Difícil perspectiva energética

10 / SEP / 2018
Editoriales

Difícil perspectiva energética

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador hereda una crisis en el sector energía, que es atribuible a los pobres resultados y al deterioro financiero de las empresas estatales Pemex y CFE y también al avance aún incipiente de los contratos de la Reforma Energética, que darán frutos en el mediano y largo plazos.

La política energética de AMLO tiene tres ejes: el fortalecimiento de Pemex y CFE, la rehabilitación de refinerías y la construcción de al menos una nueva, y la reactivación de la producción petrolera. Se pretende canalizar recursos adicionales a esas prioridades, sin que quede claro cómo, cuándo y cuánto, pero se sabe que no hay mucho dinero en las arcas y hay muchas prioridades de gasto. Habrá que concretar mecanismos que permitan complementar los escasos recursos presupuestales con inversión privada, pero el nuevo equipo energético de AMLO parece reacio a promover asociaciones con privados.

Elevar la producción petrolera en Pemex –también esencial para las refinerías– sólo parece viable en caso de realizar un programa masivo de exploración, el cual no se ha logrado por falta de dinero. Es una tarea que, más bien, corresponde a las nuevas operadoras que ejercen los contratos de la Reforma. Hoy día, con las reservas petroleras probadas en mínimos históricos y con la gran mayoría de los yacimientos en declinación, será poco factible aumentar la producción, incluso con más dinero.

A su vez, un repunte de la refinación en Pemex no parece ser realista por la obsolescencia de las plantas, la carga fiscal y el sindicato. En vez de impulsar refinerías modulares privadas, se promueve una nueva mega refinería en Dos Bocas, Tabasco, a pesar de muchas dudas sobre los tiempos, los costos, la ubicación y la logística. En electricidad, se tiene un margen de reserva escaso, de apenas 3 ó 4 por ciento, por lo que el desafío tendría que ser robustecer todos los eslabones del sistema eléctrico. Esto no se logrará si se opta por desterrar a los productores independientes de energía (IPPs) –el planteamiento histórico de Manuel Bartlett– ni tampoco si se opta por condonar adeudos y fomentar el no pago.

La Reforma Energética ha creado mecanismos jurídicos que deben ser atractivos para nuevos inversionistas dispuestos a comprometerse con México en el largo plazo. Pero hay señales claras, en el equipo energético de AMLO y en las filas de Morena en el Congreso, de que esa Reforma quedará trunca, será frenada antes de que se consoliden sus beneficios y hasta habrá contrarreforma. Los funcionarios propuestos en el equipo energético de AMLO tienen perfiles y posiciones poco apropiados para atender la complejidad técnica de sus tareas, sobre todo, si se trata de operar mecanismos de mercado y de competencia.

En síntesis, pese al optimismo que genera el cambio de gobierno, no se puede descartar un mayor deterioro en el sector energía, situación que contrasta con las buenas intenciones expresadas.

David Shields.

site stats