¿Cuáles
son las alternativas al uso del gas natural?
Aunque
el gas natural se ha convertido en el combustible predilecto de nuestro tiempo,
a veces, por razones de abasto o precio, es conveniente considerar opciones
alternas a su uso. Este tema fue abordado recientemente un el foro “El
futuro del gas natural”, organizado por el Programa Universitario de Energía
y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).
Aquí están las opiniones que cuatro expertos expusieron en dicho
foro.
Carlos Vélez
Ocón, asesor del área eléctrica
del Programa Universitario de Energía.
Dadas
las tendencias de los precios mundiales del petróleo, lo más probable
es que el precio del gas natural siga aumentando y haga prohibitiva su utilización
para la generación eléctrica de base –pero subrayo, sólo
la de base–. El bajo costo de capital de las centrales de ciclo combinado
le da una ventaja crucial en términos de las inversiones en infraestructura,
en comparación con otras alternativas de generación intensivas
en capital, como la.hidráulica, la eólica, la solar, la nuclear
y el carbón.
En el corto y mediano plazo, habrá una preocupación creciente
por la emisión de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento
global. Cabe recordar que la producción de electricidad es fundamental
en la política de limitación y reducción de bióxido
de carbono (CO2) que se emite a la atmósfera. Aunque el gas natural emite
menos CO2 que el carbón a la hora de utilizarlo en la generación
eléctrica, no hay que olvidar que también emite CO2.
En el largo plazo, el desarrollo de las energías renovables intermitentes
y de las industrias nuclear y del carbón requerirán la implantación
de sistemas de almacenamiento efectivos y confiables. Es decir, habrá
que ver la manera de almacenar la energía en forma de hidrógeno
u otras formas en el caso de las renovables, los residuos nucleares en el caso
de la energía atómica, y el gas carbónico en el caso del
carbón.
Felipe Ocampo
Torrea, integrante del Grupo de Ingenieros Pemex Constitución
de 17.
Se
debe generar electricidad con el combustible más barato y abundante,
que son los fondos de torre de alto vacío (FTAV). Para las plantas de
ciclo combinado, el combustible más económico son los extractos
Demex. En cambio, el gas natural es el más caro de los hidrocarburos
actualmente y no lo producimos en cantidad suficiente. Debemos usar gas para
generar energía eléctrica sólo en la medida en que sea
de producción nacional.
Los FTAV son un componente del combustóleo y se obtienen en refinerías
que procesen crudo pesado Maya. Los extractos Demex se obtienen en el mismo
proceso. Ambos productos se pueden producir en refinerías energéticas
(tipo FCC) con inversiones que son de la tercera parte que las de tipo coque.
Propongo que se construyen cuatro refinerías energéticas en México,
lo cual se puede hacer con inversiones de 2 mil millones de dólares.
Esto se compara con los 10 mil millones de dólares que se invierten para
producir gas natural no asociado en la Cuenca de Burgos. Así, dejaríamos
de importar gas natural y gasolinas. Los ahorros por el uso de un combustible
más barato los podrían compartir Pemex y CFE al fijar sus precios.
José
Luis Fernández Zayas, investigador del
Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Se
prevé que el precio del gas aumentará en el futuro y esto crea
áreas de oportunidad interesantes para la investigación y el desarrollo.
Cuando hay costos y precios más altos, automáticamente se generan
otras opciones tecnológicas, por ejemplo, en energías renovables,
donde no hay mucha oposición ni intereses creados, muy poca competencia
de la mala que impidan su avance y, en cambio, hay oportunidades de innovación
gigantescas.
Hay opciones para la investigación nacional en gas natural, para mejorar
su calidad y administrarlo mejor, pero, en el futuro, será cada vez más
importante tener la electricidad en el lugar adecuado y en el momento adecuado,
por lo que podemos esperar un auge en proyectos de autogeneración y grandes
centrales de cogeneración.
Como se ha visto en los programas de la CONAE y el FIDE, mediante los cuales
hemos vendido refrigeradores y otros productos con tecnología nacional
a otros países, es un mejor negocio exportar tecnología que petróleo.
Habrá un futuro para la tecnología mexicana en la medida en que
pongamos la vista en ese futuro.
Pablo Mulás
del Pozo, representante de México ante
el Consejo Mundial de Energía.
Las
proyecciones indican que el consumo de energía en el sector transporte
casi se duplicará en México en el lapso 2005-2005. Lo mismo ocurrirá
en África, en Europa Oriental y la ex Unión Soviética.
En China se triplicará. En México, predominará el consumo
de petrolíferos, pero hay algo anómalo: el porcentaje del consumo
del sector transporte sobre el consumo final es casi el doble del promedio a
nivel mundial. Esto indica que tenemos un sistema de transporte poco eficiente.
De acuerdo con las prospectivas oficiales, entre 2003 y 2013, el número
de vehículos de transporte terrestre en México que usan gasolinas
y diesel se multiplicará por poco más de 1.5, los que usan gas
LP se duplicarán y los que usan de gas natural comprimido, aunque son
muy poquitos –hablamos de sólo 2,000 unidades en el 2003–
se multiplicarán por 40.
Se están dando tres nuevas tecnologías vehiculares: los vehículos
híbridos –que ya están en el mercado–, los que tienen
motores de capacidad variable –los habrá comercialmente el año
próximo– y los que usan celdas de combustible –que aún
están en demostración y tienen serios problemas de desarrollo.
De estas opciones, sólo los híbridos representan una cierta alternativa
a las tecnologías convencionales en el mediano plazo.