Blindaje de empresas estatales

1 / Nov / 2013
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Cuando están ajenos al poder político y se las deja actuar de manera independiente, con buen gobierno corporativo, tienen alto valor para sus países.

ALVARO RÍOS ROCA*

El debate sobre si tener o no empresas estatales ha estado siempre latente. En América Latina existe un sentimiento muy fuerte a mantenerlas, principalmente en sectores estratégicos como la energía. La realidad nos muestra que la totalidad de los países de la región latinoamericana tienen empresas estatales de hidrocarburos, exista o no recursos bajo la tierra. La última en adherirse fue Argentina con la toma de las acciones de Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

La decisión de tenerlas o no es un debate interno que cada país debe sobrellevar y posteriormente decidir muy soberanamente.  Sin embargo, lo más aconsejable, si se decide crearlas, mantenerlas y/o fortalecerlas, es que se las debe blindar del poder político de turno.  Es decir, hay que blindarlas totalmente, labor casi imposible, pero es mejor intentar un fuerte blindaje que no tener nada de blindaje.

La historia se repite en nuestra región y una gran cantidad de gobiernos a través de los años han utilizado a estas empresas estratégicas para (1) ser una fuente de empleo para sus allegados políticos y parentela, (2) hacerlas subsidiar y ganar votos vía populismo, (3) forzarlas a invertir en proyectos nada rentables y visibles, en un afán netamente electoralista y/o para mantenerse en el poder, (4) utilizarlas para campañas electorales, y (5) etcétera., etcétera.

Los aspectos antes mencionados definitivamente las torna en empresas no competitivas, con pérdidas a pesar de la rentabilidad del negocio petrolero, las deja sin un gobierno corporativo, sin gestión y con magros resultados a la postre.  Las arcas del Estado luego deben ir a socorrerlas y/o se las debe privatizar o vender, las más de las veces a precio de gallina muerta.

En cambio, cuando estas empresas están fuertemente blindadas del poder político y se les deja actuar como empresas independientes, con buen gobierno corporativo, tienen alto valor para los países. Por ejemplo, pueden romper acuerdos de control de precios y mercado que muchas veces pacta el sector privado. Pueden estudiar proyectos estratégicos para el país y apoyar en decisiones a muy frágiles ministerios (como recientemente, en el caso del gas natural licuado en Chile) y pueden participar en proyectos que consideren rentables, en casos en que los privados no deseen participar.

La experiencia internacional y regional señala que es posible trabajar en un substancial blindaje a estas empresas del poder político, y tornarlas exitosas y hasta internacionalizarlas.  Lo ocurrido con empresas chinas, de Europa y algunas de América Latina presentan varias de las siguientes características que son comunes.

Los consejos de administración de estas empresas están compuestos por miembros estatales e independientes (colegios de ingenieros, etc.) y los requisitos profesionales y las responsabilidades están claramente establecidos. Mejores resultados se observan cuando los independientes son mayoría en los consejos. El consejo, a su vez, debe elegir al presidente de la empresa. Es decir, se debe otorgar a la empresa estatal un gobierno corporativo que no responda a los designios y caprichos del poder político o de los mandamases de turno.

Nos gustaría acotar la respuesta del Ministro de Energía de Colombia, que ante una pregunta de los medios de comunicación si Ecopetrol seguiría invirtiendo internacionalmente, contestó muy claramente que Ecopetrol no era de su propiedad y que esa decisión estaba en manos del presidente de la empresa y de su consejo directivo.

El rol de las empresas estatales no debe ser de carácter social (no se les puede hacer subsidiar) y su contribución al Estado debe ser a través del pago de dividendos e impuestos.  Pueden también tener la característica estratégica (en casos muy necesarios) descrita más arriba para apoyar a los ministerios de energía.  No deben tener que pedir permiso a los gobiernos de turno para comprar, vender, asociarse y/o participar en los negocios. (Asociarse en las diferentes actividades al capital privado e internacional es también un tipo de blindaje).

Se les debe sacar de los amarres del Estado en cuanto a contrataciones y procesos de adquisiciones, fusiones o asociaciones para que se tornen competitivas y dinámicas. Se les debe estructurar de manera que puedan levantar capital nacional e internacional (esto también es un tipo de blindaje). Se debe dejar que esas empresas estatales, en función de sus objetivos, logros y competitividad de mercado, remuneren los salarios de su planta directiva, gerencial, profesional y técnica.

Hay mucho más que se podría decir sobre este tema, pero, resumiendo, las empresas que sigan este norte de blindar sus operaciones frente al poder político tendrán larga y exitosa vida. Las que no lo hagan correrán a los ministerios para pedir recursos y/o serán privatizadas tarde o temprano. Los ejemplos exitosos están a la vista y hay que tomarlos en cuenta.


*Socio Director de Gas Energy y Drillinginfo. Fue Secretario Ejecutivo de OLADE y ministro de Hidrocarburos de Bolivia.

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