Bolivia, mucho gas... y litio

01 / ENE / 2017
Ediciones

El desarrollo masivo de vehículos híbridos activaría la prosperidad boliviana.
Alvaro Ríos Roca*

El potencial gasífero de Bolivia es conocido por todos. Mas allá de las reservas probadas actuales de 18 a 20 trillones de pies cúbicos (TPC), la frontera gasífera descubierta del Humampampa y Santa Rosa pueden llegar a certificar 100 o más TPC, para lo cual, sin duda, se requiere cuantiosa inversión, un país políticamente más estable y reglas también estables.

Manifestábamos meses atrás que Bolivia había dejado de gravitar energéticamente: (1) postergación de la oportunidad de exportar gas a Norteamérica con el proyecto Pacific LNG; (2) postergación de las exportaciones a Chile con el referéndum del gas; (3) postergación de mayores volúmenes a los 30 MMMCD a Brasil, con la nueva Ley de Hidrocarburos, la toma de campos petroleros, la nacionalización y la compra forzada de las refinerías, hiriendo energéticamente a ese país. Allí, la consigna, por el momento, es: ni una molécula más de Bolivia.

Muy en riesgo de postergarse están las exportaciones a Argentina, porque aún no es posible cerrar el círculo virtuoso contractual para garantizar los pagos y entregas, donde las empresas estatales firmantes no son las que pondrán los recursos económicos.

Un análisis de los mercados no tomados por Bolivia que estuvieran en ejecución al 2010 resultan en aproximadamente 65 MMMCD adicionales a los 32 MMMCD que se exportan actualmente. Sólo con un precio promedio de 4.0 US$/MMBTU a boca de pozo para todos estos mercados y una renta petrolera total de 50%, Bolivia recibiría en sus arcas 2,500 a 2,700 millones de dólares por año como mínimo y con diversificación de mercados, sin contar otros ingresos fiscales por los líquidos asociados y las exportaciones de la petroquímica del etano y su movimiento económico asociado. Lastimosamente, es una industria extractiva.

Empero, debemos ser positivos y Bolivia con una estrategia bien definida puede todavía beneficiarse de los mercado internacionales del gas (que por desgracia sólo es materia prima y no genera el efecto multiplicador) pero también del muy apetecido litio en el futuro muy inmediato.

Las políticas energéticas en Europa son muy favorables al medio ambiente. La llegada de los demócratas a Estados Unidos tenderá a tomar el mismo rumbo. Uno de los segmentos tecnológicos que se está explorando muy decididamente en Estados Unidos y Europa es el de los vehículos híbridos.

Estos vehículos híbridos, mientras queman combustible fósil, generan y acumulan energía eléctrica, con la cual ellos mismos se autoalimentan, y así se disminuye en un 50% su consumo de gasolina o diésel. ¿No es ése el gran anhelo de Estados Unidos para dejar de depender del conflictivo petróleo del Medio Oriente? Parece ser un hecho que se le pedirá al sector automotor un esfuerzo hacia los vehículos híbridos, ahora que están solicitando el apoyo gubernamental para rescatar la industria. Es la gran oportunidad para que el presidente Obama pueda exigir que la producción de autos migre en el futuro inmediato hacia autos híbridos.

Esta tecnología, inicialmente desarrollada e introducida al mercado por Toyota y Honda en Japón, ahora está en franca etapa de desarrollo en las empresas estadounidenses. Lo interesante es que para que este nuevo tipo de vehículos híbridos funcionen, se necesitan baterías y las baterías requieren de bastante litio. Más interesante aún para Bolivia es que entre 50 y 55 por ciento de las reservas mundiales de litio están en mi país.

Como dicen algunos análisis que hemos estudiado: “Bolivia, la Arabia Saudita del litio” y “un masivo cambio en la industria automotriz para ir a los vehículos híbridos pasa por poder desarrollar las reservas de litio del salar de Uyuni en Bolivia”.

A diferencia del caso del gas natural, si Bolivia planteara bien sus objetivos, sería posible desarrollar una industria en cadena, con valor agregado, que no sólo permita sacar litio como materia prima o en bruto, sino generar la cadena de valor hasta llegar a diseñar y fabricar las baterías de vehículos, celulares y otros aparatos en suelo boliviano.

La salida natural para las potenciales reservas de gas de Bolivia, así como los accesos para exportar baterías y componentes de litio, son por el Pacifico. ¿Cómo salir de este surrealismo mágico, cuando la situación política interna está muy complicada? ¿Cuando la seguridad jurídica está en entredicho? ¿Cuando las relaciones con Chile están cortadas y hay un referéndum del gas de por medio? ¿Cuando las relaciones con Estados Unidos (el mayor consumidor de vehiculos del mundo) están muy, pero muy, deterioradas?

¿Será posible que Bolivia pueda establecer un giro mágico y cambiar estas cuatro espantosas realidades? ¿Mirar con objetividad a una explotación racional del litio y ser la Arabia del Litio, eso sin o con valor agregado, que sumada a unas exportaciones a ultramar de gas natural, seguro que traerían mejores días para sus ciudadanos? En fin, soñar no cuesta nada, pero sí existe un mar de oportunidades. 

• Ex ministro de hidrocarburos de Bolivia y ex secretario
general de OLADE. (alvaro.rios@prosertec-srl.com ) 

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