Fracking y el rescate petrolero de AMLO

16 / OCT / 2018
Especialistas



Fracking y el rescate petrolero de AMLO

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Hace 38 años, el presidente José López Portillo convocó a los mexicanos a “administrar la abundancia”, a raíz del descubrimiento del yacimiento supergigante de Cantarell. Pero no lo supimos hacer. Los políticos la malgastaron, la malversaron, la malrepartieron, la robaron… y Cantarell se agotó y hoy tenemos a 56 millones de mexicanos en situación de pobreza.

En cambio, Noruega, un país con un perfil petrolero afín al nuestro en cuanto a producción histórica y auge y declive de sus yacimientos, sí lo supo hacer. Canalizó los ingresos petroleros a un fondo soberano que hoy garantiza la prosperidad de sus futuras generaciones. Además, hoy día visualiza un futuro sin petróleo, con energías limpias, en su territorio.

¿México tendrá una segunda oportunidad? Hace unos días, el ex presidente Vicente Fox convocó a Andrés Manuel López Obrador a permitir el uso de fracking para producir gas y petróleo. “Ahí está nuestro nuevo Cantarell. Así vamos a resolver la pobreza en México de una vez por todas”, dijo.

¿Esto es cierto? Teórica y técnicamente sí. Las reservas de aceite en yacimientos no convencionales, accesibles sólo por fracking, son de 17 mil millones de barriles de aceite ligero de alto valor y equivalen a toda la producción acumulada por Cantarell en su historia. Además, hay otro Cantarell de gas: 90 trillones de pies cúbicos de reservas, que cubrirían toda la demanda actual de gas, más otro 40 por ciento, durante 25 años, dándonos total independencia energética al sustituir importaciones.

Pero, si no hicimos bien la tarea la primera vez, ¿por qué pensar que la haríamos bien en una segunda oportunidad? Lo más seguro es que no la haríamos bien, sobre todo si se deja el gran negocio del fracking en manos de un ex presidente o de ex directores de Pemex.

Este domingo, López Obrador, emulando a Lázaro Cárdenas, convocó a los mexicanos a “rescatar la industria petrolera”, producir más petróleo –pero sólo en el sureste, dice–, procesarlo en el país y recuperar la seguridad energética.

Pero está mal informado. Los mejores técnicos petroleros saben que su promesa de crecer la producción no se logrará sólo en las cuencas del sureste, donde los yacimientos y las reservas están muy disminuidos. El potencial petrolero del norte del país, accesible por medio de fracking, es mucho mayor. En todo caso, ¿por qué no impulsar la producción en ambas regiones?

Dice López Obrador que quiere prohibir el fracking por razones ambientales y de costos. Pero los impactos ambientales se pueden controlar y prevenir en cualquier tipo de pozo petrolero mediante una estricta regulación y mejores prácticas. Y la experiencia en Estados Unidos demuestra que el fracking es muy competitivo en costos. Precisamente por eso, ese país pudo duplicar su producción en 6 años, relegando las actividades de petróleo convencional.

Pero si se prohíbe el fracking, el primer perjudicado será Pemex, que tendría que cancelar su alianza con Lewis Energy para un gran proyecto de fracking en Coahuila, que es un contrato por 600 millones de dólares. También frenará al Instituto Mexicano del Petróleo, que ha invertido en varios desarrollos.

Ahora, si los contratos petroleros para compañías privadas no es la opción preferida, entonces que sea Pemex el impulsor del fracking en México, eligiendo a los mejores socios tecnológicos. Su alianza con Lewis sería el ejemplo a seguir. Y la empresa nacional asumiría el deber de cuidar el ambiente y asegurar que no haya un uso indebido o contaminación del agua. Aparte, AMLO debe definir con más precisión cuál es su política de energías limpias.

¿Hay otra manera realista de salvar a Pemex? La rectoría de Pemex sería precisamente lo que puede garantizar, mediante estrictos controles fiscales, que los ingresos obtenidos de este doble Cantarell en el norte del país se destinen íntegramente a la erradicación de la pobreza en todo el país. Claro, AMLO tendría que rectificar y permitir el fracking. Pero, ¿rectificar no es propio de un buen presidente?

David Shields es analista de la industria energética mexicana. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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