¿Cómo revertir la caída petrolera?

06 / AGO / 2017
especialistas

La producción petrolera de Pemex empieza a caer por debajo del umbral de los 2 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en casi cuatro décadas, según datos de los últimos días. México ya importa el 81 por ciento de su consumo de gas natural, según un reporte reciente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Son dos datos aislados, quizás. Pero ambos prenden focos rojos en el panorama energético del país y revelan situaciones de crisis y retroceso en la industria petrolera. Yacimientos en declive, precios bajos de los hidrocarburos, ingresos y presupuestos insuficientes son factores que agravan la caída de la producción de crudo y gas en el país.

Se plantea que la Reforma Energética, al otorgar contratos de licencia y producción compartida a nuevos operadores, podrá revertir esa tendencia a la baja en el mediano y largo plazo, permitiendo regresar algún día a una producción cercana a los 3 millones de barriles diarios, según la perspectiva oficial. (El máximo histórico en México, de 3.45 millones, se alcanzó en diciembre de 2003).

Pero, ¿qué tan cierto es eso? Nada fácil, si aceptamos la tesis de que ya no se descubrirán más yacimientos supergigantes y gigantes, que esos tiempos ya se acabaron. (Mejor no hacer caso, por especulativo, del mito del nuevo megayacimiento yucateco). Nada fácil, si los petroprecios siguen en rangos de entre 40 y 50 dólares, incluso si llegan a 60. Los bajos precios significan que los nuevos operadores, aun siendo numerosos –ya se adjudicaron 70 contratos en 7 licitaciones de las Rondas Uno y Dos–, se apegan a programas mínimos de trabajo y se comprometen a perforar muy pocos pozos –sólo uno por contrato, en promedio–. Y nada fácil, cuando ya casi no crece la producción petrolera global gracias a nuevas opciones energéticas no fósiles, que están en ascenso.

Si los petroprecios han caído y si México hoy tiene acceso a enormes volúmenes de gas importado, esto es atribuible al auge de la explotación no convencional –el fracking– en Estados Unidos. Pero no despega la explotación convencional hoy día en ninguna parte del mundo, ni en tierra, ni en aguas someras, mucho menos en aguas profundas. No obstante, las rondas petroleras en México han privilegiado, y siguen privilegiando, el petróleo convencional. Ha sido fácil adjudicar muchos contratos para explotación convencional, pero se ve difícil que la producción de petróleo o de gas crezca así.

La industria petrolera en Estados Unidos ha cambiado de paradigma y es la única que crece fuerte en el mundo. México, incluso con su cambio radical de monopolio a apertura y competencia, ha quedado estancado en el paradigma del petróleo convencional. Si otros países ya no pueden crecer su producción petrolera con base en la explotación convencional, ¿qué nos hace pensar que México lo podrá hacer?

La CNH había anunciado que lanzaría una licitación de fracking, pero no lo hizo. Sin duda, hay muchos retos –regulatorios, geológicos, tecnológicos, sociales, ambientales, de infraestructura y otros– por superar. Pero una combinación de fracking y Reforma Energética parece ser la única esperanza realista, si la meta es crecer la producción de hidrocarburos en México.

Habrá quienes dirán que ésa no debe ser la meta y que México no debe transitar por el camino del fracking. De acuerdo, hay que impulsar la energía limpia y la eficiencia energética lo más posible, pero los hidrocarburos seguirán siendo vitales por varias décadas más. Además, el fracking ha sido satanizado por contaminar agua y aire, pero esos impactos pueden ser eliminados con la estricta aplicación de mejores prácticas. Poco se ha dicho de su capacidad para generar empleos y desarrollo regional.

Y no es nada bueno, por razones de seguridad energética, competitividad y balanza comercial, que México se haya convertido en un importador masivo de gas y combustibles, que en buena parte son obtenidos del fracking en el vecino país. No nos engañemos. El paradigma ha cambiado. El fracking es el gran pendiente de la Reforma Energética en el renglón de los hidrocarburos.

*Analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

(Publicado en el periódico Reforma el martes 1 de agosto de 2017).

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