Fracking: ¿oportunidad que se nos escapó?

06 / FEB / 2018
especialistas

Estados Unidos hizo una revolución energética en menos de una década gracias al fracturamiento hidráulico (fracking), agregando “dos Méxicos” --5 millones de barriles diarios-- para duplicar su producción de petróleo. Así, fortaleció su seguridad energética al sustituir importaciones de petróleo árabe y pudo suministrar gas en vez de carbón a sus centrales eléctricas, reduciendo su huella de carbono.

En México, esa revolución se nos pasó de noche y la Reforma Energética aún no frena el declive de la producción de petróleo y gas. Se revertirá la declinación en el largo plazo, si se materializa la hipotética producción en aguas profundas. Pero, en el mediano plazo, la mejor esperanza de que despegue la producción en México sería un impulso al fracking, tema ausente en nuestra Reforma.

¿Por qué esa omisión? Porque no se puede abarcar todo en 4 ó 5 años de reforma. La prioridad ha sido replantear y abrir la industria del petróleo convencional. Además, existió la duda de que el fracking pudiera competir y sobrevivir en un contexto de bajos precios del petróleo. Pero esa duda ya se despejó. Hoy, el fracking marca la pauta y el precio en el mercado petrolero.

México no debe perder más tiempo, si quiere impulsar el fracking. En ese contexto, cobra gran relevancia el Foro de Oportunidades y Desafíos en el Desarrollo de Petróleo y Gas en Yacimientos no Convencionales que organizan la Secretaría de Energía y el gobierno de Tamaulipas esta semana en Reynosa. Este foro podría ser el preludio de una eventual licitación de áreas para la explotación de los shales en el noreste de México.

Hace unos años, Pemex perforó 21 pozos con esa tecnología, pero no la dominó y abandonó el esfuerzo. De hecho, el fracking ha tenido un gran éxito en un solo país, Estados Unidos, pese a intentos de replicarlo en otras latitudes. Esto revela que en Estados Unidos existen condiciones únicas que no son sólo ni esencialmente geológicas, sino legales, fiscales, sociales y de conocimiento tecnológico y del subsuelo.

El reto para México será atraer las compañías exitosas en fracking en Estados Unidos. Pero no será nada fácil. Simplemente cruzar la frontera podría agregar unos 8 dólares por barril a los costos de un fracker para adquirir conocimiento del subsuelo, afectando su rentabilidad. Porque, si bien es la misma geología, falta aquí la información completa que existe en Texas.

Además, en México, los hidrocarburos en el subsuelo son propiedad de la Nación, pero en Estados Unidos son propiedad del dueño de la tierra, lo cual facilita que el dueño y el fracker se pongan de acuerdo sobre los términos de la explotación. Incluso crea un interés mutuo de autorregular la operación y mitigar impactos ambientales.

México maneja otra lógica. El gobierno federal suele adjudicar áreas por licitación bajo regulaciones complejas, lo cual restringe flexibilidad y movilidad a los operadores, además de imponer pesadas cargas fiscales, que serían inaceptables para frackers. Falta definir cómo serían la licitación y las reglas fiscales, por lo que las compañías que hoy operan con éxito en las cercanas cuencas de Eagle Ford y Permian desconocen cómo sería operar en México. Y no les urge venir a averiguar.

¿Cómo impulsar el fracking en México? ¿Cómo abrir el apetito de las compañías especializadas? La clave sería entablar un intenso diálogo con ellas para conocer qué condiciones requieren para que su actividad sea viable y rentable aquí. El potencial de ingresos, de desarrollo económico y de creación de empleos bien remunerados es enorme. Al otro lado, un obrero o camionero que trabaja en campos no convencionales suele ganar 120 mil dólares al año..

Nada detonaría el crecimiento económico regional y el desarrollo de infraestructura en el noreste como el fracking. Estados como Tamaulipas y Nuevo León tienen una gran ventaja logística por su cercanía a puertos. Sobra mano de obra competitiva. Pero la inseguridad podría fastidiar todo, así como ahuyentó a Pemex en la Cuenca de Burgos. Hay que atender ese tema primero.

Leer el artículo en el periódico Reforma aquí.

David Shields es analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

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