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Regresar a la lista artículos | Inicio Difícil perspectiva para el crudo Maya Nuevas fuentes de crudo pesado en Estados Unidos, Canadá y Brasil competirán con el crudo Maya en el mercado de la Costa del Golfo. Ante esa situación, los refinadores americanos tendrán la mano en el sartén. JAIME BRITO* Este 2006 es un año clave para el mercado petrolero internacional por varias razones. Por un lado, las economías emergentes de Asia continúan demostrando una extraordinaria resistencia a los elevados precios de los energéticos. Con ello, el crecimiento de la demanda en países como China o la India seguirá apretando el balance mundial de crudo y productos petrolíferos. Por
otro lado, hay varios proyectos de exploración y producción que
se hacen realidad. Después de años de inversiones y desarrollo,
países como Canadá, Brasil, Angola y los Estados Unidos terminan
proyectos que agregan más crudo al mercado petrolero. Los altos precios
del crudo que hemos presenciado en las últimas semanas no hacen sino
acelerar estos proyectos para maximizar ganancias lo antes posible. En la actualidad, México, junto con Venezuela, Arabia Saudita y Canadá es un importante exportador de crudo a nuestro país vecino. Es básico recordar que si bien Arabia Saudita tiene una gigantesca flexibilidad en sus exportaciones, porque vende todo tipo de crudos (crudo pesado, medio, ligero) a todos los mercados del mundo (Estados Unidos, Europa y Asia), el caso de México y Venezuela es muy diferente. Las exportaciones de estos gigantes latinos se enfocan en más del 85% en crudos pesados.
Dichos crudos como el Maya o el Bachaquero (menores a 23 grados API) sólo pueden ser procesados por refinerías de alta conversión, las cuales son escasas en el resto del mundo. Los “únicos” refinadores que pueden procesar estos crudos son los que se encuentran en la costa del Golfo de México (Texas, Louisiana, Mississippi). Esta zona tiene las refinerías más sofisticadas del mundo, las cuales están construidas para procesar crudo de tan mala calidad como el mexicano o el venezolano. Esto muestra claramente la dependencia gigantesca –y simbiótica– que existe entre los refinadores de esta zona y países como México y Venezuela. Estos refinadores no pueden procesar crudos que no sean tan pesados como el Maya (a menos que quieran perder dinero) y México no puede fácilmente vender éstos barriles a otros refinadores de otras partes del mundo. Pues
bien, decíamos que viene nueva producción en el mercado internacional.
Hay que recalcar que las inversiones de Brasil o Canadá están
realizadas para exportar, por lo que cada barril que se produce será
enviado al mercado internacional, buscando el mejor pagador. En este lado del
mundo, el mercado mas caro (el que mas paga por barril) es el de los Estados
Unidos simplemente porque es el que mas demanda tiene.
Se piensa que tanto los canadienses como los brasileños están movidos, buscando opciones para enviar la mayor cantidad posible de estos barriles a otros mercados que no sean los Estados Unidos. China es uno de ellos, pero ciertamente, las inversiones requeridas por los chinos o cualquier otros consumidores para procesar estos grados pesados necesitan tiempo. Tal vez, la competencia se relaje mas allá del 2008 cuando mayores cargamentos sean enviados a Asia o a otros mercados, pero en el corto plazo, la mayor parte de este volumen va a aterrizar necesariamente en los Estados Unidos. De hecho, los canadienses ya han comenzado negociaciones desde hace dos años para revertir el sentido de varios oleoductos que cruzan los Estados Unidos, con el fin de enviar su nueva producción desde Alberta hasta el Sur de Texas (o sea, se van a meter a la cocina del “mercado de México”). Por su parte, la producción incremental del Golfo de México, obviamente, es para compañías americanas y también significa competencia para nuestro país. México no tiene de otra: siempre ha tenido mucho mas crudo pesado que ligero y, de hecho, en los últimos años, las exportaciones de crudo ligero se ha reducido. México se esta quedando sin reservas de crudo ligero. Lo que va a suceder es que, como México no puede exportar a otros mercados, va a tener que aceptar precios más bajos por sus barriles de Maya que siga vendiendo en el Golfo. Los clientes (los refinadores americanos) tendrán la mano en el sartén y podrán incluso cancelar contratos de crudo Maya en caso de que los brasileños o canadienses ofrezcan condiciones lo suficientemente atractivas. De hecho, es posible que los competidores de México comiencen a cerrar alianzas estrategias con refinadores de la zona, o bien comiencen a comprar refinerías para asegurarse un destino para sus barriles. En fin, un futuro interesante para el mercado internacional que rodea a México y un buen ejemplo de lo que la planeación y la inversión ordenada pueden hacer. La mayoría de estos barriles extras que llegan al mercado son resultado de inversiones gigantescas y de aplicación de tecnologías de primer nivel. La producción incremental de Canadá que veremos a partir de ahora, por ejemplo, viene de procesar montañas impregnadas de crudo en Alberta. Para poder producir un barril de crudo, los canadienses tienen que procesar dos toneladas de arena. Al mismo tiempo, tanto brasileños como americanos van a producir barriles que en un buen porcentaje vienen de aguas profundas. Mientras tanto, en México no podemos ponernos de acuerdo respecto a qué reservas desarrollar... *
Analista de PFC Energy en Washington.
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