El "éxito" de la Reforma Energética

18 / JUL / 2017
especialistas

Las autoridades presumen el éxito de la Reforma Energética. Y con argumentos. Las rondas petroleras apuntan a 60 mil millones de dólares de inversiones potenciales en el largo plazo. Los anuncios de empresas como ENI y Sierra Oil sobre nuevos descubrimientos abonan a la valoración optimista. Hay noticias sobre gasolineras extranjeras que vienen a competir, sobre nuevos gasoductos y nuevos suministradores y productores de electricidad. Arranca el mercado eléctrico y las subastas implican compromisos por casi 7 mil millones de dólares sólo en energía renovable.

También hay quienes ven el vaso medio vacío. Auguran que se podría incumplir un 20 o hasta 30 por ciento de los nuevos contratos petroleros y de energía solar, que son producto de las licitaciones. Ven que las petroleras ganadoras en las rondas perforarán pocos pozos y no aportan ingresos hoy, sino sólo en el largo plazo. Que Pemex responde con lentitud a las reformas, no mejora y sigue con problemas financieros. Que importamos más gas y más gasolina. Que la producción de petróleo y gas no repunta. Que nadie invierte en refinación. Que hay huachicoleros, ilegalidad.

Otros, incluso inversionistas, temen que venga otro color de gobierno que daría marcha atrás a la Reforma. Su inquietud se sustenta en la probada capacidad de los gobernantes –no todos ellos, pero sí bastantes en México– para hacer mal las cosas o destruir lo que otros construyen. Además, es normal que una nueva administración federal, aun cuando no es hostil a la anterior, quiera hacer cambios e imprimir su propio sello a las políticas de gobierno.

Pero la Reforma Energética avanza en diversos frentes, pese a todo. El nuevo “ecosistema” petrolero del país incluye, increíblemente, a las principales petroleras de casi todo el mundo, que hoy quieren poner un pie en nuestro país, además de que hay nuevos operadores mexicanos. Es cierto que su arranque será lento y se apegarán a programas mínimos de trabajo por el impacto severo que ha tenido el colapso de los precios del petróleo sobre las inversiones y los presupuestos en esta industria. También es comprensible que haya algunos incumplimientos, siendo una actividad de altísimo riesgo.

De hecho, la industria energética pasa por un momento dificil, dentro y fuera de México, por los bajos precios de la energía que impactan sus ingresos. Los precios de la electricidad, el petróleo, la gasolina y el gas están en niveles históricamente bajos a nivel mundial. Por supuesto, el consumidor en México no lo ve en el caso de la gasolina, porque hay un elevado impuesto a ese combustible, el IEPS, que compensa la caída de los ingresos de Pemex por la exportación de crudo. Pero el gas natural en México y América del Norte hoy cuesta apenas una tercera parte de lo que costaba a principios de este siglo.

En esas condiciones adversas, el principal éxito de la Reforma Energética de México radica en no haber fracasado, sino, al contrario, en haber abierto nuevas opciones y perspectivas para el país, porque fácilmente la pudieron haber descarrilado brotes de oposición o errores en la implementación. Hoy, la Reforma atrae inversiones, con dificultad, no en línea con expectativas sobredimensionadas, no con el ritmo de crecimiento económico esperado, pero sí en forma relevante. Con otros precios de la energía, quizás hubiéramos visto en estos momentos un auge energético sin precedentes en México.

No hay oposición política seria a la Reforma, porque no hay argumentos razonables para replantear el viejo modelo monopólico. El agotamiento de ese modelo ya era evidente años atrás, pero hoy el mercado abre nuevos cauces para la industria energética nacional, que exigen maduración y definirán su futuro. Claro, no se puede descartar que algunos políticos intenten frenarla, alegando resultados debajo de lo esperado en algunos rubros. Pero, ¿hay otra opción? En realidad, no. Más bien, la Reforma Energética sienta bases para que México encare el futuro en condiciones de igualdad y confianza en un mundo competitivo.

*Analista de la industria energética. Su e-mail: david.shields@energiaadebate.com

 

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