Energía, corrupción y desencanto social

02 / MAR / 2017
politica

Por Gerardo Bazán Navarrete, Gilberto Ortiz Muñiz y Jesús Cuevas Salgado

Casi como un fenómeno de generación espontánea, nos encontramos en un escenario, aunque incipiente, de un momentum social contra la corrupción. Ello se explica por una serie de sobresaltos económicos, políticos y sociales, agravada por el cambio de gobierno en Estados Unidos, que llevan a la percepción de que el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto no ha cumplido con las expectativas sociales como representante nacional en cuanto a la deuda social acumulada contra la corrupción, la impunidad y otros males.

Es bien conocido que la corrupción es el principal problema del país y ha sido amplia y largamente documentado en cuanto a su altísimo costo que representa para la sociedad. Un trabajo interesante en este sentido es la publicación del Instituto Mexicano para la Competitividad intitulado Transamos y no avanzamos, publicada en 2015.

Energía, corrupción y desencanto social
 

Asimismo, de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción 2015, publicado el pasado 27 de enero por Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana, México es el país más corrupto entre los 34 países que forman la OECD.

En este contexto, hay que ubicar el poco beneficio social que se ha obtenido de la Reforma Energética. Después de cuatro años de implantación y a menos de dos del compromiso de cumplir con los principales hitos o metas establecidas, la Reforma Energética se ve difusa, no se acaba de ordenar el rompecabezas y no queda clara aún la aportación de nuevas inversiones privadas al bienestar de la población.

El robo de petrolíferos, los “gasolinazos”, el corporativismo de los sindicatos, los sonados casos de corrupción en Pemex, incluyendo las versiones sobre sobornos de Odebrecht, el debilitamiento de esa empresa nacional, el gran acervo normativo aun en desarrollo y discusión, la seguridad nacional, tienen preocupada a la sociedad. Más aun, el hacer del conocimiento público que se acabó “la gallina de los huevos de oro”.

Llama la atención el hecho de que, a pesar de la fuerte desconfiguración programática, el Presidente Peña Nieto y diversos funcionarios de su gabinete han declarado, ante los cuestionamientos de analistas, académicos y población en general sobre los resultados contrarios a los esperados, que la Reforma Energética es inmutable e irreversible. Tal parece que la mayor preocupación de nuestros gobernantes está en honrar los reconocimientos internacionales que recibieron a principios de la actual administración por la implantación de la Reforma, y evitar decepciones a quienes se los otorgaron. De lo anterior se deduce que el proyecto internacional de reducir la participación del Estado en la actividad económica y concentrarlo en aspectos regulatorios se mantiene vigente y con fuerza.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos Donald J. Trump, gira el timón en el sistema del libre mercado e imprime un sentido nacionalista a su proyecto político e Inicia un proteccionismo económico y territorial en su país. Afirma que está decidido a revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para garantizar condiciones “justas” para su país, y a completar el muro a lo largo de toda la frontera con México.

Al acusar a migrantes ilegales mexicanos de ser motivo de narcotráfico e inseguridad, tal parece que pone el dedo en la llaga de grandes deficiencias manifiestas de nuestro país. Hasta se publicó que Trump pudo haber sido presa de actos de corrupción por parte de empresarios y altos funcionarios públicos en proyectos de inversión que pretendió desarrollar en México.

En este contexto, como respuesta a la ola de planteamientos del presidente Trump en su relación con México, el presidente Enrique Peña Nieto convoca a la unidad nacional y ruega por el favor de la solidaridad internacional. En cuanto a los gasolinazos pide comprensión a los consumidores. Desafortunadamente, se observa que las convocatorias presidenciales carecen de dirección explícita, aunque se presume que la intención es ganar el voto de confianza de los diferentes sectores económicos y sociales sobre las decisiones que tome el Jefe del Ejecutivo.

Tomando en cuenta que, si la preocupación principal del presidente Peña Nieto es atajar los embates del presidente Trump, sería conveniente y deseable que él Peña se empeñara en atacar de frente la corrupción que impera en nuestro país, como lo señalan varios expertos politólogos.

Por ejemplo, podría promover la eliminación del fuero y la revocación del mandato para cargos de elección popular, la creación de instancias de control como la Contraloría General de la República, que no han sido dotadas de suficiente poder para castigar a los infractores, incluso cancelar la formulación artificiosa de proyectos de inversión en Pemex y CFE.

El reto es dotar de mayor masa y velocidad a este fenómeno tomando en cuenta que la corrupción opera en un esquema sistémico, que a lo largo de muchos años de evolución ha adquirido cualidades que la hacen un sistema refinado, inteligente, debido a que la sociedad mexicana ha sido omisa para combatirla, al permitir que sólo los políticos lo hagan, lo cual equivale a dotarla de una gran cantidad de blindajes y simulaciones.

Algunos beneficios derivados de atacar la corrupción serían:

  • Mejorar nuestra imagen en el contexto internacional.
  • Aumentar la competitividad del país en materia de inversiones, como sustento para el desarrollo y crecimiento económico.
  • Abonar al concepto de sustentabilidad para las generaciones venideras, a través de un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y los económicos de los contribuyentes.
  • Corregir deficiencias en materia de justicia social, como lo mandata la Constitución de la República.

CONCLUSIONES

  1. Si bien el programa y los resultados económicos esperados por la actual Reforma Energética se desviaron significativamente de planteamiento original, el objetivo macro de corte neoliberal de reducir la participación de la empresa pública y aumentar la presencia de la iniciativa privada en el sector energético nacional sigue en camino de consolidación.
  2. Desafortunadamente para la economía y la seguridad energética nacional, los gobernantes han optado por la degradación sistemática de Pemex.
  3. En la coyuntura, se observa:
    1. Los reclamos sociales a la desbordada corrupción, impunidad, inseguridad y a los resultados contrarios a los proclamados por la Reforma Energética.
    2. El presidente Donald Trump resalta debilidades de nuestro sistema político a través de los migrantes indocumentados acusándolos de portar corrupción, inseguridad y narcotráfico a los Estados Unidos.
    3. La convocatoria del presidente Peña Nieto a la unidad nacional carece de una dirección explícita y, por tanto, de elementos de cohesión que generen confianza.
  4. A menos de 15 meses de elecciones presidenciales en México, se percibe la necesidad de privilegiar la implantación de un sistema institucional anticorrupción que fortalezca el estado de derecho requerido y reclamado por la sociedad.
    Además, corregir los niveles de corrupción en México aumentaría el interés de la iniciativa privada para invertir en nuestro país.

RECOMENDACIONES

La siguiente administración federal enfrenta el reto de instaurar un sistema institucional anticorrupción en su Plan de Gobierno 2019-2024.

A su vez, se requiere un plan en materia energética para llevar a cabo la transición de manera transparente, ordenada, eficaz y eficiente, evitando la práctica gubernamental de sanear empresas con cargo a los contribuyentes y luego traspasarla a los privados a precio subsidiado o, como pasa con Pemex, dejando las instalaciones a la deriva, con altos costos de operación.

Un comité independiente de energía, ajeno a postulaciones del Presidente de la República, debería formular y supervisar los requerimientos de adición de infraestructura, de acuerdo a parámetros y metodologías relativas a las mejores prácticas internacionales, incluyendo el desarrollo sustentable.

Considerando los abusos e impunidad de altos funcionarios públicos y líderes sindicales, y que la corrupción en México es de carácter sistémico, se requiere que la sociedad civil continúe instrumentando instituciones ajenas al gobierno y que actúen coordinadamente para minimizar la persistencia de esos males.


*Gerardo Bazán es Premio Nacional de Química (gerardorbn@yahoo.com ). En colaboración con Gilberto Ortiz que es miembro del Consejo Químico y del Comité de Energéticos de Canacintra (gortizyasoc@gmail.com ), y Jesús Cuevas quien es consultor independiente en temas de energía (jcuevasmx@hotmail.com ).

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