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Regresar a la lista artículos | Inicio El riesgo operacional en el sector energético Los errores humanos y las fallas en los procesos o en los sistemas de información han provocado que exista la necesidad de enfrentar este tipo de riesgos de una manera sistematizada. Cuando esto no ocurre, la organización está en peligro de fracasar. GABRIEL BRAVO* En la actualidad, uno de los temas de mayor interés a nivel global en las corporaciones y en especial en las del sector energético es el riesgo operacional, que como su definición lo estipula es “todo suceso que genera una posibilidad de pérdida directa o indirecta como consecuencia de fallas en los procesos internos, errores humanos, o fallas en los sistemas de información provocados por factores externos”. Su importancia radica en que afecta a toda la corporación, desde los procesos y procedimientos hasta la misma organización, generando con ello el reto de tener un aseguramiento y control de la prestación de los servicios y la entrega del producto, con un menor impacto en la operación por la ocurrencia de un evento de estas características. Hablando
de un entorno total de gestión del riesgo, se deben de tomar en cuenta
los diferentes tipos de riesgos a los que se enfrentan actualmente las organizaciones:
el riesgo crediticio, riesgo de mercado, riesgo de negocio, y riesgo operacional.
Los que en términos generales tienden a ser minorizados a través
de una gestión efectiva y sistematizada de los mismos, pues el prevenir
y/o conocer las variables que influyen en ellos, favorece en el control de los
mismos.
Gráfico
1 – Entorno de la Gestión del Riesgo FORMULACION DEL PROBLEMA Siempre
existirá la posibilidad de que los controles para minimizar o mitigar
el riesgo operacional sean aun más costosos que el propio riesgo. Para
ello, es necesario identificar previamente todas las implicaciones de carácter
económico que se puedan tener. La clave está entonces, en determinar
correctamente el alcance en perdidas del riesgo operacional, y al mismo tiempo
determinar los costos de los controles, para identificar un punto medio, y prevenir
así la inversión en controles que no sean redituables para sufragar
los posibles impactos económicos de los riesgos operacionales (ver Gráfico
2).
Gráfico
2 – Nivel de control máximo para controlar los riesgos operacionales En el sector energético, se han identificado diferentes factores de riesgos de operación: a) Recursos humanos : relacionados a temas de estructura organizacional, puestos, líneas de mando, tramos de control, que ponen en riesgo la ejecución de las tareas por parte del recurso humano de las organizaciones. Considerando que las compañías en el sector energético son organizaciones complejas, no sólo por el número de personas que emplean sino por los mismos procesos de evolución y maduración de las mismas, sindicatos, etc., los procesos organizativos son un elemento de complicada gestión, y por ende generan riesgos en la operación que hay que atender. b) Clientes, productos o servicios : aquí el riesgo radica en la pérdida de información crítica del negocio en relación a clientes, productos o servicios, lo que representa un impacto financiero en las organizaciones, presentándose con mayor incidencia en un mercado liberalizado, donde la información de los clientes es un activo estratégico para el mantenimiento y desarrollo del negocio. c) Tecnológicos : son todos aquellos riesgos referente a las fallas de los sistemas de información y que pueden provocar fugas o pérdidas de información, que generen la falta de continuidad de un proceso administrativo crítico (facturación, cobranza, etc.). Por ejemplo, las compañías eléctricas han optado recientemente por una importante inversión en tecnología, que si no está perfectamente gestionada, puede desarrollar un riesgo importante en los procesos operativos que soporta. d) Daños de activos físicos : existen múltiples factores externos que están totalmente fuera del control de la gerencia, como los desastres naturales que generan daños a las instalaciones y que al final representan pérdidas económicas para la corporación. Debido a la naturaleza de las empresas energéticas, la infraestructura de las mismas es sumamente importante, y si no existe una adecuada gestión de los riesgos inherentes a ella, los costos por pérdidas llegan a ser inestimables, al grado de que pueda representarles la subsistencia en el mercado. METODOLOGÍA DE ANALISIS A
pesar de que la gestión del riesgo operacional podría verse como
un tema de sentido común, debe abordarse con una mecánica bien
definida que permita lograr una completa gestión del mismo y no sólo
mitigar los riesgos. Para ello, se han definido dos tipos de análisis,
el cualitativo y el cuantitativo. Primero se deberá abordar el análisis
cualitativo para después estar en capacidad de hacerlo con el cuantitativo
(ver Gráfico 3). Gráfico 3 – Metodología de análisis del riesgo operaciona Los pasos de un verdadero análisis cualitativo son: a) Identificación de elementos críticos (criticidades): el objetivo de esta primera etapa es la identificación del ámbito de riesgo operacional de la empresa, es decir, la estructura de la organización, categorías y tipologías de riesgo, con sus puntos de control, eventos y causas identificadas. b) Análisis del nivel de control : el objetivo de esta segunda etapa es el identificar las tipologías de riesgo menos controladas. Como resultado del análisis del nivel de control están la matriz de vulnerabilidad y exposición de tipologías de riesgo, el plan de acción de mejoras y una medición cualitativa del nivel de control. c) Análisis de la evaluación del riesgo : el objetivo de esta etapa es la identificación de las tipologías de riesgo con mayores pérdidas. Los resultados de esta etapa son la matriz de frecuencia y tipología de riesgos con mayores pérdidas, un plan de acción de mejora para el tratamiento del riesgo, y una medición cualitativa de la pérdida. d) Diseño del plan para la gestión del riesgo operacional : el objetivo de esta etapa es el elaborar un plan bajo un enfoque de costo/beneficio para los riesgos anteriormente identificados. Los resultados de esta etapa son los mapas de riesgos operacionales y el mapa de capital (todos los costos asociados al tema de riesgo operacional, tanto de control como de pérdida). Este proceso de análisis cualitativo es iterativo, es decir, un ciclo que se recorre en repetidas ocasiones hasta contar con una información lo suficientemente robusta para iniciar un análisis cuantitativo. El análisis cuantitativo deberá generar la información lo suficientemente detallada para medir, en el tiempo, la evolución de la gestión del riesgo operacional, que deberá reflejarse en un impacto positivo a la rentabilidad de la empresa. CONCLUSION Existen temas de gestión de riesgos en el sector energético que siempre han existido. El riesgo en las operaciones del sector, no es la excepción. Sin embargo, la sofisticación de las operaciones y el crecimiento de las compañías han provocado que exista la necesidad de enfrentar temas como el riesgo operacional de una manera sistematizada, que permita un mejor y mayor control. No está por demás hacer un análisis de la gestión del riesgo en nuestras organizaciones. Esta reflexión, en la mayoría de los casos, da como resultado la detección de una mala y pobre planeación y previsión del mismo, y que es en sí el reflejo de una cultura de trabajo, generando una verdadera preocupación al darnos cuenta del nivel de exposición que tenemos ante riesgos operacionales no controlados correctamente. * Es consultor del sector energético y funge como Director del sector de Energía en DMR Consulting México. (gabriel.bravo.ladron.guevara@dmr-consulting.com)
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