Los mercados sombra de la gasolina

03 / JUL / 2017
petroleo

 

Gerardo R. Bazán Navarrete, Gilberto Ortíz Muñoz y Jesús Cuevas Salgado*

El robo de combustibles en México no es nuevo. Una ojeada a las notas periodísticas de los últimos 20 años así lo revela. Más bien, es un fenómeno que ha ido creciendo, se ha vuelto más complejo y que está confirmando un alto grado de debilitamiento institucional.

A la fecha se pueden identificar tres esquemas:

1) un mercado sombra tradicional o sistemático, pero no grave, presumiblemente “tolerado” por las autoridades, entre PEMEX y los empresarios concesionarios de gasolineras, donde se produce un beneficio mutuo entre los actores de ambas partes y que se mantiene hasta la fecha.

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2) otro mercado también, con largo tiempo de existencia, propio de las gasolineras con perjuicio a los consumidores.

Los mercados sombra de la gasolina

3) el nuevo mercado “pirata”, derivado de la irrupción de la delincuencia organizada, concentrado en la extracción clandestina de combustibles de los poliductos y en el secuestro de pipas, ambos de PEMEX. Venden a las gasolineras y a los consumidores y cuentan con almacenamientos y transportes propios.

 

Los mercados sombra de la gasolina

El mercado negro, Pemex y gasolineras

El periódico LA JORNADA del 2 de julio de 2004, reportó de manera muy descriptiva el panorama reinante en esa época, revelando un fenómeno que ha ido en aumento hasta en nuestros días.

No cuadran los números de producción con los de facturación”: Gertz Manero

Entra la PFP a instalaciones de Pemex para “investigar” robo de combustibles.

“Las pesquisas deberían estar a cargo de la PGR, que ha recibido denuncias desde hace ocho años”

Ante el “grave” robo de gasolina y diésel registrado en los años recientes y la incapacidad de Pemex para determinar cuánto combustible es sustraído ilícitamente de la terminal de almacenamiento de la refinería de Tula, de la estación de bombeo y medición de Palmillas y de la terminal de almacenamiento de Toluca, la Policía Federal Preventiva (PFP) asumió a partir de ayer la vigilancia de la producción, almacenamiento, transporte y venta de esos productos refinados.

De hecho, la dependencia inició una indagatoria, aunque ello le correspondería a la Procuraduría General de la República (PGR).

En conferencia de prensa, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Alejandro Gertz Manero, dio a conocer que 600 elementos de las fuerzas federales de apoyo -entre personal operativo y de inteligencia- iniciaron una auditoría, porque hasta la fecha “no cuadran los números de la producción con los de almacenamiento, con los del transporte, con los de la entrega de pipas y con los de facturación”.

A pregunta expresa sobre las facultades de la PFP para investigar, Gertz rechazó que se lleve a cabo una indagatoria, e insistió en que sus elementos establecerán “una tarea de prevención” para dar respuesta a este problema, “que es uno de los casos de corrupción más serios que tenemos en el país”.

“Tenemos que hacer lo que no se había hecho nunca”, es decir, establecer un control total, unitario, completo del sistema de distribución de los hidrocarburos, a partir del principio de “auditoría fiscal”, para tener una respuesta integral y resolver este problema, dijo.

Pese a que en años recientes las denuncias sobre robo de combustible han sido constantes, el procurador fiscal, Juan Carlos Tamayo, reconoció que sólo cuando concluya la investigación que realice la PFP se podrá establecer qué porcentaje de hidrocarburos que se producen en Tula “se está perdiendo”.

“No tenemos un estimado” ni de las pérdidas económicas que representa ese problema ni de la cantidad de combustible sustraído, aceptó.

Por otra parte, auditores de la Secretaría de la Función Pública (SFP) asignados al órgano interno de control de Pemex realizan auditorías desde hace más de cuatro meses en el área comercial de Refinación de la paraestatal, para detectar posibles actos de corrupción de funcionarios, quienes permitirían la venta ilícita de combustibles a particulares.

Supuestamente, dijeron funcionarios de la SFP, los intermediarios que adquieren la gasolina y el diesel incrementan el volumen de los hidrocarburos con solventes y aceites ligeros, para luego revenderlos.

Las indagatorias fueron solicitadas por la Secretaría de Hacienda, ya que se sospecha que la corrupción data de 1999, fecha en que Pemex autorizó a particulares la compra directa a la paraestatal de cualquier cantidad de combustible con fines de distribución y venta.

Por su lado, al explicar el operativo para vigilar el poliducto que va desde Tula hasta la ciudad de Toluca -mide 224.5 km-, Gertz Manero reveló que no se cuenta con la “contabilidad exacta” de lo que se produce en la refinería, tampoco lo que se almacena, lo que se envía a través del poliducto y las perforaciones que hacen en las válvulas y sistemas de control para robar el hidrocarburo.

Ello, a pesar de que Pemex cuenta con un sistema electrónico capaz detectar el lugar donde se sustrae el producto.

También existe desconfianza sobre el sistema electrónico que lleva el conteo del combustible que se entrega a las pipas en la planta de Toluca, por lo que se establecerá una medición mecánica, “porque tenemos la preocupación de que los sistemas electrónicos estén manipulados”; se trata de realizar una contabilidad exacta “de lo que se produce, lo que se almacena, lo que se transporta y o que finalmente se distribuye a los concesionarios”.

Agregó que la vigilancia se extenderá a gasolineras, porque “algunas de ellas reciben poca gasolina y venden mucha”.

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Los ilícitos en gasolineras

En este apartado, es oportuno mencionar que las gasolineras se encuentran en el ámbito privado y lo que se experimenta ahí, se puede catalogar como un fraude a los consumidores finales.

Litros de a litro: Además de la venta de gasolinas de origen ilegal, las gasolineras tienen el desprestigio de entregar volúmenes inferiores a los pagados por los consumidores. Esto con el auxilio de las computadoras que controlan las bombas de despacho. Aquí es donde la Procuraduría del Consumidor tiene un programa permanente, aunque aleatorio, de supervisión, que ha sido útil aunque insuficiente para contener la práctica cotidiana mencionada.

Octanos de a octano: Otro pecado de las gasolineras se refiere a la adulteración con solventes que produce menores rendimientos de las gasolinas, demerita el desempeño de los motores y, al final, se traduce en un costo mayor para el consumidor. Se desconoce si existe alguna autoridad que supervise y combata este ilícito.

Bombas en cero: Una práctica peculiar de los despachadores es evitar borrar consumos bajos del cliente anterior y sumarlo al nuevo consumo. En algunos casos los despachadores son auxiliados por vendedores o promotores que distraen al cliente al momento de iniciar la carga.

El mercado huachicolero

Los “huachicoleros” o “chupaductos” han acaparado los reflectores de los medios masivos de comunicación en los últimos años por la creciente extracción de gasolina a los poliductos de Pemex.

 

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En este sentido es conveniente recordar el reportaje “Pemex asegura que sí entregó atlas de riesgos de ductos en Puebla. Protección civil y Pemex se contradicen sobre la existencia de un atlas de riesgos sobre los ductos de petróleo que cruzan Puebla”, publicado por la Revista Expansión el martes, 28 de diciembre de 2010, y que causó suspicacias sobre la presunción de que la delincuencia organizada hubiera tenido acceso a dicha información.

Por otro lado, el fenómeno huachicolero ha sido tan relevante que ya es conocido fuera de nuestras fronteras. En España, el Instituto Español de Estudios Estratégicos publicó en junio del año pasado el documento “El robo de combustible en México en el contexto del narcotráfico: una vía alternativa de financiación”:

El robo de combustible se ha disparado en los últimos 10 años, coincidiendo justo con el comienzo de la guerra contra el narcotráfico iniciada por el anterior presidente Felipe Calderón (Partido Acción Nacional). Este hecho no ha sido una cuestión de azar, sino que nace de una intención de los cárteles de diversificar sus fuentes de financiación, aumentando sus posibilidades de resistencia contra las fuerzas de policía. La empresa Pemex, lejos de mejorar la situación, ha sufrido pérdidas multimillonarias en los últimos años sin que hasta el momento haya encontrado la solución. Lejos de mejorar, la situación cada día se deteriora más, llegando a afectar a la sociedad civil en forma de desabastecimiento.”

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Entre otras recomendaciones plantea:

  • La lucha contra la corrupción debe ser un eje central en la estrategia que se diseñe para atajar este problema...
  • Otro aspecto a tener en cuenta es el relativo a la preocupante tendencia que se está produciendo, la cual podría explicarse en que algunos cárteles han visto un negocio redondo en el robo de combustible; por un lado, un margen de ganancia bastante considerable, y por otro, un riesgo medianamente bajo.
  • Aunque ya se han tratado de establecer medidas contra el robo de combustible, éstas han demostrado no tener ningún efecto o capacidad de revertir la situación. Por ello sería conveniente revisar la estrategia y modificarla.

En este sentido, se observa que las medidas aplicadas tomaron fuerza hasta que el Jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, instruyó a su gabinete recientemente y convocó a diversas instancias estatales a combatir de frente al fenómeno huachicolero.

Entre las medidas tomadas están: auditorías fiscales, requisa de combustible robado y sus transportes, estrategias, intensificación de patrullajes sobre el trazado de los ductos y protocolos utilizados en Colombia. Se discute aplicar la extinción de dominio.

Conclusiones

Con base en la información disponible a través de los medios, se deduce que:

  1. El panorama mostrado se enmarca en un caso de corrupción sistemática que aparentemente no tiene señales de abatimiento.

    El contubernio entre Pemex y los concesionarios de gasolineras por la venta de combustibles automotrices, gasolinas y diésel ilícitos ha existido desde hace mucho tiempo. El hecho ha quedado absorbido en los niveles de pérdidas técnicas y discrepancia estadística en los estados de resultados de Pemex.

    El fraude a los consumidores de parte de las gasolineras también perdura desde tiempo atrás. La Procuraduría Federal del Consumidor solamente atiende el problema de los volúmenes incompletos entregados a los consumidores en las gasolineras, pero no la baja calidad.

    En su caso, corresponde al cliente tener precaución para verificar que las bombas se encuentren en ceros antes de iniciar la carga.

    La relevancia del fenómeno de los chupaductos se deriva por el crecimiento exponencial de los puntos de extracción detectados, los frecuentes accidentes, la pérdida de vidas humanas y la participación de población civil.

    No obstante, los ilícitos tradicionales Pemex–Gasolineros–Intermediarios–Transportistas se mantienen al margen de las acciones de las instancias normativas y judiciales.

    Tampoco hay declaraciones sobre la corrección integral de los sistemas de medición y los controles correspondientes en la cadena de procesos de la refinación, almacenamiento, transporte y venta a las gasolineras.
  2. A lo largo del tiempo se han ido incorporando actores y tecnologías que han hecho el problema cada vez más complejo.
    Los sistemas de supervisión y control (SCADA) de Pemex son motivo de preocupación, ya que se percibe que la información obtenido en ellos se comparte, y las computadoras de escritorio en las gasolineras son manipuladas para llevar a cabo los ilícitos.
  3. La ironía es que la incorporación de la delincuencia organizada y la población civil y la fijación de precios superiores a los del mercado internacional de parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), están creando una real competencia a Pemex, un mercado negro, como lo demuestran:
    1. la venta ilícita de combustibles a precios inferiores a los determinados por la SHCP y la CRE.
    2. la operación de una red de almacenamiento y transporte del producto sustraído.
    3. la instalación de puntos de venta clandestinos al mayoreo y al menudeo.
    4. la venta directa a las gasolineras concesionadas.
  4. Las auditorías fiscales son una medida que ya demostró su ineficacia y ahora se repite la estrategia.

Recomendaciones

  1. Debe haber voluntad política para afrontar la corrupción a la brevedad y reivindicar la fortaleza de las instituciones del gobierno. El combate decidido al robo de gasolinas se debe aplicar a todos los procesos técnicos y comerciales, no solamente a los huachicoleros.
  2. Como lo propone al ar culo del año 2004 antes mencionado, utilizar la fuerza de las ins tuciones para establecer un control total sobre el sistema de distribución de los hidrocarburos.
  3. Promover que institutos de investigación del ramo, como el Instituto Mexicano del Petróleo, desarrollen aparatos o materiales capaces de sellar las fugas de los poliductos ocasionadas por la delincuencia organizada.
  4. En última instancia, esperar que la iniciativa privada internacional, que está incursionando en el negocio de los combustibles automotrices, mantenga los principios éticos de sus países de origen y los promueva en México.

* Gerardo Bazán es Premio Nacional de Química (gerardorbn@yahoo.com). Gilberto Ortiz es miembro del Consejo Químico y del Comité de Energéticos de Canacintra (gortizyasoc@gmail.com). Jesús Cuevas es consultor independiente en temas de energía (jcuevasmx@hotmail.com ).

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