Reforma Energética: el color del cristal con que se mira

06 / MAY / 2017
especialistas

Gerardo R. Bazán Navarrete, Gilberto Ortíz Muñiz y Jesús Cuevas Salgado*

 

Dice la Agencia Internacional de Energía que va por muy buen camino. ¿Es cierto?

(Artículo publicado en la edición mayo-junio 2017 de la revista "Energía a Debate")

 

Reforma Energética: el color del cristal con que se mira

Mientras que para diversos sectores de la sociedad mexicana la Reforma Energética implementada por el presidente Enrique Peña Nieto ha estado plagada de inconsistencias y de beneficios incumplidos, la Agencia Internacional de Energía (AIE) aplaude las medidas adoptadas por la presente Administración Federal y los resultados alcanzados a la fecha.

La pregunta que surge a raíz de la confrontación de las opiniones de las partes señaladas es: ¿Existe una verdad absoluta sobre el tema? ¿Alguna de las partes está equivocada en sus apreciaciones?

El asunto nos recuerda que los valores o la verdad son relativos y no son universales. Depende del color del cristal con que se miran, dirían nuestros antepasados.

Para comenzar nuestro ensayo transcribimos la opinión de la Agencia Internacional de Energía (AIE), expresada en su publicación Las políticas energéticas más allá de los países de la AIE. México 2017, recientemente puesta en circulación.

Aquí el panorama de la Reforma Energética, de acuerdo a la AIE:

“La reforma energética es parte de un amplio paquete de reformas estructurales e institucionales del gobierno, implementadas por el presidente Enrique Peña Nieto, que pretende modernizar la economía y la sociedad mexicanas y reforzar el crecimiento a largo plazo a través de una mejora en la eficiencia y la productividad. En los sectores del petróleo, gas y electricidad, el país mostraba falta de inversiones y deterioro en la productividad. La producción de crudo había sido por décadas una importante fuente de ingresos presupuestales para el gobierno, pero ha estado declinando de manera aguda, al mismo tiempo que la ineficiencia en el suministro de electricidad presentaba costos al alza, perjudicando la competitividad de la industria y aumentando el monto de subsidios para entregar electricidad a la creciente población a bajo precio. El suministro de energía también descansó fuertemente en combustibles fósiles que avivaron la contaminación local del aire y pusieron las emisiones de gas efecto invernadero del país en una tendencia de largo plazo incompatible con los objetivos de política ambiental del país.”

“La reforma está siendo implementada en etapas y el gobierno busca finalizar su implementación antes de que termine el sexenio en noviembre de 2018.”

“Los escenarios de la AIE al 2040 indican que la reforma impulsará la producción de crudo, incrementará la participación de fuentes de energía renovable en el sector eléctrico, aumentará la eficiencia energética y bajará el crecimiento de emisiones de bióxido de carbono”.

“A falta de estas reformas en energía, la producción caería aún más, los costos de electricidad serían mayores y le pegaría al presupuesto familiar. En realidad, la falla de la reforma reduciría el PIB de México en 4% en 2040, resultando una pérdida acumulada de un billón (1012) de dólares de producto económico.”

En el Resumen Ejecutivo se dice: “Esta primera revisión de las política energéticas de México elaborada por la Agencia Internacional de Energía viene en un momento trascendental para el sector energético del país. La reforma del sector energético, de amplio alcance, empezando con los cambios constitucionales de diciembre de 2013, ha continuado a un ritmo estable e impresionante. Sus alcances y objetivos representan la más ambiciosa transformación del sector energético en todo el mundo en años recientes. La AIE da la bienvenida a estos esfuerzos y aplaude al Gobierno de México por el avance alcanzado a la fecha. Empezando por un mercado de energía cerrado y monopólico, la reforma ha logrado concretar pasos para enganchar fuerzas del mercado para atraer inversiones, para aumentar la transparencia y el dominio de la regulación, mejorar la seguridad energética y fortalecer la sustentabilidad del sector energético. Las reformas de México están alineando crecientemente sus políticas energéticas con las “Metas compartidas de la AIE”. Algunos aspectos de la política como la promoción de la competitividad y el rediseño de reparativos para emergencias, no están terminados todavía y tendrán que permanecer como prioritarios para la reforma.”

Reforma Energética: el color del cristal con que se mira

Como se puede apreciar, de acuerdo a la opinión de la AIE, la Reforma Energética va por buen camino.

En este sentido es conveniente tomar en cuenta que, efectivamente, la inversión privada es cada vez más creciente, aunque se puede apreciar que el gobierno ha tenido que recurrir a adoptar esquemas que minimicen la aversión al riesgo de los privados. Pero también hay que ver que la falta de inversión en todos los segmentos operativos de Pemex ha obedecido a un plan diseñado del gobierno exprofeso. Recursos, siempre los generó Pemex.

Ahora bien, los países de la AIE adoptaron las políticas establecidas por la Organización. Sin embargo, en una economía global de poco crecimiento, ¿cómo se puede comprobar que esas economías estarían peor si no se hubieran adoptado las medidas impuestas por la Organización?

En este punto, es oportuno mencionar dos ejemplos que ponen en tela de juicio las bondades de las soluciones colectivas: el Brexit y las políticas del presidente Trump en energía, en particular, el disentimiento del presidente Donald Trump sobre la política internacional para reducir el uso del carbón como energético.

En México se rompió el mercado cerrado y monopólico de los refinados. Ahora la capacidad de refinación del país se encuentra completamente mermada y el consumo se cubre en cerca del 70% con productos importados.

En este caso, ¿se puede hablar de mejoría o fortalecimiento de la seguridad energética, a partir de la Reforma?

Como se puede apreciar, es cuestión de enfoques. Alguien puede decir que aumentaron las fuentes de suministro, pero otras dirán que aumentaron los riesgos por depender de terceros.

Otro ejemplo de verdad relativa es el multimencionado caso de las gasolinas. Mientras que los consumidores ven un incremento en el precio –que interpretan como contrario a las promesas de la Reforma Energética, que prometió menores precios por gas, electricidad y fertilizantes– y en un mercado internacional con precios bajos del crudo y de las gasolinas, sobre todo en los Estados Unidos, nuestra fuente principal de abastecimiento, los políticos en México explican que el precio internacional de las gasolinas subió, y que de no haber actuado con precios nacionales al alza, quedarían afectados programas sociales.

De acuerdo a publicaciones especializadas, a finales de 2016 el precio de venta para gasolinas equivalentes en el sur de Estados Unidos y en México era de 12.26 $/litro y 17.79, respectivamente sobre la base homogénea de precios del crudo, costos de refinación, costos de transporte y distribución e impuestos.

El hecho es que la AIE y otras instancias financieras internacionales recomiendan eliminar los subsidios. Entonces el gobierno ha procedido en ese sentido. Sin embargo, de acuerdo a las cifras del párrafo anterior, el precio en México es 45% superior a nuestra referencia comercial por el efecto del IEPS.

Entonces, ¿los consumidores finales subsidian a Pemex y/o al Gobierno Federal?

Otro resultado indeseable por el aumento al precio de los energéticos es el incremento a la inflación, pero las autoridades lo minimizan. Parte del problema está en que el gobierno prometió reducir los precios de los energéticos, dando a entender que sería a corto plazo. En cambio, la AIE se concreta a decir que la reforma producirá beneficios a la economía nacional y a la familiar.

Se pueden mencionar otros ejemplos donde se comprueba que un mismo tema puede tener opiniones favorables o en contra, dependiendo de quién salga beneficiado o perjudicado. En el campo de la electricidad, las tarifas también son motivo de opiniones encontradas. Lo que sucede es que han existido un sinnúmero de tarifas, según el tipo de consumo.

Existen tarifas para consumo residencial, comercial, industrial y servicios públicos. Prácticamente cada tarifa tiene una fórmula, diferentes cantidad de usuarios y un entorno económico particular. Las tarifas industriales tienen fórmulas de cálculo basadas en el precio internacional de los combustibles y de la inflación que muestran diversos productos de algunas ramas industriales y que son empleados para producir la electricidad que consumen ese tipo de usuarios.

La industria consume del orden del 60% de la electricidad que comercializa la CFE y cuenta con áreas especializadas en el seguimiento y cálculo y comparación de precios de electricidad en los Estados Unidos, para conocer la competitividad de sus productos, tomando en cuenta que se trata de un insumo. Entonces, estos usuarios tienen una opinión documentada y reaccionan de manera diferente a los usuarios domésticos.

Los cargos en las tarifas residenciales no muestran de manera explícita la participación de los combustibles; en general, los usuarios domésticos no revisan sus consumos en kWh, ni los escalones que determinan su factura, y tampoco encuentran interés por la referencia del costo de producción y el subsidio que aporta el gobierno.

Cuando el gobierno dice que el precio de la electricidad bajó 2% ó 4% por efecto de la inflación o porque se utilizan combustibles más baratos, resulta imperceptible en el recibo de la luz. El consumidor sólo se fija en la cantidad a pagar. Entonces, los usuarios residenciales piensan que el gobierno está mintiendo.

Ahora bien, lo que se observa en el caso de la Reforma Energética es que el discurso político maneja un lenguaje múltiple y dinámico, que los funcionarios van adaptando de acuerdo a los fenómenos que se van presentando en el día a día, pero que muchas veces no coincide con la información emitida por los medios de comunicación masiva.

No obstante, queda claro que el modelo que impulsa la globalización ha sido y es rector y objetivo de las administraciones públicas durante los últimos 40 años aproximadamente y que el propósito en el gobierno federal es ajustarse a los lineamientos internacionales de globalización y neoliberalismo. En este contexto, todo parece indicar que el objetivo es llegar en el 2018 a un punto sin retorno de la Reforma Energética.

Conclusiones

  1. La valoración de los resultados de la Reforma Energética presenta calificaciones a favor y en contra. Como se explicó, la AIE ve con buenos ojos el avance y los propósitos del gobierno. En el otro lado de la moneda, la población en su mayoría critican los resultados y piden consistencia entre las promesas y los hechos y, aunque se desconocen opiniones sistemáticas de los inversionistas privados en el sector energía, se presume que su creciente participación es indicativo de su complacencia.
  2. Un aspecto del problema se debe a que los evaluadores, gobierno o consumidores, sólo toman en cuenta partes de los hechos. Entonces, falta una evaluación integral y objetiva de los resultados a la fecha que tome en cuenta diferentes perspectivas.
  3. El esquema de precios de los energéticos ha sido un embrollo derivado del uso político de los subsidios. Ahora que deben ser eliminados, los últimos gobiernos no ha encontrado o no han querido instrumentar una estrategia adecuada para reducirlos.
  4. Tomando en cuenta el desperdicio de los recursos económicos derivados del petróleo nacional que han llevado a cabo las últimas administraciones y el panorama de poco crecimiento de la economía global, se puede pensar en que la inversión privada en el sector energético, por si sola o en combinación con Pemex, no será suficiente para revertir las bajas expectativas de crecimiento económico del país.
  5. Un elemento importante en el tema es el uso de la estadística.Mientras que para algunos refleja cierta realidad, otros la omiten o la tergiversan.

Recomendaciones

  1. Suponiendo que las posibilidades de reivindicación del esquema de ganar-ganar-ganar, prometida por la Reforma Energética para los consumidores, el gobierno y la empresa privada es muy remota en lo que resta del sexenio, entonces, la próxima administración tiene el desafío de diseñar un nuevo plan de energía con objetivos transparentes hacia los consumidores.
  2. Establecer una forma de evaluación de las decisiones del presidente Donald Trump, en términos de establecer políticas públicas nacionales, en lugar de globales, en materia de energía.
  3. También se requiere un sistema de información con indicadores de actualización periódica que permita evaluar los beneficios para los consumidores, las finanzas públicas, para los privados nacionales y extranjeros, y su impacto en el crecimiento económico del país.
  4. En cuanto a la eliminación de los subsidios a los energéticos, los organismos reguladores deberán implantar mecanismos para la formulación de precios y tarifas con base en costos eficientes de cada proceso.
  5. La simplificación en número y en complejidad de trámites debería ser motivo de la plataforma política para el próximo programa de gobierno, considerando que ha crecido el número de trámites con la Reforma Energética.
  • Gerardo Bazán es Premio Nacional de Química (gerardorbn@yahoo.com). Gilberto Ortiz es miembro del Consejo Químico y del Comité de Energéticos de Canacintra (gortizyasoc@gmail.com). Jesús Cuevas es consultor independiente en temas de energía (jcuevasmx@hotmail.com ).
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