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La coyuntura actual de la industria de distribución de gas natural

Los distribuidores se han encontrado numerosos obstáculos y contratiempos que no habían previsto a la hora de las licitaciones. No obstante, avanzan los distintos proyectos de distribución de gas a lo largo del país.

GUILLERMO JÁUREGUI D.

La distribución del gas natural es una actividad relativamente nueva en la industria de los energéticos en México. Con la excepción de varias ciudades o zonas dentro de éstas, (Cananea, Son., Tlaltelolco, D.F., Piedras Negras, Coah., Ciudad Juárez, Chih., Nuevo Laredo, Tamps., la red que era de la CFE, en Monterrey, N.L.), en donde esta labor ya se realizaba desde tiempo atrás, la distribución de gas natural en nuestro país se inicia en forma generalizada a partir de 1996.

Desde entonces, se han otorgado, a través de procesos de licitacion, 21 permisos de distribución, en su mayor parte a empresas de origen extranjero belga, español, estadounidense, francés debido a su experiencia en este campo. La red de distribución existente cubre más de 149 municipios en 18 estados, las 16 delegaciones del D.F. y cerca de dos millones de usuarios. Se estima que las inversiones realizadas a la fecha rebasan ampliamente los mil millones de dólares.

A pesar de lo impresionante de estas cifras, la situación politica-económica actual en México es diferente a la pronosticada por las autoridades y por algunas de estas empresas a fines de la década pasada. Además, los resultados financieros y de cobertura esperados no han resultado cercanos a lo previsto originalmente.

En este artículo se pretende comentar en forma sucinta algunos aspectosde lo anterior, así como hacer algunas reflexiones sobre algunos de los cursos de acción por tomar, así como del escenario a corto plazo.

ANTECEDENTES

A principios de los años 90s, el sector central del Estado, ante la escasez de recursos financieros para realizar nuevas inversiones en el sector energético, ocasionada en buena parte por la pesada carga tributaria a Pemex ya con el carácter de crónica desde esos años y con la ausencia de un proyecto de reforma hacendaria, pues se había apostado a la entrada de recursos provenientes por la implementación del recién firmado Tratado de Libre Comercio analizó la posibilidad de realizar algunos cambios para eventualmente llevar a cabo una reforma estructural total del sector energético. A pesar de que se hicieron múltiples estudios, no fue sino hasta 1995, ya en el sexenio del Dr. Ernesto Zedillo, cuando se decidió iniciar la reforma estructural del mercado de gas natural. Los cambios al marco legalse llevaron a cabo en mayo de 1995, Ley Reglamentaria del Articulo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo, y en noviembre del mismo año, Reglamento del Gas Natural. En ese mismo año se aprobólaLey de la Comisión Reguladora de Energía, autoridad reguladora en materia de energía eléctrica y gas natural y se transformó en un órgano desconcentrado de la Secretaría de Energía, con autonomía técnica y operativa.

La decisión de iniciar los cambios en el área de gas natural obedeció a múltiples factores entre los que se pueden mencionar el utilizar los recursos financieros disponibles en las áreas de mayor rentabilidad la producción de crudo, por ejemplo e impulsar la protección al ambiente al mínimo costo. El gas natural era en ese momento el combustible más económico y desde luego, como hasta ahora, el más limpio. Ya en 1996 se iniciaron los procesos de licitacion para otorgar permisos de distribución y se emitieron varias directivas para regularactividades tales como ventas de primera mano, zonas geográficas de distribución, precios y tarifas, etc.

ESCENARIO INICIAL

La idea era la de promover la participación de los particulares en actividades anteriormente reservadas al Estado y establecer un marco regulatorio que proporcionara un buen grado de certidumbre a la inversión privada. Este propósito, desde cualquier punto de vista, era práctica, realizable y conveniente para los consumidores, los inversionistas y el Estado.

Con este enfoque se realizó una proyección econométrica de la demanda integral de combustibles, específicamente gas y combustóleo. En este modelo, se consideró a la demanda total de combustibles como una variable dependiente del crecimiento del PIB, y la del gas natural como una variable dependiente del PIB correspondiente al sector manufacturero y a su precio relativo con respecto al del combustóleo. El escenario base consideraba las siguientes premisas: (1) un crecimiento anual del PIB real del 5.5%, (2) un crecimiento de la producción industrial del 6.3% anual, (3) un aumento real de las exportaciones de 7.9% anual, y (4) el precio relativo del gas con respecto al del combustóleo se mantenía en los niveles de 1997. También se hicieron estudios para establecer las zonas de distribución con la idea de beneficiar al mayor número posible de usuarios.

Para el caso de la demanda de gas natural para uso residencial se hizo una proyección de la demanda de energéticos para el sector residencial y comercial de cada estado, tanto de gas natural como de gas LP, y otra para la demanda agregada del gas natural para cada zona de distribución. La demanda de estos energéticos se manejó como una variable dependiente del crecimiento de la población y del ingreso real, éste último considerando el escenario de crecimiento del PIB (5.5%).Los resultados de la proyección con estas premisas indicaban, para el periodo 998-2007, una tasa de crecimiento promedio anual de 19.7% para el gas natural, 2.1% para el gas LP y 4.2% para el total. La penetración resultante del gas natural en el sector aumentaría de 6.4% en 1998 a 22.4% en el año 2007 (20.7% en el 2005).

PANORAMA ACTUAL

Con la excepción de los dos últimos años, las cifras de consumo residencial y de servicios no han sido cercanas a las previstas originalmente. Las empresas en algunos casos no han cumplido con las cuotas de cobertura en el sector residencial y de servicios. En el caso de las industrias que se encuentran en las zonas de distribución y que les podrían incrementar el volumen de gas facturado, los consumos de éstas, dadas las condiciones de crecimiento de la economía, tampoco han sido los esperados.

Son varias las causas de lo anterior, pero resulta oportuno reflexionar en forma preliminar sobre algunas de ellas.

Desde luego, las cifras de crecimiento de la economía no han sido, ni con mucho, cercanas a lo previsto. La previsión del crecimiento sostenido del PIB, utilizado en las proyecciones econométricas, fue muy inferior al 5.5% proyectado y éste resultó quizás el factor mas determinante. Destacan también los precios del gas. Mientras que en 1995 eran menores a los 2 dólares por millón de Btus (MMbtus, precio del sur de Texas), recientemente han sido superiores a los 5 dólares por MMbtus, con picos aún mayores en el invierno. Aunado a estos incrementos substanciales, la volatilidad de los precios también se ha incrementado. La falta de una cultura de administración de riesgos, para tomar posiciones de cobertura financiera en el momento oportuno, ha afectado el consumo, sobre todo en el sector industrial.

En el caso específico del sector residencial, el incremento en los salarios ha sido bastante menor al registrado en los precios del gas natural. En este mismo sector destacan otros factores. Mientras que en 1995, la mayor parte de los municipios y estados tenían autoridades provenientes del partido en el poder, la situación actual es bastante diferente. Actualmente los estados, los municipios y las delegaciones del D.F., donde se distribuye gas natural, tienen gobiernos y delegados que no sólo vienen de diferentes partidos, sino que además tienen opiniones muy diferentes sobre esta actividad. Esto, desde luego, ha dificultado la coordinación entre las autoridades federales y las municipales y estatales, lo que ha ocasionado retraso y suspensiones temporales en el tendido de líneas de distribución.

La competencia con otros energéticos, como el gas LP, ha sido, en algunos casos, más intensa de lo esperado, y brutal en otros, sin dejar de agregar a este clima la enorme falta de cultura energética de muchos grupos poblacionales, en algunos casos con nivel de educación superior. En zonas en donde se esperaba una fuerte penetración de este combustible, en beneficio de los grupos poblacionales y para mejora de la situación ambiental, por causas propias o inducidas, algunos de estos grupos lo rechazan. Otra competencia no esperada es el uso del coque de petróleo en el sector industrial. Un factor más lo es el aumento en los precios del acero, que fue de más del 50 % el año pasado, y desde luego el incremento en los precios del cobre y de los productos derivados de la petroquímica, como el polietileno. El costo de los nuevos ductos ya no es el considerado en las tarifas de distribución actuales.

A todos estos factores hay que agregar causas de origen exógeno. Si los créditos para financiar estas operaciones se hicieron en euros y a tasas flotantes, los aumentos recientes en las tasas de interés y la revaluación del euro seguramente también han tenido su influencia en la situación financiera de las empresas.

En pocas palabras, los resultados en términos de cobertura en cuanto al número de nuevos usuarios y financieros no han sido los esperados originalmente.

Aun cuando las empresas del sector apliquen acciones de corrección drásticas, como disminuir costos de operación, consumir partes y equipo de origen doméstico, intensificar acciones de promoción institucionales sobre los atributos del gas natural, mejorar su imagen en la atención de incidencias, realizar coberturas financieras para protegerse de las esperadas variaciones en las tasas de interés y en la persistente reevaluación del euro, el panorama para sus negocios puede seguir siendo poco atractivo.

Desde luego, influirá positivamente el recién aprobado subsidio al gas en las tarifas residenciales (aun cuando no sea por el total del consumo) y el hecho de que el comportamiento del sector ha mejorado en forma muy importante en los últimos dos años. Es de esperar que la inercia del mismo lo siga empujando hacia delante.

Sin embargo, este sector, como todos aquellos inmersos en el sector energético, requiere del establecimiento de una política energética integral de largo plazo que permita aprovechar en forma optima los recursos energéticos disponibles en el país, que proteja el ambiente, que satisfaga las necesidades del consumidor a precios competitivos y en forma oportuna y confiable, y que sea el motor del crecimiento del sector industrial. Sobre todo, urge que la economía crezca, si no a las tasas prometidas, por lo menos a las registradas históricamente. Si éste no es el caso, la distribución del gas natural no podrá alcanzar a corto plazo las tasas de crecimiento previstas y requeridas para su óptimo desenvolvimiento.

*Ingeniero químico industrial, por la ESIQIE del Instituto Politécnico Nacional. Maestría en administración de negocios en la Universidad de Arizona. Estudió postgrado en coberturas de gas, electricidad, y mercado eléctrico en Houston, Texas. Ha trabajado en las industrias siderúrgica, minera, metales y energía en las áreas de planeación, transporte y compra de energéticos. Es consultor privado. (francisg38@hotmail.com)