatir la corrupción dentro de la legalidad.

 

GASOLINAS – LA OPORTUNIDAD DORADA. No sé si AMLO y sus asesores ya se dieron cuenta, pero la gran oportunidad para bajar el precio de la gasolina y complacer a la ciudadanía no será dentro de cuatro años, cuando opere esa refinería. Más bien, es ahora, porque ya cayeron los petroprecios en el mercado global. El mercado dicta que ahora en diciembre es cuando una baja de, digamos, 5 por ciento se podría lograr con un ajuste a la fórmula del IEPS y con un impacto manejable en las finanzas públicas. No le vaya a pasar como a Peña Nieto que desaprovechó la caída de los precios y luego, cuando subieron, tuvo que aplicar un gasolinazo.

 

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com.mx