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Eficiencia energética en Cuba

Frente al alza en el precio de los hidrocarburos, en Cuba se está plasmando una serie de transformaciones en el uso de la energía, en lo que se ha venido a denominar como el “Año de la Revolución Energética”.

ÁLVARO RÍOS ROCA*

Eficiencia energética, uso racional, uso eficiente y ahorro de la energía, etc., son frases muy frecuentes encontradas dentro de las políticas que aplican casi todos los países, muy especialmente impulsadas cuando se presentan etapas o períodos de crisis, ya sea por efecto de precios elevados o por falta de oferta.
La escalada de los precios de petróleo de los últimos tres años, que nos tiene con un escenario de precios de alrededor de 70 dólares por barril, ha hecho que muchos países se preocupen nuevamente por hacer un uso racional de la energía. Varios de ellos de Latinoamérica y el Caribe están diseñando o reactivando políticas de ahorro y eficiencia, para tratar de paliar los efectos que en la economía producen los elevados precios del petróleo y sus derivados.

La tendencia alcista y especulativa del precio de este energético provoca que los precios de los combustibles alternativos, como el gas natural, los biocombustibles renovables como el biodiesel y el etanol, el carbón, y otros, tengan también la misma tendencia alcista, al ser combustibles alternativos de un producto inelástico.
Así, no se trata solo de diversificar la matriz energética, sino de preocuparse por dar un uso racional y eficiente a la energía. Dos condiciones deben ser consideradas a este efecto (1) buenas costumbres de uso, se debe evitar el desperdicio, que sólo se logra a través de profunda educación, y (2) la utilización de artefactos y equipos modernos, altamente eficientes, es decir, que tengan un menor consumo de energía, sin necesidad de disminuir la capacidad deseada.

Cuba es miembro de la Organización Latinoamérica de Energía (OLADE) y es uno de los muchos países que he podido visitar recientemente y donde pude evidenciar que es el que más en serio ha tomado el concepto de uso racional y eficiente de la energía. Se está plasmando una serie de transformaciones muy de fondo, que explicaremos brevemente a continuación, en lo que se ha venido a denominar como el Año de la Revolución Energética.

1. A consecuencia de los muchos huracanes que han afectado la zona en los pasados dos años, se ha determinado realizar generación distribuida con motores altamente eficientes, que dejan de lado un sistema de generación centralizada con equipos antiguos y altamente ineficientes. No sólo se produce un ahorro por el uso con equipos más eficientes en la hora base y pico, sino se tendrá energía continua en caso se presenten mas desastres naturales en el futuro.

2. Se proyecta instalar mayor electricidad en base a gas natural que es mucho más económico que generar con productos derivados del petróleo. Para esto, se está acelerando la perforación de pozos exploratorios y de desarrollo en la zona productora. Las plantas de ciclo abierto y ciclo combinado, que se han instalado y que se tienen previstas, son sin duda una acertada decisión para tener energía más segura y a mucho menor costo.

3. Se está trabajando en una concientizacion ciudadana que llega a los habitantes de todos los niveles. A nivel escolar, a manera de ejemplo, existe un plan educativo profundo para no mantener artefactos encendidos sin necesidad en la hora pico. La concientizacion ha sido acompañada de un alza en las tarifas eléctricas para los niveles de consumo más elevados, que son ciertamente el arma más efectiva de palo y zanahoria (incentivo y desincentivo) que debe estar imbuido en todo plan de ahorro energético.

4. El plan de ahorro energético en Cuba se centra en la substitución inmediata y masiva de una serie de artefactos y equipos bastante antiguos e ineficientes. Se está reemplazando refrigeradores de mucha antigüedad, ventiladores, hornillas y calentadores de agua, ollas de todo tipo. El uso de focos ahorradores y otros equipos está disminuyendo tremendamente el consumo por domicilio, comercio e industria. El plan es autosustentable y con el mismo ahorro se paga la inversión muy rápidamente, dentro del plan adoptado en Cuba.
Todas estas acciones sumadas constituyen una verdadera revolución energética, que en la medida de las posibilidades y dadas las características de cada país, deberíamos tomar como ejemplo en Latinoamérica y el Caribe, principalmente para imitar una voluntad política tendiente a un uso racional y eficiente de la energía. Lo anterior no solo es beneficio para la economía, sino para la vida sustentable del planeta.

*Es secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008 y ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia. Experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales. Conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina.