La industria eólica es competitiva y prevé triplicar capacidad 

La industria eólica es competitiva y prevé triplicar capacidad

05 / MAR / 2018
Electricidad

Evacuar la energía producida requiere una red de transmisión más robusta que permita los intercambios de flujo de energía entre regiones, señala Leopoldo Rodríguez Olivé, Presidente de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), en entrevista.

 

La industria eólica es competitiva y prevé triplicar capacidad

¿Cómo estamos en generación eólica en el país?

México cerró 2017 con poco más de 4 mil MW de capacidad eólica instalada y ocupa el lugar número 18 mundial en energía eólica.

¿Cuál es la perspectiva que tiene la AMDEE para la energía eólica en los próximos años?

Muy positiva, porque las recientes subastas han generado un fuerte impacto. Van tres subastas que asignaron capacidad instalada nueva en proyectos que esencialmente son eólicos y solares. Entre los ganadores también hay un geotérmico, el aprovechamiento de un hidroeléctrico y un ciclo combinado.

Hay casi 9 mil millones de dólares en inversión concretada en las subastas.

Todo esto es muy alentador, porque tan sólo en eólicos esperamos que, entre este año y los que vienen, como resultado de estas subastas se incorporen más de 2,100 MW de nueva capacidad. No es poca cosa.

En un panorama más amplio, esperamos que entre estos proyectos y otros que ya están en proceso avanzado, para 2022 la capacidad instalada actual se pueda triplicar y llegar a más de 12 mil MW.

Pero las subastas tuvieron más participación solar que eólica.

A muchos asustó que hubiera una presencia tan sorprendente de la energía solar en las subastas. Pero hay que medir las cosas, la participación solar fue muy grande, incluye algunos proyectos que no sabemos si se van a materializar. Pero vemos con buenos ojos que se dé el desarrollo solar. Además, el perfil de generación solar es complementario al eólico, es decir, en muchas regiones del país el hecho de que haya generación solar en el día ayuda a que se genere en hora de irradiación, pero hacia la tarde en que deja de haber sol es cuando entra la generación eólica.

¿Hay suficientes incentivos para invertir en energía eólica en el país, dentro y fuera de las subastas?

En México nunca ha habido ni habrá subsidios para las energías renovables. El tema es que por sí misma ya son tecnologías muy competitivas en precio. Lo hemos visto en estas últimas subastas, el precio al que han ganado las mejores ofertas ha sido mejor que el de las tecnologías convencionales, tanto en la eólica como en la solar. Incluso se ha vuelto tan feroz la competencia que a veces hay quien se asusta con los precios tan bajos con los que hay que competir.

Sin embargo, el mecanismo de subastas es por sí mismo un incentivo para participar porque ofrece la certidumbre de contratos de largo plazo: 15 años en energía y 20 años en Certificados de Energía Limpia (CELs). Es un incentivo, pero la verdad es que el precio integrado ya es tan competitivo que ya no son indispensables esos contratos para que se realicen los proyectos renovables, aunque los CELs sí son un mecanismo que sirve para que cumplan con su obligación de apoyar a las energías limpias aquellos que no consuman directamente este tipo de energías.

Ahora, por el lado de los contratos privados llamados “contratos de cobertura bilaterales” aún falta certidumbre en el tema de las tarifas de suministro básico para que sean suficientemente atractivos. Esto es importante porque los consumidores pueden tomar la decisión de cambiarse a un nuevo contrato dentro del nuevo mercado de corto, mediano o largo plazo, pero al no tener una referencia con la cual comparar, les cuesta trabajo tomar decisiones. Esto no impide que grandes consorcios, como mineros, cementeros, acereros, automotrices o de alimentos, entre otros, que tienen grupos de energía que estudian estos temas, ya pueden darse una idea de a qué precios pueden aspirar. Con base en esa estimación, se pueden detonar nuevos proyectos de diferentes tecnologías, y por supuesto también eólicos. Pero considero que el mercado de contratos bilaterales no va a despegar hasta que no tengamos estables las tarifas de suministro básico.

¿Cómo promover los contratos bilaterales en la actual coyuntura de precios?

Cuando se establecen contratos entre empresas, los precios tan bajos que se han dado en las subastas llevan a que los consumidores digan: “yo quiero ese precio en mi contrato”. Pero no se puede ofrecérselos, porque implica asumir una serie de condiciones difíciles de reproducir en un contrato bilateral. Esto complica las negociaciones porque hay que explicar a un consumidor que no está muy metido en los temas de energía las razones por las cuales no se puede llegar a esos mismos precios.

Hay que explicarle que la certidumbre de contratos de muy largo plazo, donde se tiene acceso a financiamiento en condiciones muy particulares y en donde se asumen riesgos también de muy largo plazo, es lo que permite llegar a esos precios tan bajos. Eso no es fácil de reproducir en un contrato privado. Sin embargo, hoy se puede llegar a precios que hace dos años ni soñabas, muy buenos precios, mucho mejores que los que podrías obtener antes.

¿Los CELs son mecanismos para apoyar proyectos?

El mecanismo de los CELs se creó pensando que todavía les faltaba un empujoncito a las energías limpias para poder participar en el mercado. La realidad ha demostrado que el precio que pueden ofrecer las renovables con todo y CELs es mejor que el de las tecnologías convencionales. Ahí se podría decir que estrictamente no se necesitarían los CELs para que se realizaran los proyectos.

Ahora, ¿por qué es útil este mecanismo de cualquier manera?

La Ley de la Industria Eléctrica determina que todo usuario debe tomar parte de su energía de fuentes limpias o pagar por ella. De alguna forma la Ley nos obliga a todos a contribuir a que se aprovechen las energías limpias.

¿Los proyectos eólicos son bancables?

Definitivamente lo son. Como lo señalaba el Secretario de Energía, México se ha vuelto el sexto país de mayor atracción de capitales en el sector energético precisamente porque hay un marco regulatorio estable y una perspectiva de crecimiento. En el caso eólico, el que haya este flujo de proyectos da certidumbre. Hay contrapartes que toman la energía, ya sea el gobierno a través de la CFE en las subastas, o a través de los contratos bilaterales con consumidores muy sólidos.

Entonces, que un proyecto sea bancable depende de su solidez, de quién consume y de quién desarrolla. Están participando desarrolladores y consumidores muy serios. Estamos viendo proyectos bancables con mecanismos de financiamiento cada vez más creativos. Al principio, veíamos solo la participación de la banca de desarrollo, ahora ya vemos mucha más activa a la banca comercial privada. Esto es un muy buen signo de que hay interés y de que los proyectos se ven bien.

¿Tenemos más proyectos con capital nacional o internacional? ¿Y cómo podemos incentivar a la industria nacional?

En un proyecto interactúan muchas partes, está el que lo desarrolla, el que lo construye, el que provee los equipos principales y está el consumidor. Todos juegan un rol importante.  Si no hay consumidor, no hay proyecto. Ahí tenemos otra vez el ejemplo de las grandes consumidoras como las mineras, cementeras, de alimentos, automotrices.

En cuanto a desarrolladores, tenemos inversión de muchos países, entre ellos Dinamarca, Francia, Estados Unidos, España –tal vez el que más presencia tiene– y por supuesto de México. Es interesante que varias de las empresas nacionales que venían desarrollando sus propios proyectos bajo mecanismos de autabastecimiento ya han constituido sus propias empresas de energía. Tenemos el caso de Cemex, Grupo México, Peñoles y Grupo Bal, que eran empresas que aprovecharon las oportunidades de la Reforma Energética para constituirse, ya sea para desarrollar proyectos por sí mismos, o en alianza con extranjeros. Realmente es un sector muy diversificado y esto abre las puertas a nuevos jugadores nacionales y extranjeros en las diferentes partes de la cadena de valor.

 

La industria eólica es competitiva y prevé triplicar capacidad

También estamos viendo una necesidad mayor de personal técnico con capacidades mayores y de equipos para mantenimiento, operación y servicios. Asimismo, se empieza a demandar más la manufactura en México de componentes, por lo pronto para refacciones, pero eventualmente con el volumen tan relevante que vemos hacia el futuro, tenemos la visión para pensar que se empiecen a manufacturar componentes importantes en México.

¿Cómo vamos en el tema de la licencia social?

Afortunadamente no son muchos los proyectos parados. Eso habla bien del sector, porque cada vez hay más cuidado en cómo atender ese aspecto. Yo creo que hay pendientes regulatorios relevantes en cuanto a las reglas para evaluación de impacto social y de consultas indígenas. Estos pendientes han complicado la forma en cómo hacer las cosas, porque todavía no está suficientemente delimitado a quién y a quién no le aplica una consulta. Entonces, por ahora a veces participa gente que no debería hacerlo oponiéndose y complicando los proyectos.

Por otro lado, no tenemos una autoridad que contundentemente pueda decir que una población o una persona es o no indígena, entonces todavía se presta mucho a una discusión con cierto grado de discrecionalidad. Creo que la Secretaría de Energía ha hecho un gran trabajo tratando de resolver esto, pero de entrada no tenía esas capacidades ni tiene un equipo muy robusto para atacar este problema.

Todo esto no obsta para que las empresas sean cada vez más cuidadosas en cómo abordan el tema. Tenemos muchos casos de éxito de empresas que han hecho una consulta muy seria. Las empresas no conducen el proceso de consulta indígena, lo hace el gobierno. Sin embargo, desde que inician un proyecto las empresas cada vez tienen más cuidado al acercarse a las comunidades para comunicarles de qué se trata.

Yo tengo el orgullo de haber participado en un proyecto muy reciente en el que se consultó a todas las partes, se oyó las preocupaciones que había en una comunidad ecologista en la zona, se atendieron sus preocupaciones, nos lo agradecieron y arrancó el proyecto sin el más mínimo contratiempo. Ahora está construido y operando.

Hay que diferenciar también. Existen zonas que han sido históricamente más complicadas que otras, pero la realidad es que hoy tenemos proyectos eólicos en 10 estados y en muchos de ellos no hemos tenido mayor problema. Con el crecimiento que hemos comentado en cuestión de dos o tres años vamos a tener proyectos en 17 entidades.

¿Cuáles serían los principales retos que tiene a futuro la industria eólica en el país?

Hay dos fundamentales. Uno que ya abordamos que es el tema social. El otro es el reforzamiento y la expansión de la red de transmisión. Por su naturaleza el viento sopla en ciertos lugares, pero la energía que se genera hay que moverla a los centros de consumo. Enfrentamos restricciones y saturaciones en muchas de las zonas de la red que hay que resolver. Vemos con mucho optimismo el reciente mecanismo lanzado por la Sener para fomentar la inversión privada en líneas de transmisión. La CFE tiene muchos frentes que atacar, tiene prioridades dentro de su negocio natural y es imposible que pueda atender todo, por lo que no tiene los recursos para expandir y reforzar la red con la rapidez que se requiere.

Necesitamos, pues, una red más mallada, más robusta que permita los intercambios de flujo de energía entre regiones. Esto tiene que ver con lo que ya comentamos, que el perfil eólico es muy complementario con el solar y con el hidroeléctrico, así que donde tenemos excedentes podemos moverlos a otra región, pero para ello necesitamos una red de transmisión más robusta.

(Las entrevistas en esta edición de "Energía a Debate" fueron realizadas por David Shields y Ulises Juárez).

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