Regresar a la lista artículos | Inicio

Pemex incursionará en aguas profundas

Aunque parezca poco creíble, especialistas de Pemex aseguran que la paraestatal se dispone a perforar un pozo en tirantes de agua de 2,600 metros de profundidad en el Golfo de México. Sería uno de hasta 12 pozos que se proyecta realizar con el apoyo de compañías internacionales.

DAVID SHIELDS*

Una de las prioridades más urgentes de Petróleos Mexicanos (Pemex) que, por lo pronto, no pasa de ser sólo una buena intención es la incursión en actividades de exploración y producción en aguas profundas. La inminente declinación del yacimiento Cantarell y la falta de éxitos exploratorios importantes en tierra y en aguas someras obligan a Pemex a enfrentar este nuevo reto lo antes posible, si desea mantener sus niveles de producción y exportación, si bien la paraestatal aún carece de los instrumentos legales y contractuales que facilitarían este tipo de trabajos. Pemex-Exploración y Producción (PEP) ya cuenta con un equipo de especialistas en el tema de aguas profundas. Ese grupo de trabajo para aguas profundas tiene 7 integrantes permanentes que ya analizan el ciclo completo de los trabajos requeridos. Ellos encabezarán proyectos futuros, tanto de perforación como de interpretación de los modelos geológicos obtenidos.

Asimismo, PEP ya cuenta con algo de presupuesto para avanzar hacia esta meta y está preparándose para contratar servicios en un primer pozo, el cual según fuentes de la empresa podría perforarse en la franja de Perdido, en aguas ultraprofundas al lado mexicano de la frontera marítima en el Golfo de México. Este primer pozo se ubicaría en tirantes de entre 2,600 y 2,700 metros en Perdido y sería uno de entre 10 y 12 pozos que PEP espera poder realizar en zonas profundas del Golfo durante la presente administración, apoyándose en convenios tecnológicos con compañías internacionales.

Calladamente, PEP ha preparado el terreno para este nuevo capítulo en la historia de Pemex. Ha obtenido información según documentos oficiales de profundidades mayores a los 500 metros (isobata 500) en el Golfo de México, la cual incluye: cubrimiento de gravimetría satelital y de magnetometría aérea en todo el Golfo de México; muestro geoquímico de fondo marino; 35,000 km de sísmica 2D y 4,000 km2 de sísmica 3D. La interpretación de esos datos ha permitido definir regionalmente el marco tectónico, jerarquizar áreas e inventariar 190 oportunidades exploratorias en el Golfo de México Profundo a las que se asocia un recurso prospectivo identificado de 22,000 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (MMBPCE) en su caso medio .

Con objeto de evaluar el potencial e incorporar reservas en aguas profundas del Golfo de México, PEP ha programado para los años 2004-2006 las siguientes actividades: la adquisición de al menos 45,000 km2 de información sísmica tridimensional y de al menos 10,000 km de información sísmica 2D, además de la perforación de 10-12 pozos exploratorios.

PEP asegura haber identificado un potencial importante en áreas del Golfo de México como la franja de Perdido, las Cordilleras Mexicanas, Coatzacoalcos Profundo y Campeche Profundo. Cuando habla de perforar 10 ó 12 pozos en los próximos tres o cuatro años, estos planes incluyen por lo menos un pozo en cada una de esas áreas. En el mejor de los casos, PEP alcanzará a probar reservas a través de uno de sus primeros pozos todavía en este sexenio, pero no llegará a producir petróleo en aguas profundas en este sexenio. Más bien, espera evaluar el potencial de los recursos prospectivos.

La franja de Perdido es un prospecto especialmente atractivo por la posibilidad de encontrar crudo muy ligero y por la opción de por utilizar infraestructura de manejo de los hidrocarburos que ya está en situ al lado norteamericano de la frontera marítima. Uno de los problemas es que no hay barcos de perforación disponibles en este momento para pozos de tal profundidad, lo cual dificulta los avances hacia la perforación de ese primer pozo.

PEP está consciente de los primeros éxitos obtenidos en proyectos como BAHA, Trident y Great White, al lado estadounidense. Se han perforado exitosamente 11 pozos en estos proyectos, incorporando 1.1 mil millones de reservas probadas y probables, lo cual genera la expectativa de tener éxitos similares al lado mexicano.

Como lo ha señalado el director general de Pemex, Raúl Muñoz Leos, PEP ha estado en pláticas con alrededor de 10 compañías petroleras internacionales, entre ellas Unocal, BPAmoco,Petroleo Brasileiro, Statoil, ExxonMobil, Shell, ChevronTexaco y TotalFina, con miras a obtener tecnología y otros apoyos para este nuevo esfuerzo. Se ha acercado a las grandes petroleras y no a las compañías tradicionales de servicios para obtener conocimientos y habilidades. Los especialistas de PEP han asistido a seminarios técnicos con el objetivo de reducir la brecha en conocimientos y habilidades con los grandes operadores en aguas profundas. También tratan de evaluar la cultura de negocios y las fortalezas que cada compañía podría aportar a los trabajos en aguas profundas mexicanas.

Se ha descartado, por ahora, la idea de crear alianzas con inversiones conjuntas o de compartir ganancias o producción con esas compañías, si bien los elevados costos de este tipo de proyectos implica que las alianzas entre varios socios sean casi indispensables para que sean realizables. En ausencia de nuevas opciones legales de asociación, el propósito de PEP es avanzar a través de convenios de cooperación tecnológica. La paraestatal tendrá que comprar o rentar tecnologías en forma masiva, pero muy selectiva.

Después de las múltiples controversias jurídicas que han surgido en el sector energético, entre ellas la mala experiencia reciente que ha tenido Pemex con los contratos de servicios múltiples, no parece que vayan a ocurrir cambios en el marco legal en el futuro previsible que permitan alianzas, concesiones o acuerdos para compartir ganancias o producción en los proyectos en aguas profundas. Falta ver si será posible lograr verdaderos avances sin nuevos instrumentos legales.

La incursión en aguas profundas implica un reto gigantesco para una empresa que ha trabajado cómodamente en tierra y aguas someras. Funcionarios de Pemex dicen hoy que el futuro de la empresa está en aguas profundas. ¿Será cierto? ¿Hasta cuándo será sólo una buena intención?

*Periodista y consultor en materia de energía. Licenciado en filosofía y letras y en comunicación por la Universidad de Strathclyde, Escocia. Director general de esta revista.