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Los productores independientes, a disposición del servicio público

Los IPPs no son el inicio de la privatización, sino representan la conjunción de dos modelos económicos, en la que el liberalismo está al servicio del monopolio estatal.

THIERRY HERNANDO*

Generalmente se piensa que el esquema internacional de Independent Power Producer (IPP) representa el principio de la privatización del sector eléctrico en cualquier país, pero en realidad se trata de la aportación del liberalismo al modelo monopolístico que prevalece todavía en algunos países. Por lo mismo, este término se podría entender como la conjunción de dos modelos económicos que se sitúan entre el liberalismo y el monopolio de Estado, el cual es un parámetro para un nuevo enfoque económico al que podríamos llamar esquema mixto o economix.

Uno de los ejemplos más evidentes de este esquema es el que fue implementado en México por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que hasta 2004 era la empresa latinoamericana más similar a la empresa francesa Electricité de France (EDF) desde el número de empleados hasta los aspectos estatutarios. Sin embargo, la primera, dado que enfrenta diferentes condiciones en su mercado eléctrico que las de su hermana francesa, eligió implementar el esquema de Productor Independiente de Energía, inspirado en los modelos internacionales de IPP, para garantizar sus labores de servicio público, el cual se puede entender como un servicio universal para la protección de los clientes vulnerables que asegura el abastecimiento, protege el medio ambiente y satisface la demanda al menor costo posible para la población.

Sobre el anterior entendimiento de servicio público, la producción de electricidad implica un objetivo muy claro: determinar el costo más rentable para la Nación pero también para el Estado, es decir, buscar el beneficio de los usuarios a través del óptimo colectivo nacional.

En realidad, las tarifas que se aplican constituyen una señal que permite a los usuarios identificar, incluso a nivel descentralizado, cuál es el costo para la comunidad, es decir, para la Nación, de satisfacer su demanda.

Por lo tanto, la siguiente definición, aplicada a la empresa francesa, se puede aplicar sin dificultad a la CFE: “El objetivo de una empresa pública como EDF no es maximizar los beneficios sino satisfacer la demanda al menor costo para la comunidad, por lo que la teoría económica prueba que la empresa pública tiene que vender al costo marginal si quiere lograr un óptimo colectivo” Lo anterior implica que el sistema tarifario participa activamente en la orientación de la actividad económica, implementando entonces, donde resulte necesario, las herramientas de producción que permitirán alcanzar dicho óptimo colectivo, o suprimiendo las que no contribuyen a lograrlo.

Se alcanza este óptimo cuando el precios de venta es igual al costo marginal de explotación (venta al costo marginal) y al costo marginal de desarrollo (tamaño óptimo). Por debajo, los ingresos resultarían demasiado elevados y la demanda inútilmente frenada, y por arriba, la capacidad adicional representaría un costo más elevado respecto a los ingresos.

Por lo tanto, se observa que, como cualquier bien o servicio, la demanda depende de su precio y es mayor en cuanto éste último es más bajo. Con respecto a la electricidad, la manera más económica de utilizar una central cuya demanda es previsible, es bajar el precio de la kilovatio-hora (kWh) hasta que esta demanda sature exactamente la capacidad de la instalación.

Sin embargo, para construir nuevas instalaciones se debe hacer fuertes inversiones, las cuales son difíciles de sostener para el presupuesto del Estado y, por consiguiente, resulta costoso para el cliente final. Entonces hay que buscar la manera de satisfacer la demanda al menor costo: aquí es donde se encuentra la originalidad de la opción elegida por la CFE que inició un gran programa de IPPs, conjugando las necesidades de nuevos medios de producción con los ya existentes. Fue necesario buscar el medio de satisfacer dicha demanda al menor costo, lo que realizó poniendo en competencia a los distintos productores a disposición de un cliente único, para evitar que el cliente final pague los costos de inversión.

Esta solución permite la apertura del mercado de la electricidad a la competencia, preservando los objetivos del servicio público (puesto que el cliente es a su vez la empresa del Estado) y permite a este último perseguir el objetivo principal de su misión: satisfacer la demanda al menor costo.

Al día de hoy, México produce 47,505 megavatios (MV) de los cuales el 19.05% procede de los Productores Independientes de Energía (IPPs), es decir, 8,099 MW de la producción total. El coste medio de producción realizado por los IPPs es de 3 centavos de dólar por kWh generado, contra los 7 centavos de dólar por kWh generado por la CFE.

En conclusión, eso trae a discusión dos preguntas a las cuales aventuraré una respuesta.

1. ¿Cómo hacer para que el cliente final de la CFE saque provecho de los ahorros generados en los costos de producción realizados por los IPP?

2. ¿Cuál es la finalidad buscada por esta elección?

Si el objetivo de la CFE fuera aumentar sus beneficios sin que ello implicara favorecer al cliente final, entonces su misión de servicio público no se estaría cumpliendo. Si por el contrario se trata de beneficiar a la Nación en su conjunto, la CFE debería seguir su programa de IPP para permitir el beneficio al cliente final mediante una reducción del precio kWh generado y volviendo a invertir las ganancias generadas para garantizar un mejor transporte de la energía o para garantizar el correcto mantenimiento de los medios de producción existentes, lo cual concuerda con su misión de servicio público.

Lo anterior indica que el economix es un nuevo enfoque del cual los IPPs son uno de los componentes que demuestran que el liberalismo puede estar al servicio del monopolio de Estado.

 

* Es maestro en Economía Europea del Centro Universitario de Investigación Europea e Internacional (CUREI) de la Univesidad Pierre Mendes en Grenoble, Francia. Es candidato a doctor en Ciencias Económicas de la Escuela Doctoral de Ciencias Económicas de la misma universidad. Es tesorero de Electricité de France (EDF) en México.