La
oportunidad del gas natural en México: un futuro posible
El
escenario de altos precios y escasez en el abasto de gas natural que se espera
en la próxima década representa una gran oportunidad para México.
Con una agresiva estrategia de desarrollo de sus reservas de gas, apoyada en
una revisión del marco jurídico, se aprovecharía una gran
riqueza, hoy desaprovechada, que puede traducirse en bienestar para la población.
JUAN
ANTONIO BARGÉS MESTRES*
Por
sus ventajas, el consumo del gas natural aumenta más rápidamente
que el del petróleo. En el 2003, el gas natural representó el
38% del consumo combinado de petróleo y gas en el mundo, en comparación
con 26% hace tres décadas. El gas natural ofrece mayor competitividad,
al brindar menores costos de operación para la industria y también
en términos de inversión y de tiempos de construcción en
plantas de ciclo combinado para la generación de electricidad. Se prevé
que seguirá aumentando el consumo de gas natural para la generación
de electricidad, representando el 30% de la generación eléctrica
mundial en el año 2025, comparado con 19% en el 2000.
En la década 1993-2003, el consumo y la producción de gas natural
en el mundo crecieron 25%, mientras que las reservas aumentaron en 90%. Sin
embargo, el continente americano se caracteriza por ser una región donde
la mayoría de los países son importadores netos con reservas bajas,
lo cual contrasta con las altas reservas de Medio Oriente y Rusia.
Desde principios de los noventa, Canadá ha aumentado su producción
de gas natural siguiendo los déficits de gas de Estados Unidos. En el
2003, el 20% del consumo estadounidense de gas natural se cubrió con
importaciones, que en un 87% provinieron de Canadá. Este país
exportó un volumen de 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios
(MMpcd) a Estados Unidos, con un valor de 12 mil 500 millones de dólares.
Se prevé que habrá un déficit en la producción de
gas en Estados Unidos y Canadá hacia el año 2010, relativo a la
demanda. Ese déficit será de 3.7 MMpcd, según el Departamento
de Energía de Estados Unidos, aunque la consultoría Cambridge
Energy Research Institute (CERI) lo estima en 14.7 MMpcd.
Mientras la producción de gas ha crecido, las reservas de América
del Norte han declinado significativamente, alcanzando ya para 19 años
de consumo en el caso de Canadá y para 9 ó 10 años en México
y Estados Unidos. Se agotan las reservas “baratas” de Canadá,
mientras que en Estados Unidos el desarrollo de pozos nuevos enfrenta restricciones
ambientales. Según Energy Ventures Group LLC, las nuevas fuentes potenciales
de gas natural en el norte de nuestro continente son: el norte de Alaska (1-2
MMpcd), Delta Mackenzie (4.5 MMpcd), plantas de gas natural licuado (4 MMpcd)
y el Golfo de México estadounidense (0.5 MMpcd). Agregar estos 10-11
MMpcd de producción en un lapso de 5 a 10 años tendrá un
costo de 40 mil millones de dólares.
EL
CASO DE MEXICO
La producción de gas natural en México fue superior al nivel de
consumo en 1.6 MMpcd en 1978 y en 1.0 MMpcd en 1994; sin embargo, hoy día,
el consumo es superior a la producción en alrededor de 0.9 MMpcd. Las
reservas probadas de gas natural alcanzaron 65 trillones de pies cúbicos
en 1980, pero en el 2003 ascendieron a sólo a 15 trillones, niveles que
brindan una relación de reservas vs. consumo de 71 años y de sólo
9 años, respectivamente.
Además, aunque México sigue exportando excedentes de petróleo
crudo, es un importador neto de petroquímicos y otros combustibles. Se
estima que en el 2004 México tendrá un superávit de sólo
1.2 mil millones de dólares en su balanza de hidrocarburos, a pesar de
obtener cerca de 22 mil millones de dólares por la exportación
de crudo.
Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad
(CFE) representan cerca del 65% del consumo de gas natural en México.
La CFE cubre 40% de dicho consumo con una tasa de crecimiento anual del 14%
entre 1993 y 2002. Pemex representa 25%, con una tasa de crecimiento anual del
3%. El otro 35% corresponde a la industria nacional, que tuvo una tasa negativa
de crecimiento (-1%) en el período referido.
México cuenta con un gran potencial de reservas de gas en cuencas geológicas
sin explorar ni explotar. Las áreas potenciales –continentales
y Golfo de México– suman 1,152,000 kilómetros cuadrados,
es decir, un área dos veces el tamaño del territorio de España.
Se ha explorado sólo el 17% de esta superficie en tierra y 4% en el Golfo,
por lo que queda el reto de identificar el verdadero potencial petrolero y gasífero
de México.
También existe la oportunidad de instalar plantas gasificadoras, en lugares
como Altamira, Ensenada-Rosarito, Topolobampo y Lázaro Cárdenas,
con una capacidad por planta de aproximadamente 1 MMpcd. Las inversiones en
una planta de este tamaño son del orden de 500 millones de dólares.
La inversión de Pemex se ha concentrado en gas asociado al petróleo,
porque tiene una mayor tasa interna de retorno (TIR) y porque sus recursos de
inversión son limitados. El TIR de Cantarell es de 225% y el del proyecto
Crudo Ligero Marino es de 120%. En el caso de las cuencas de gas no asociado,
el TIR es de 50% en Burgos, 70% en Macuspana y 40% en la cuenca de Veracruz.
En consecuencia, Pemex invierte tres veces más recursos en gas asociado
que en no asociado.
México y América del Norte enfrentan hoy los precios del gas más
altos del mundo, siendo 5 veces más altos que en Venezuela, Argentina
o el norte de Africa y el doble del precio que tiene China. En un mercado distorsionado,
el ritmo de perforación de pozos no corresponde al incremento sostenido
de los precios. Además, México desarrolla muy pocos pozos en comparación
con sus socios en América del Norte. En el año 2003, Canadá
perforó 10,800 pozos, Estados Unidos perforó 20,011, mientras
que México logró sólo 380 pozos.
Hacia el año 2012, es factible que México pueda cubrir su abasto
interno a precios competitivos, considerando que el consumo nacional aumentaría
a 8.3 MMpcd, pero para lograrlo se requerirán inversiones importantes
y esfuerzos operativos adicionales. Habría que realizar inversiones del
orden de 118 mil millones de dólares en el período 2005-2012 (61
mil millones en gas no asociado y 57 mil millones en gas asociado), es decir,
alrededor de 14 mil 700 millones de dólares anualmente.
Se tiene, además, la opción de invertir recursos aún mayores
y así México se convertiría en un exportador neto de gas
natural. Con inversiones adicionales calculados en 8 mil 280 millones de dólares
anualmente en el lapso 2005-2012, México podría producir 5.0 MMpcd
adicionales para exportar. Es decir, habría que invertir 22 mil 980 millones
de dólares anualmente para lograr una producción que llegaría
a 13.3 MMpcd en el año 2012 (14 mil 700 millones de dólares para
llegar a producir 8.3 MMpcd para el mercado interno, más 8 mil 280 millones
para producir 5.0 MMpcd para exportación).
Con esta estrategia de exportación de gas, se obtendrían recursos
económicos considerables. El valor de la producción de gas (13.3
MMpcd) sería de 19 mil 416 millones de dólares tan sólo
en el año 2012 a un precio muy conservador de 4 dólares por millón
de BTUs. Ello, amén de los beneficios aún mucho mayores –en
términos de producción, exportaciones, ahorros en importaciones,
así como empleos– que podrían obtenerse por una mayor producción
de petróleo crudo en caso de contemplar una apertura amplia a la inversión
privada en hidrocarburos.
Implementar una agresiva estrategia de gas natural significaría lograr
abasto de gas y electricidad a precios competitivos, inversiones con atractivos
rendimientos, mayores recursos fiscales, tecnología de punta, empleo
y desarrollo regional, impulso a la petroquímica y fortalecimiento de
las instituciones del sector energético.
SEGUIR
EXPERIENCIAS EXITOSAS
Hacer realidad el escenario aquí planteado implica llevar a cabo una
modernización energética siguiendo ejemplos exitosos como los
de Canadá, Noruega y Brasil, países que implementaron estrategias
de participación privada para incrementar sustancialmente su producción
de petróleo y gas, además impulsando industria, empleos, generación
de divisas y de ingresos fiscales. En Noruega y Brasil han operado más
de 20 compañías privadas, además de las empresas paraestatales
(Statoil y Petrobras), en la produccuón de hidrocarburos. En Canadá
operan más de 750 compañías privadas. Aunque Brasil sigue
siendo deficitario en hidrocarburos, la producción de petróleo
crudo ha aumentado de 600,000 barriles diarios (b/d) a 1,400,000 b/d y la de
gas ha crecido de 0.6 MMpcd a 1 MMpcd desde la apertura a la inversión
privada a partir de 1994.
Cabe destacar que, en estos países, los recursos del subsuelo siguen
siendo propiedad de la Nación. El éxito alcanzado radica, en gran
medida, en la creación de un órgano regulador con el mandato de
maximizar el beneficio del sector para la nación. Los cuadros muestran
un comparativo entre México y Alberta (Canadá) y entre México
y Noruega. Una diferencia fundamental es que en México hay un solo operador,
siendo México el único país en el mundo cerrado a la inversión
privada en la explotación de los hidrocarburos.
En México, el marco jurídico es anacrónico e inconsistente
con los requerimientos de la inversión privada, al no permitir su participación
en la exploración, explotación y procesamiento industrial de los
hidrocarburos. México puede aspirar a los beneficios de modernizar su
sector energético, pero, con visión de país y con responsabilidad,
es preciso revisar el marco jurídico que hoy imposibilita a los mexicanos
aprovechar la riqueza petrolera y gasífera.
Las restricciones para adecuar la Constitución en el corto plazo no deben
ser un impedimento para tomar acciones intermedias, como pueden ser mejoras
a la función de precios de la Comisión Reguladora de Energía
(CRE) y al régimen fiscal de Pemex con autonomía de gestión,
así como el fortalecimiento de la Secretaría de Energía
y la construcción de plantas de gasificación en Altamira y en
los otros puertos mencionados.
EN
CONCLUSION...
Hoy, México no es soberano en materia energética. Tiene que importar
gas natural y nos lo pueden cortar, como sucedió en el noroeste del país
durante la crisis eléctrica en California. Además, las oportunidades
se nos pueden convertir en amenazas si no resolvemos retos de competitividad,
como son el aprovechar la ventaja geográfica del país y no tratar
de ser competitivos sólo con base en la mano de obra.
El escenario de relativa escasez en el abasto de gas natural que se espera en
la próxima década representa una gran oportunidad para México.
Hoy por hoy, el gran potencial de los hidrocarburos para generar riqueza para
los mexicanos está siendo desaprovechado. Con una estrategia y regulación
adecuadas, México podría ser altamente competitiva en la generación
de energía y en la producción de combustibles y petroquímicos
para la industria.
Estas metas son congruentes con una estrategia agresiva de desarrollo del potencial
de producción de gas natural en el país. Las experiencias de otros
países demuestran que el sector privado puede participar junto con el
Estado en la exploración y explotación de los hidrocarburos sin
perjuicio de la soberanía, por lo que es necesario determinar el papel
que conviene al Estado y al sector privado.
*Es
ingeniero químico de la UNAM. Ha realizado su desarrollo profesional
en el sector privado (Kimberly Clark, Akzo-Hexaquimia, Grupo Alfa, Banamex,
DuPont) y en el sector público se ha desempeñado como director
general de Operación Energética, secretario técnico de
la Comisión Petroquímica, subsecretario de Hidrocarburos y director
general de Aviación Civil. Actualmente, es asesor del Instituto Mexicano
para la Competitividad (INCO).