Cambio político y el temor al retroceso

01 / NOV / 2017
editoriales

Uno de los temores más generalizados en la industria energética de México tiene que ver con el cambio de poderes en el 2018 y la posibilidad de que nos llegue a gobernar un nuevo presidente de corte populista o autoritario que actúe para frenar las inversiones y revisar o incluso revertir la Reforma Energética.

En un principio, podría parecer que ese riesgo es pequeño, ya que son jurídicamente robustos los contratos que se están firmando con los nuevos inversionistas que llegan al país. Sin embargo, la implementación de la Reforma ocurre en medio de un panorama electoral cada día más incierto en el que se observa una preocupante fragmentación del sistema de partidos, donde operan muchos actores corruptos y con poca visión de país. Y sería ingenuo pensar que ese riesgo se circunscribe a un solo candidato o a un solo partido político.

El próximo gobierno difícilmente podrá dar marcha atrás a los cambios constitucionales que dieron vida a la Reforma Energética, ya que ello requeriría el apoyo de dos tercios del Congreso. Y no tendría nada de inusual si un nuevo gobierno decide revisar los alcances y los resultados de la Reforma y hacer ajustes. Sin embargo, si el próximo presidente decidiera frenar los procesos de licitación y la ejecución de los contratos, el mensaje para los mercados sería muy negativo.

En Estados Unidos, ya se observa cómo un presidente populista muestra una tendencia a revisar y deshacer los pactos y los logros de los gobiernos anteriores, trátese de acuerdos globales sobre clima y educación, el sistema nacional de salud, los convenios antinucleares o los tratados comerciales. También vemos con impotencia cómo la dictadura se apoderó de Venezuela, nación hermana que tenía una democracia de vanguardia y había realizado una reforma ejemplar con rondas petroleras en los años noventa.

En agosto pasado, en el Foro de Análisis de la Reforma Energética, que organizó Energía a Debate, el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, señaló que la Reforma Energética del actual gobierno ha generado más de 80 mil millones de dólares en compromisos de inversión privada en los nuevos contratos petroleros, sísmica, gasoductos, gasolineras, plantas generadoras y energías limpias, monto que seguramente aumentará a 100 mil millones para fines de este sexenio.

Sería irresponsable que un nuevo gobierno despreciara la oportunidad de recibir esas inversiones potenciales en la industria energética del país, sobre todo cuando no es realista pensar que se pudiera volver a un modelo de industria monopólica financiada por deuda y por los ingresos obtenidas de la exportación de petróleo, hoy severamente disminuidas por el agotamiento de los yacimientos y por la caída del precio de petróleo. Pero el riesgo de un retroceso está latente, por lo que corresponde hacer un llamado a la cordura a todos los actores políticos en sus posturas de cara a las campañas electorales que están a punto de iniciar.

David Shields.

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