Energía a debate, Septiembre-Octubre 2009
¿Reforma energética suficiente?
México se ha apartado del “péndulo energético” latinoamericano.
Alvaro RÍos Roca*
De la mano de Lázaro Cárdenas en 1938, México dio un giro trascendental en su accionar económico y energético con la expropiación y nacionalización de los hidrocarburos, así como la creación de Petróleos Mexicanos (Pemex). Es importante entender que ese giro nacionalista en México perdura hasta nuestros días, diferenciándose profundamente de continuos procesos de nacionalización y privatización –un péndulo energético– que han vivido la gran mayoría de los países en Latinoamérica.
Después de un muy amplio debate, se aprobó en México una Reforma Energética que para muchos es “más que suficiente” y para muchos otros es “tremendamente insuficiente”. A continuación, esbozaremos algunas aristas de la problemática mexicana y porque creemos que el proceso de reforma realizado fue el adecuado para los momentos históricos que le toca vivir al mundo y México en particular.
Mucha presión externa e interna ha existido sobre México por varias décadas para forzar un proceso de apertura al capital privado en los hidrocarburos. El pueblo mexicano, en su gran mayoría, sin embargo, no está preparado para esta apertura ni la desea. Es más, México es una de las economías latinoamericanas más abiertas, a excepción de los hidrocarburos. Con esa salvedad, se han negociado el NAFTA y otros tratados de libre comercio.
Si bien es de entender que el pueblo mexicano no desea una apertura al capital privado para explorar y explotar los hidrocarburos, es menester comprender que la situación futura de Pemex se tornaba insostenible. Su falta de autonomía como verdadera empresa petrolera y el ordenamiento de Pemex para mantener las finanzas publicas de México, han sido el principal problema para que la empresa no pueda invertir en reponer reservas probadas y capacidad productiva adicional en toda la cadena de los hidrocarburos.
El gran problema radica en que México tiene uno de los niveles de recaudación tributaria más bajos del mundo (aproximadamente 14%) y no ha podido gestar una reforma fiscal hasta la fecha. Por lo tanto, Pemex ha sido muy bien ordeñada, sin darle la sostenibilidad necesaria. En el 2008, 40% de los ingresos fiscales de México vinieron de Pemex y el 18% de las exportaciones fueron de petróleo a través de Pemex.
Empero, existieron dos detonantes principales para gestar la Reforma en México. Un estudio hecho publico en 2005 indicaba que la declinación del campo Cantarell (uno de los mas grandes del mundo) dependía de la velocidad de su producción y se avizoraba una rápida declinación. Existen dos teorías al respecto: si el campo Cantarell fue ordeñado por efectos netamente fiscales o si fue para forzar una reforma en vista del elevado nacionalismo en México.
Otro tema fue el relativo a los campos transfronterizos del Golfo que comparten México y Estados Unidos y cuyo acuerdo vence este 2010. Así, muy probablemente las empresas al norte podrán empezar a drenar reservas del lado mexicano.
La reforma energética de México, a nuestro entender, ha dado algunos pasos fundamentales que ojalá se cumplan: 1) promover la eficiencia de Pemex; 2) dotarle de mayor autonomía económica y financiera respecto a las necesidades de las arcas del Estado; 3) contrataciones de servicios petroleros de Pemex mucho más flexibles que incorporan bonos por tiempos y resultados; y 4) la creación de una Comisión Nacional de Hidrocarburos que ciertamente le dará un norte menos político al accionar de Pemex.
Con esta reforma Pemex está ahora encarando su nuevo accionar y se presta a realizar millonarias inversiones y contratos de servicio. Se avizora que muy rápidamente se trabajará en las complicadas reservas de crudo liviano en Chicontepec y en las reservas de crudo más pesado de Ku-Maloob-Zaap. Por supuesto que las empresas de servicios están frotándose las manos y listas para brincarle al pastel, mientras que a las compañías internacionales no les queda más que operar bajo contratos de servicios o sentarse a esperar futuras reformas.
Sin embargo, Chicontepec y Ku-Maloob-Zaap no son soluciones estructurales para México en el mediano a largo plazo, sino las reservas del Golfo de México. Éstas requieren de mucho mas elevadas inversiones y tecnología, que Pemex no podrá afrontar muy fácilmente por sí sola o a través de contratos de servicios.
Vemos con agrado como México, a su propio ritmo y con alto grado de consenso, viene avanzando poco a poco en diseñar un sector energético mucho más acorde con las nuevas realidades mundiales, donde cada vez se requiere de más tecnología y capital para acceder a hidrocarburos cada vez más dificultosos y costosos.
Estamos seguros que lo anterior forjará en algunos años más otra reforma en la dirección correcta. México ha optado por avanzar paso a paso y lo principal es apartarse del famoso péndulo energético latinoamericano de privatizar a la rápida y nacionalizar a la rápida.
* Socio Director de Gas Energy Latin America. Fue Secretario Ejecutivo de OLADE y Ministro de Hidrocarburos de Bolivia.